La nuclear no va a solucionar esta crisis energética: sus precios son los únicos siempre al alza

La nuclear no va a solucionar esta crisis energética: sus precios son los únicos siempre al alza
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La crisis energética que atraviesa Europa ha vuelto a poner el foco sobre la energía nuclear, útil en apariencia para resolver dos de los grandes problemas que afronta el continente a medio plazo: las emisiones de CO2 y el precio de la electricidad. Francia, la última gran potencia nuclear y la única que jamás ha renegado del uranio desde un punto de vista estratégico, ha redoblado su apuesta durante las últimas semanas. España y Alemania, por su parte, se han vuelto a desmarcar.

¿Quién tiene razón? Los beneficios de la nuclear en materia de emisiones está fuera de toda duda. La cuestión sólo puede resolverse desde lo económico.

Coste creciente. Este gráfico de Our World in Data ilustra las dificultades que afronta cualquier central de nueva construcción a largo plazo. Su precio de amortización, incluyendo la puesta en marcha y los costes operativos a lo largo de toda su vida útil, ha pasado de los 107€/MWh a los 152€/MWh. En el mismo periodo de tiempo, la solar fotovoltaica ha pasado de los 313€MW/h a los 34€MW/h (un abaratamiento del 70%). El precio de amortización de todas las tecnologías ha caído, incluyendo la del gas.

Todas menos la nuclear, que se ha encarecido.

Hinkley Point C. Invertir hoy en nuevas plantas es hipotecar el futuro energético de un país. Lo sabe bien Reino Unido. En 2010, el gobierno anunció la puesta en marcha de ocho centrales. Una década después, las obras de construcción sólo han comenzado en una de ellas, Hinkley Point C. Su coste estimado ronda los €23.000 millones. Para asegurar su rentabilidad, EDF, tenedora del complejo, pactó el ejecutivo un precio fijo de su energía de 106€MW/h (más inflación). Uno muy caro y por encima de lo que el país suele pagar año a año.

En 2016, a diez años vista de que el complejo comenzara a operar, la Oficina Nacional de Auditorías estimaba que el sobrecoste a pagar por los consumidores británicos durante toda la vida útil de Hinkley Point C rondaría los €35.000 millones. Su cálculo era simple: todas las demás energías se abaratarían, mientras que Hinkley Point C seguiría produciendo a unos 106€MW/h. El proyecto ha recibido muchas críticas.

Flamanville. En su momento, EDF pactó un coste de producción decreciente conforme el resto de plantas programadas entraran en funcionamiento. Esto nos lleva a Francia, el único país europeo que aún mantiene una gran red de reactores operativos (57). ¿Qué sucede cuando el gobierno plantea la ampliación de uno de sus complejos? Algo similar. La construcción del tercer reactor de Flamanville lleva diez años de retraso y un sobrecoste añadido de €16.000 millones (de los €3.000 millones presupuestados en 2007 a los €19.000 millones acumulados hasta ahora).

Sólo la nuclear sube.

Demasiado complejo. Montar una central nuclear es complejo, tanto por tecnología como por cuestiones de seguridad. Complejo y caro. Cualquier reactor se programa a diez o quince años vista. Su competencia no son los precios de la eólica/solar hoy, sino dentro de diez o quince años, cuando la tecnología esté más refinada y los costes de instalación hayan caído más (recordemos: la producción de módulos fotovoltaicos se ha desplomado un 99% desde 1976). Sólo asumiendo un estancamiento tecnológico de otras energías la nuclear podría competir.

Una asunción arriesgada. El coste de producción de la nuclear en todo el mundo ha aumentado un 33% entre 2009 y 2020. En el mismo periodo de tiempo, la solar ha caído un 90%, la eólica un 70% y el gas un 30%.

El margen. A corto plazo  las plantas nucleares sí tienen margen. Producen energía limpia en un contexto de transición verde. De ahí que los planes del gobierno para su desmantelamiento simultáneo a las plantas de carbón fuera una idea discutible: las renovables no están lo suficientemente desarrolladas como para abastecer la demanda cuando no están operativas (porque no sopla el viento o porque no hace sol). Sin nuclear, la dependencia del gas se incrementa (y de sus vaivenes en el precio).

Para el consumidor. ¿Y cómo se traslada todo esto para el consumidor? Aquí la nuclear tampoco sale tan, tan bien parada. Francia estaba pagando hace una semana 188€ por cada MW/h. España, con una dependencia menor de sus plantas nucleares, 171€MW/h; Alemania, con el comodín del carbón, unos 160€MW/h. Influye que el uranio también está carísimo pero sobre todo que amortizar la inversión de un complejo nuclear obliga a precios muy altos durante muchos años. Y en un contexto cambiante a largo plazo, los reactores no parecen una hipoteca barata.

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