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Pese al "impeachment", la abrumadora mayoría de votantes republicanos sigue apoyando a Trump

Pese al "impeachment", la abrumadora mayoría de votantes republicanos sigue apoyando a Trump
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Donald J. Trump ya forma parte del exclusivo listado de presidentes objeto de un proceso de impeachment. El Congreso de los Estados Unidos inició ayer el tercer proceso revocatorio de la era moderna, tras los abiertos contra Richard Nixon y Bill Clinton, escenificando el choque entre una cámara de representantes de mayoría demócrata y un presidente republicano envuelto en múltiples casos de corrupción.

Cuestión distinta es que el procedimiento termine con la destitución de Trump. Por lo que la pregunta más importante no es tanto su destino como su objetivo. ¿Está dinamitando la popularidad del presidente?

Improbable. La respuesta más concisa es "no". Los índices de aprobación del presidente se han mantenido en niveles muy similares desde su toma de posesión, hace ya casi tres años. En su momento más bajo, octubre de 2017, Trump tan sólo contaba con la aprobación del 38% de los votantes. En el más alto, febrero de 2018, con el 48%. A día de hoy la cifra oscila entre el 41% y el 43%. Su horquilla habitual.

Objetivo. ¿Para qué está sirviendo el impeachment, pues? El Partido Demócrata era consciente de los riesgos de abrir un procedimiento que, por sus características, no podía culminar (debe ser aprobado en última instancia por el Senado, controlado por el Partido Republicano). Aspiraba a colocar al presidente en el centro de la controversia política y judicial, laminando su imagen y exponiendo sus corruptelas.

Es lo que sucedió con Nixon. El impeachment terminó antes de lo previsto porque dimitió. Una dimisión forzada por su descalabro público. Los votantes y su partido le dieron la espalda.

Repunte. No es lo que está sucediendo hoy. La popularidad de Trump ha crecido durante las últimas semanas, y tras algunas oscilaciones, se ha aupado a los mismos niveles de septiembre (en torno al 43%), cuando los demócratas iniciaron el procedimiento. El apoyo a Trump tiene un elevado carácter partidista. En septiembre, un 14% de los votantes republicanos apoyaba la revocación. En noviembre, la cifra había caído al 10%.

Más del 80% de los electores demócratas están a favor.

Global. En agregado, entre un 47% y un 50% de los votantes encuestados están a favor tanto del proceso de impeachment como de su culminación, es decir, de la revocación de Trump. Como se apunta aquí, es una cifra que no conviene minusvalorar. Tres de cada cuatro estadounidenses está siguiendo con atención el vodevil. Cifras alejadas del procedimiento abierto a Clinton, al que se oponía la mayoría (republicanos incluidos).

Durante los últimos días, en paralelo a la popularidad de Trump, también ha habido otro repunte en el apoyo a la revocación.

Es la política. Hay una paradoja: la mayoría está de acuerdo en que hay suficientes motivos para abrir un proceso de revocación. Al menos el 18% de los republicanos cree que hay indicios de su obstrucción a la justicia. Sin embargo, muy pocos interpretan el procedimiento desde un punto de vista legal. Como ha verbalizado Mitch McConnell, senador: "No soy un juez imparcial. Esto es un proceso político".

El votante republicano está dispuesto a apoyar a Trump aunque lo crea culpable. Es un juego político. Y sabemos que la polarización partidista fija muy bien las líneas y las lealtades.

Pero, pero. Pero hay algunas líneas optimistas para la causa demócrata. Por ejemplo: la mayor parte del electorado se mostró contrario al impeachment desde la pasada primavera... Hasta octubre, cuando la gravedad del escándalo ucraniano dio un vuelto a las encuestas. Durante la noche de ayer múltiples manifestaciones contra Trump tomaron las calles de las principales ciudades. Hay un cierto sustrato.

Uno, de momento, insuficiente para erosionar por completo a Trump. De cara a las elecciones de 2020, el impeachment sí ha servido para algo: el apoyo del votante independiente, el que puede oscilar entre ambos partidos, ha pasado del 33% al 44%. El proceso fracasará (los demócratas necesitan veinte senadores republicanos; sólo cinco son ligeras dudas), pero puede plantar la semilla de un triunfo en 2020.

Imagen: Brynn Anderson/AP

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