Récord de universitarios: así huye una generación de la precariedad por la vía de los estudios superiores

Récord de universitarios: así huye una generación de la precariedad por la vía de los estudios superiores
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Cuando decimos que esta generación es la más preparada de la historia, no lo decimos en balde. El 38,6% de la población española de 25 a 64 años tiene un título de nivel superior, más de cinco puntos por encima de la media europea. Y, desafortunadamente, el 37% de los ocupados graduados superiores está empleado en ocupaciones de baja cualificación, también el porcentaje más elevado de todos los países de la UE. Es decir, esa "sobretitulación" no parece llevar a más trabajo ni empleabilidad.

Con una precariedad laboral desbordada, el paro juvenil por las nubes y la incertidumbre causada por la pandemia, este año hemos batido el récord de matriculaciones universitarias. A pesar de la desastrosa situación, al menos podemos seguir estudiando.

Récord de matriculaciones universitarias. Un récord que se alcanza en un curso marcado por la pandemia del coronavirus. Algo que evidencia que la implementación del modelo híbrido de docencia universitaria a causa de la situación no ha afectado negativamente a  la atracción y retención del estudiantado. Concretamente, este año se han realizado en España 1.679.518 matriculaciones. El año pasado, la cifra fue de 1.626.210. Los datos del Ministerio de Educación indican que cada año más estudiantes ingresan en la universidad.

La tendencia a los estudios superiores. El nivel educativo de la población adulta española (entre 25 y 64 años) ha mejorado durante la última década, ya que el porcentaje de adultos que posee estudios postobligatorios ha pasado del 51,1% al 60,2%, lo que supone una mejora de 9 puntos porcentuales en 10 años. Un 40,5% de personas en esta franja de edad está matriculado en la universidad, según datos del Ministerio de Educación.

Este incremento lleva impulsado desde la anterior recesión económica de 2008 y la falta de expectativas laborales que motivó a que muchos jóvenes optaran por mejorar o prolongar su formación académica. Una situación encadenada con la crisis actual.

A futuro. En su informe Plan 2050, el Gobierno dibuja el panorama al que debería aspirar España en 29 años, y una de las prioridades principales es elevar el porcentaje de la población con estudios universitarios del actual 26% al 38% y pasar de un 11% de los adultos con FP Superior a un 17%.

Por Comunidades Autónomas, las tasas más superiores se encuentran en el País Vasco (35%), Navarra (33%) y Valencia (31%) así como Cataluña, Aragón y Murcia, con un 30% en cada caso. Entre las más bajas se encuentran Baleares (10%), Castilla-La Mancha (12,8%) o La Rioja (16%).

Precariedad juvenil. Entre los motivos de esta tendencia, algo muy reseñable es la situación laboral de nuestro país. España lidera el paro juvenil de la Unión Europea tras anotarse en enero un 39,9% de desempleo entre los menores de 25 años, más de ocho puntos por encima con respecto al año anterior y casi el doble de la tasa media europea. Sí, la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia ha hecho mella en el empleo juvenil. Según los últimos datos publicados por Eurostat, el primer mes de 2021 la tasa de desempleo fue del 16,9% en la UE.

Y claro, si no hay empleo, muchos jóvenes lo único que pueden hacer es estudiar, con la esperanza de que surgirá algo en el futuro.

Salida laboral es FP. Pero además, ser titulado universitario ya no te garantiza un futuro laboral como antes. Aquellos que obtuvieron su diploma han dejado de ser los candidatos perfectos para las empresas en comparación con los titulados en Formación Profesional. Lo hemos contado en Magnet. La que ha sido por años relegada a la sombra, al rincón de la enseñanza dedicado a los estudiantes "mediocres" y vista como un segundo plato de su hermana la Universidad, se ha convertido en una de las principales palancas de desarrollo de la economía del país y una herramienta fundamental para fomentar el empleo juvenil.

Mientras que en 2019 los estudios universitarios recuperaban parte del terreno perdido aumentando su presencia en las ofertas de empleo hasta alcanzar el 38,8%, durante los meses de pandemia su presencia en las ofertas de trabajo se hundió. Se situó en el 33,7%. Igual ha sucedido con la demanda de estudios de Máster y postgrado (1,9%). Y según apunta un informe de Infoempleo y Spring Professional, esta caída ha jugado a favor de los titulados en FP, que sí se han requerido en el 41,3% de las ofertas publicadas por las empresas durante 2020.

Estudiar y trabajar al mismo tiempo. Toda esta situación incluso ha llevado a que cada vez sean más los alumnos que compaginan estudios y trabajo. Así lo reflejan diversos estudios, nacionales e internacionales, que han abordado la evolución de este fenómeno en las últimas décadas. El proyecto Eurostudent, por ejemplo, muestra que esta doble actividad alcanza a un 60% de los estudiantes y que la compaginación de estudios y trabajo aumenta paulatinamente en los años posteriores al acceso.

Y es que, compatibilizar ambas actividades no es sencillo. Un análisis del Grupo de Investigación en Educación y Trabajo (GRET) de la Universidad Autónoma de Barcelona observa que la compaginación entre trabajo y estudios tiene consecuencias negativas en términos de rendimiento y tasas de abandono. Los sociólogos hacen hincapié en que trabajar mientras se estudia sólo tiene efectos positivos si el tiempo dedicado al empleo es menor a 15 horas semanales.

Imagen: Unsplash

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