Plazas "con bicho" y convocatorias amañadas: el problema de la endogamia en la universidad española

Plazas "con bicho" y convocatorias amañadas: el problema de la endogamia en la universidad española
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¿Qué pasa cuando un académico de larga experiencia intenta conseguir una plaza universitaria en una ciudad como Madrid? La pregunta no acostumbra a ocupar los desvelos de la opinión pública. Los procesos de selección de las universidades interesan a un reducido grupo de personas. Esto ha cambiado hoy gracias al relato en primera persona de Miguel Álvarez, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y candidato a una plaza en la Complutense (UCM).

La historia. Se remonta a 2012, cuando Álvarez se traslada a Cuenca para impartir clases en la UCLM. Tras nueve años de andadura, desea volver a a Madrid por motivos personales. Echa una decena de solicitudes en la UCM pero se queda a las puertas de todas ellas. "Hasta aquí todo normal", desarrolla, "pero se me ocurrió echar una reservada a un alto del PSOE". Comienza entonces, siempre siguiendo su versión, una batalla burocrática contra las la endogamia adquirida en la universidad española.

Los obstáculos. El relato de Álvarez es prolijo en detalles. La candidata rival, Juana Escabias, es también la Secretaria de Cultura del PSOE de Madrid. Lo sabe porque nada más echar la plaza le escribe Fernando Quirós, jefe del departamento: "Me pedía que me retirase porque era para su compañera". Al parecer y siempre según su versión, Álvarez "daba el perfil" y acumulaba todos los criterios exigibles para obtener la plaza. Escabias se había quedado sin trabajo en "la escuela municipal de teatro". "Si no te retiras vas a ganar. La solución es no concurrir", le sugiere.

El "bicho". Lo que Álvarez describe en la historia es una "plaza con bicho", una institución largamente asentada dentro de las universidades españolas. Son muy conocidas entre los investigadores jóvenes que aspiran a entrar en el engranaje académico. "Se trata de una plaza que se convoca públicamente (presuntamente) acorde a los principios de igualdad, mérito y capacidad, publicidad y transparencia", explicaba el blog Investigadores en Paro hace tres años, "bien sea para el acceso al cuerpo de personal docente o bien para el acceso a plazas de investigador".

¿Qué sucede? Que muchas de estas convocatorias "se diseñan ad hoc para una persona en concreto" o no se entregan al mejor CV. "Las plazas con bicho se caracterizan por una absoluta falta de transparencia", explican. Una corruptela institucional asentada "y perfeccionada" para "favorecer y promocionar a la cantera interna del establishment". Un sistema de colocación desde determinados partidos e instituciones hacia el vientre de la academia. Un refugio para colaboradores y afines.

Historia. No hace falta escarbar demasiado en la hemeroteca de los medios de comunicación para encontrar historias semejantes a la de Álvarez. En 2015, El País se hacía eco de un correo electrónico enviado por Joaquín Mantecón, catedrático de Derecho Eclesiástico de la Universidad Pública de Cantabria: "Efectivamente: la plaza de ayudante a doctor la hemos sacado para mi ayudante durante estos últimos años (...) Por supuesto, eres muy libre de presentarte, pero me causarías un problema".

Mantecón envió este correo a José Ignacio Alonso, profesor interesado en la convocatoria, quien se presentó igualmente. Ganó el ayudante.

Más casos. Hay muchos "bichos", aunque no todos lleguen a la prensa. En 2017 la Universidad de Valencia despedía a una investigadora para contratar a "un aspirante con horas irregulares"; un año después El Confidencial relataba cómo una saga familiar, los Flor, de la Universidad de Oviedo, se había enfangado en una guerra de nepotismo y plazas pre-asignadas; aquel mismo año un juez condenaba a la UCM por amañar una plaza para enseñar Ética en la Facultad de Ciencias de la Información.

Patrón y endogamia. Todos los casos se caracterizan por un poder interno frente a un outsider, un investigador interesado en una plaza pero desvinculado personalmente del departamento. El problema de fondo es la "endogamia" de la universidad, una a la que se pueden poner cifras: en 2014 el 73% de los docentes se habían formado en el centro en el que estaban contratados. Es algo que no sucede a semejante escala en EEUU o Reino Unido; y que revela los problemas de "movilidad" de la academia.

Lo más probable (69%) es que un investigador trabaje no ya en el centro en que estudió sino en la comunidad en la que nació. Las universidades son plazas fuertes de los académicos locales. Es difícil permearlas. La endogamia ha ocupado decenas y decenas de análisis en prensa y publicaciones especializadas, y ha sido vinculada a los problemas de pedigrí y producción investigadora de la universidad española. En esencia, detrae talento porque no premia el mérito, sino la afinidad.

La defensa. Por supuesto, no todo el mundo opina igual. Hace unos días Luis Ángel Hierro, catedrático de Economía Pública en la Universidad de Sevilla, escribía una tribuna defendiendo a la universidad española. A su juicio, "no es endogámica", en tanto que "el sistema de formación del profesorado ha cambiado radicalmente", la "internalización se produce desde la fase del estudiante" y "un recién doctorado tiene un perfil sustancialmente abierto al exterior y homologable internacionalmente". Y añade:

En realidad, la mal llamada endogamia no es resultado de las normas universitarias vigentes, simplemente es una cuestión de mera lógica económica y social, que se reproduce en la práctica totalidad de organizaciones privadas y públicas por la tendencia natural de toda persona a buscar trabajo en su entorno y de las instituciones a conservar su capital humano. La realidad es que no hay competencia porque no hay candidatos/as alternativos (...) En mis 35 años de profesor durante los que se han producido centenares de concursos en mi facultad bajo distintas normas, solo recuerdo un caso de un profesor foráneo que compitiera para obtener una plaza frente a un candidato de la propia universidad. Ganó la plaza, tomó posesión y pidió excedencia el mismo día. Nunca impartió una clase en mi universidad.

Según Hierro, "lo que en fútbol se llama cantera en la universidad lo llaman endogamia".

La resolución. ¿Qué puede opinar Álvarez, el protagonista inicial de todo esto? Nada bueno, sospechamos. Tras llegar a la fase final del proceso de selección tuvo que hacer frente a la entrevista personal, "donde se cuecen las grandes remontadas". Perdió, claro, aun cuando algunos miembros del tribunal le dejaron claro que su CV era mejor que el de su competencia. Tras descubrir algunas prácticas irregulares en lo procedimental, Álvarez recurrió, consiguió una segunda evaluación y tribunal... Y todo siguió igual. Pero el recurso sigue vivo.

Hasta que se tope con el siguiente "bicho".

Imagen: GTRES

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