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¿Por qué motivo se reunió Enrique Peña Nieto con Donald Trump?

¿Por qué motivo se reunió Enrique Peña Nieto con Donald Trump?
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Pese a que la campaña presidencial estadounidense no ha carecido de hechos singulares extravagantes, el de ayer superó cualquier expectativa. Enrique Peña Nieto, presidente de México, decidió reunirse con Donald Trump, candidato del Partido Republicano, reconocido xenófobo, detestado por la mayoría de los latinos estadounidenses y hombre decidido a construir un muro fronterizo entre México y Estados Unidos que corte de raíz la inmigración.

A priori, la figura de ambos personalidades casaba tanto como el agua y el aceite. Y sin embargo, Peña Nieto accedió a la reunión y a una un tanto surrealista rueda de prensa posterior. ¿Por qué?

Es imposible conocer el motivo concreto por el que Peña Nieto, que atraviesa su cuarto año de mandato, decidió conocer a Trump en persona. Es más razonable acudir a una amplio rango de posibilidades que despejen incógnitas sobre una sorprendente reunión. He aquí algunas teorías sobre las motivaciones de Peña Nieto y, en última instancia, sobre el objetivo real de la campaña de Trump viajando hasta Los Pinos.

Porque EPN se quiere reunir con ambos candidatos

A priori, es una de las explicaciones más plausibles. Pese a que Peña Nieto había anunciado algunos meses antes, durante una reunión con Barack Obama que no tenía intención de inmiscuirse en la campaña presidencial estadounidense, su posición ha cambiado. Tanto para el candidato republicano como para el demócrata: Peña Nieto había invitado a los dos a Los Pinos para charlar sobre los asuntos bilaterales de ambos países, unidos en tantos sentidos, pero sólo Trump ha respondido al llamado desde entonces.

Clinton Ahora mismo parece improbable que Clinton acuda a reunirse con Peña Nieto.

Si Clinton también accede a viajar a México, la estrategia de EPN será menos arriesgada de lo que, ahora mismo y habiéndose sacado la foto tan sólo con Trump, parece.

¿Qué incentivos tiene Clinton para reunirse con Peña Nieto? No demasiados. Trump ha viajado a Los Pinos con el objetivo de moderar su imagen exterior, dar la apariencia de presidenciable reuniéndose con un mandatario internacional y, quizá, aliviar la negativa imagen que la comunidad mexicana en Estados Unidos tiene de él. Clinton no necesita nada de esto, ya lo tiene. Desde su campaña, además, resaltan que un viaje puntual a México no soluciona meses de agravios. Ahora mismo, parece probable que se ahorre el viaje.

Porque EPN cree que puede apaciguar a Trump

Quizá Enrique Peña Nieto pretendía reunirse con Donald Trump para dejarle las cosas claras. La reunión tendría así un cariz de política doméstica que le permitiría aparecer como un garante de los derechos de los mexicanos, tanto en el plano práctico como en el moral.

De ser así, vuelve a ser un ardid peligroso para su imagen política. Ambos aparecieron dándose la mano y en una sorprendente cordialidad (recordemos: Trump afirmó a las bravas que el gobierno mexicano enviaba narcotraficantes, drogadictos y violadores a Estados Unidos). En la rueda de prensa posterior a la reunión, Trump afirmó que habían hablado del polémico muro, pero no de su costeo. El candidato republicano ha insistido en multitud de ocasiones, de forma expresiva y provocativa, que sería México quien lo pagaría.

Fence Casi 1.000 kilómetros de muro separan ya a México y a Estados Unidos. Trump quiere cubrir la totalidad de la extensísima frontera.

Personalidades públicas mexicanas como Vicente Fox han sido beligerantes en su respuesta a Trump, negando que, bajo cualquier circunstancia, México acceda a pagarlo. Peña Nieto, sin embargo, no echó por tierra tal idea en la rueda de prensa. Sí en declaraciones posteriores a periodistas y en su cuenta personal de Twitter: "México de ninguna manera pagará el muro. Fui claro y enfático en eso".

De serlo, no tuvo resultado. Por la noche, Trump volvía a insistir en que el muro sería pagado por México en un rally en Arizona.

Porque la reunión mejoraría la imagen de Peña Nieto

El presidente atraviesa un momento difícil. Su porcentaje de aprobación está en mínimos históricos. Una encuesta realizada por el grupo Reforma indicaba que alrededor del 74% de los mexicanos desaprobaban su gestión. Pew Research arrojaba similares resultados: la valoración de los mexicanos de Peña Nieto, en todas las áreas de la política doméstica, había caído desde su llegada al poder. De un 50% de aprobación a un 23%.

Pena Nieto Peña Nieto no atraviesa su mejor momento político.

La mala imagen de EPN y su reunión con Trump coinciden con otros escándalos recientes que afectan de lleno al presidente. Primero, por la compra de una mansión conocida como "Casa Blanca", y supuestas prácticas que bordearían peligrosamente la el trato de favor y la corrupción. Después, por el plagio descubierto en su tesis doctoral, cuestión aún sin resolver pero que, como se ha visto en otros países, puede tener consecuencias explosivas. Y finalmente, por escándalos como la fuga de El Chapo y las desapariciones de estudiantes.

¿Podría ejercer la reunión de Trump como un bálsamo? Acaso como un sustituto, vistas las manifestaciones en su contra a propósito del encuentro y del enorme escándalo generado en México. De ser este su objetivo, habría fracasado.

Porque EPN quiere potenciar la imagen de México

Como explican algunos expertos en BBC Mundo, Enrique Peña Nieto podría haber buscado con este movimiento afianzar la importancia de México como un actor internacional. Primero, forzando al candidato republicano a acudir a Los Pinos y a reconocer de forma implícita que México, lejos de ser la caricatura tercermundista que blande en sus discursos, es un país muy importante con el que hay que mantener vías de diálogo permanentes.

Three Amigos Los tres amigos. (Pablo Martinez Monsivais/AP Photo)

Segundo, de algún modo, proyectando a México como una potencia económica global que mantiene lazos y negociaciones políticas con Estados Unidos incluso antes de que sus candidatos presidenciales accedan al poder. Colocar a México en el primer plano de los asuntos internacionales de Estados Unidos, en uno prioritario, sería consecuente con, por ejemplo, el visible entusiasmo de Peña Nieto en su reciente reunión a dos bandas con Justin Trudeau y Barack Obama. Es un interlocutor serio y que merece ser escuchado.

Sobre el papel, puede funcionar. El problema es que Trump no aporta esa clase de valor añadido a una reunión bilateral: es un candidato desprestigiado más allá de su electorado, divisivo y de carácter extravagante. La reunión, a México, le puede restar más que sumar. Sin embargo, es cierto que las vías de diálogo entre ambos países son esenciales. Y que Trump, pese a su lejanía en las encuestas, aún tiene posibilidades de ganar.

Hay una respuesta fácil: ¿qué interés tenía Trump?

De la reunión se extrae al menos una certeza: Trump ha conseguido lo que quería. Una reunión a dos bandas con un presidente internacional, una incierta apariencia presidenciable y la construcción de puentes con la comunidad latina.

Trump llegó a decir esto:

Tengo enormes sentimientos por la comunidad mexicano-americana, no sólo en términos de amistad sino también en términos del gigantesco número de ellos a los que doy empleo en Estados Unidos. No se puede reprochar nada a los estadounidenses-mexicanos de primera, segunda y tercera generación. Espectacular, espectacular, gente muy trabajadora.

Como explican en Vox, Trump sí suaviza su imagen así (aunque es una incógnita cuánto tiempo tardará en endurecerla de nuevo) y echa un capote a hombres fuertes del Partido Republicano que le apoyan pero que están permanentemente comprometidos por su actitud y declaraciones. Para él también es una jugada arriesgada (por lo que pueda pensar de él su votante de línea dura: todos), pero en una situación de semejante retroceso en las encuestas, se lo puede permitir.

Los guiños de Trump, de hecho, han ido más allá a su reunión con EPN. De forma paralela, ha logrado que Rudy Giuliani o Jeff Sessions porten gorras con el emblema "Make Mexico great again also". Su campaña, no hay duda, está más allá del surrealismo.

Imagen | Dario Lopez-Mills/AP Photo

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