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¿Se puede educar a los niños en casa en España?

¿Se puede educar a los niños en casa en España?
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Lejos de las escuelas, miles de niños españoles se inician en el proceso formativo en sus domicilios, enseñados por sus padres al margen del sistema. ¿Cuántos? Su número aún es una incógnita, dada la oscuridad legal en la que se ve envuelta la educación en el hogar, pero probablemente abarque a varios miles. Son los hogares homeschoolers, familias que han decidido apartarse de los márgenes oficiales para ofrecer a sus hijos una educación personalizada y dentro del ambiente familiar.

En España, la práctica es exótica, minoritaria y no cuenta con respaldo o protección alguna por parte de las autoridades gubernamentales. El homeschooling, en nuestro país, vive en la clandestinidad, batallando cada caso ante la justicia y sobreviviendo en condiciones de precariedad. Pero, ¿se puede en realidad educar a un niño en casa, al margen de la escuela? No sólo se puede, sino que hay miles de familias que lo ponen de manifiesto a diario, en la intimidad de sus domicilios.

Sin embargo, los impedimentos son numerosos. El principal, la consideración legal del homeschooling en España. Difiere notoriamente de gran parte de los países de nuestro entorno. Como explica el investigador Carlos Cabo en su tesis doctoral dedicada al homeschooling en España (se puede leer íntegramente aquí), desde Francia hasta Reino Unido, pasando por algunos cantones suizos, Bélgica, Finlandia, Dinamarca o Estados Unidos, la educación en el hogar familiar, tutorizada por los padres y supervisada periódicamente por las autoridades, tiene reconocimiento legal y amparo.

Homeschooling: educar en el limbo

La situación en nuestro país es algo más compleja. Por lo pronto, no existe reconocimiento explícito al homeschooling en ninguna de las leyes aprobadas desde la implantación de la democracia. Tampoco existe prohibición alguna. La educación en el hogar se ubica, de este modo, en un vacío legal obviado lateralmente por el estado; vacío que permite a algunas familias educar a sus hijos en casa sin mayores inconvenientes y que acarrea numerosos problemas jurídicos y legales a muchas otras.

Homeschooling Mapa
El homeschooling en el mundo. Verde: legal en todo el país. Amarillo: legal en la mayoría de subdivisiones territoriales. Naranja: ilegal, pero no perseguido. Rojo: ilegal y perseguido.

¿Por qué? Porque, por un lado, la Ley Orgánica de Educación establece el periodo de escolarización obligatorio entre los 6 y los 16 años, mientras que, por otro, la Constitución Española reconoce en su artículo 27.3 "el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". De forma paralela, los homeschoolers se basan en otros textos (como la Declaración Universal de los Derechos del Niño) en los que se reconoce la potestad de los padres para elegir el vehículo educacional de sus hijos.

La escolarización en España es obligatoria, pero numerosas familias educan en sus casas de espaldas a la administración, sin respaldo jurídico

Como bien se anota en este artículo escrito por Laura Mascaró, abogada, madre homeschooler y presidenta de la Plataforma por la Libertad Educativa, la ambigüedad legal española respecto a la educación en el hogar proporcionada por los padres ha derivado en diversas sentencias del Tribunal Constitucional cuyas interpretaciones son muy variadas. Por un lado, hay quien infiere de algunas de ellas el reconocimiento tácito del homeschooling; por otro, hay quien argumenta que dan carpetazo definitivo a la cuestión, estableciendo su inadecuación a nuestro ordenamiento legal.

En este limbo pervive y sobrevive, de forma borrosa y sin datos concretos, el homeschooling en España. ¿Qué consecuencias legales tiene para una familia educar a su hijo en el hogar? Hablamos con Mónica Fragueiro, madre homeschooler y administradora de Homeschooling Spain, uno de los portales de referencia del movimiento, para que arroje algo de luz sobre la cuestión, además de para comprender mejor en qué consiste la educación en el hogar y a qué motivos obedece.

"Cuando la administración detecta a una familia que escolariza en casa, activa el protocolo de los abstencionistas. Y te tratan como si no fuera al colegio y no estuviera recibiendo educación", explica. "Aparecen servicios sociales en casa por sorpresa, aparece la policía, te pueden citar en los servicios sociales de las respectivas administraciones, donde eres amenazado con retirada de custodia, y después pasas a los juzgados". Antes de llegar a los tribunales, no obstante, las familias se reúnen con la fiscalía. Allí, afirma Fragueiro, la situación tiende a reconducirse: "Los fiscales suelen entender que las familias no están vulnerando ningún derecho de los menores".

Nunca se extreman las medidas: los padres no pierden la custodia de sus hijos porque aunque no estén escolarizando sí les están educando

No en vano, afirma, no se da el caso de abandono de familia, delito penal en última instancia que el juez puede aplicar a los padres que optan por no escolarizar a sus hijos, porque los niños sí están siendo educados. Solo que no en la escuela. "En todo caso nos podrían acusar de todo lo contrario", añade no sin cierta amargura Fragueiro. Según ella, muchas familias son perseguidas y presionadas con frecuencia y dureza por parte de la administración. Pese a que nunca se extreman las medidas (retirada de custodia), son numerosos los padres que ceden y optan por escolarizar a sus hijos.

En otras ocasiones, los juicios son ganados por las familias. Fragueiro establece un paralelismo: la objeción de conciencia al servicio militar, durante sus años tardíos y a las puertas de la anulación de su obligatoriedad. Si el juicio se pierde, no obstante, el niño debe volver o ingresar por primera vez en la escuela. Pero, al igual que en el caso de los objetores, no hay un patrón unánime: en función del caso, de los servicios sociales o del fiscal, el resultado del proceso puede ser uno u otro.

Educar en casa: ¿una tendencia al alza?

Como es lógico, la situación provoca inestabilidad e inseguridad para las familias homeschoolers. Barreras que frenan la posibilidad de que otros padres interesados en vías de educación alternativas se adentren en ellas. En este reportaje de El País se ofrecen otros motivos por los que el homeschooling no despega en España: hay un exceso de estigma ligado a la educación en el hogar (ya sea elitista o religioso) y la aceptación mediática del fenómeno es muy limitada (al contrario que en Estados Unidos, donde son numerosas las figuras públicas que lo practican en casa).

Estudiando

¿Cómo se traduce todo esto a cifras? "Se estima que en Cataluña, sólo en Cataluña, hay más de 1.000 familias", responde Fragueiro. La comunidad catalana de homeschooling es la más activa del país. En total, según ella, las cifras pueden rondar entre las 3.000 y las 4.000 familias, que a su vez pueden educar a uno o más hijos. La carencia de registro y de regulación estatal impide tener datos fiables. En otros países, las cifras también son minoritarias. Según la tesis de Carlos Cabo, es en Reino Unido donde más alumnos escolarizados en casa se cuentan: unos 100.000.

Fragueiro calcula que alrededor de 3.000 familias educan en casa a sus hijos. No hay censo ni registro, así que las cifras sólo son estimaciones

Sea como fuere y pese a todos los obstáculos que cualquier padre o madre homeschooler deba afrontar, Fragueiro es optimista: "Cada vez hay más gente. Hace 20 años la gente estaba aislada y no conocía la opción. Con el auge de Internet, las familias se conectan y les resulta más factible". Como ya hemos visto en otros artículos de Xataka, las nuevas tecnologías están revolucionando la educación del futuro. En ese sentido, ¿qué papel podría jugar la enseñanza en el hogar?

Ante todo, hay que tener en cuenta que gran parte de las familias no optan por el homeschooling por cuestiones religiosas. Al contrario de lo que sugiere el estereotipo, recuerda Fragueiro, la tendencia dentro de los padres que optan por la educación en casa es liberal y progresista. De hecho, uno de los principales motivos que empujan a muchos de ellos a educar en el hogar es el deseo de salirse del encorsetamiento del sistema educativo. Progenitores que han leído a educadores experimentales y que recelan del sistema actual.

Homeschooling

Pese al estereotipo, las familias homeschoolers se orientan más hacia el ideario liberal y progresista. Los motivos no son tan religiosos como pedagógicos

"Las razones son pedagógicas, porque los padres no encuentran un colegio que se adecúen a lo que ellos quieren. No hay alternativas más allá de la educación conductista y tradicional", señala Fragueiro. En realidad sí la hay, pero la monopoliza el sector privado, no accesible para todas las familias por motivos económicos. La alternativa se presenta en forma de homeschooling: una educación altamente personalizada, en grupos ultrarreducidos (tendencia dentro del futuro de la educación) y que puede incorporar las nuevas tecnológicas en distintos grados.

Desde este punto de vista, el homeschooling se encuadra hoy dentro de la gran tendencia de la reforma de la educación convencional. Lo vimos en su momento a través de los libros de texto: el modelo educativo debe cambiar si debe adaptarse al futuro laboral maleable e incierto al que se enfrentan las nuevas generaciones. La incorporación de nuevos métodos, el enfoque hacia el trabajo grupal, la posibilidad de implementar herramientas autónomas (videojuegos) para el alumno, etcétera.

"De hecho, las familias homeschooling tienen muchísimo que aportar a la escuela. Están preocupadas por la educación de sus hijos e investigan mucho sobre métodos educativos y nuevas formas de aprender", cuenta Fragueiro. Según ella, son numerosos los profesores de centros educativos homologados que están en contacto, vía Internet, con grupos de homeschooling. Canales de información abiertos donde el beneficio para ambos mundos, especialmente en lo relativo a la implantación de métodos experienciales y personalizados para el alumno, es mutuo.

Los argumentos en contra del homeschooling

Sin embargo, hay cuestiones que entran en conflicto con otras facetas de la vida escolar. Por un lado, ¿qué hay de la socialización? Una de los argumentos más frecuentes en contra de la educación en casa es la soledad del niño: la escuela ejerce de herramienta socializadora en una edad clave. Para Fragueiro, la socialización de los niños homeschoolers es también amplia. No sólo por sus relaciones familiares y de vecindario, sino también por los vínculos establecidos con otros niños homeschoolers. Realizan actividades extraescolares conjuntas de todo tipo durante toda la semana.

Compatibilizar la vida laboral con la de educador en casa no está al alcance de todos los padres. Cada familia se debe adaptar a sus condiciones

En el caso de los progenitores, ¿cómo compatibilizar su vida laboral con la escolar? No todos los padres están habilitados para pasar largas horas con sus hijos en casa. Fragueiro, que ha sido madre homeschooler, indica que depende de cada familia: "Personalización al máximo". Ella, en concreto, daba clase por las mañanas a sus hijos, mientras que por las tardes acudía a actividades grupales: visitas a museos, clases en grupos de apoyo o actividades lúdicas o deportivas de todo tipo. Trabaja en casa, como gran parte de las madres (tienden a ser ellas) que educan a sus hijos en el hogar.

Es precisamente la personalización la que hace que haya diversos tipos de homeschooling. Hay padres que optan por recoger currículos y modelos de escolarización de la red, elaborados por profesionales educativos y colgados en foros homeschoolers. Hay otros que entran en contacto con escuelas estadounidenses con presencia en nuestro país que ofrecen las líneas generales del currículo escolar (allí alrededor del 3% de las familias son homeschoolers). Y hay otros que optan por diseñar su propio itinerario, del mismo modo que un profesor de escuela durante el verano.

Estudiando

Cada familia debe optar por su mejor opción. Sea homeschooling o no: "Es una elección única personal e intransferible. Que en una familia funcione no quiere decir que en otra funcione. Hay familias a las que les va bien el cole y a las que les va mal el homeschooling, y al revés".

"Es una elección única, personal e intransferible", afirma Fragueiro. "Hay familias a las que les va bien el cole y a las que les va mal el homeschooling, y al revés"

Fragueiro huye del proselitismo. Su única reivindicación, coincidente con la de otras asociaciones homeschoolers, es el reconocimiento legal y la regularización por parte del estado. Una situación de igualdad, en definitiva, semejante a la que existe en otros países de nuestro entorno. Están lejos de conseguirlo: "Las asociaciones llevamos años y años contactando con las administraciones y con los partidos para que nos regulen y nos reconozcan. Lo que no puedes es dar la espalda a una realidad que existe. Todo son buenas palabras pero luego no se atreven", explica.

Ninguno de los grandes partidos incluye la regularización del homeschooling dentro de sus reformas educativas. Ciudadanos vagamente, aunque no la ha incluido en su propuesta final. En Podemos, sólo en los foros digitales ha tenido presencia. El homeschooling tiene por delante, pues, años de trabajo antes de lograr un estatus de normalización. Hasta entonces, los padres y los alumnos tendrán que continuar en el mismo vacío legal que tantos obstáculos interpone, o optar por un modelo educativo, el de la escuela, del que tienden a recelar por sus magros resultados.

Imagen | Steven S., IowaPolitics.com, ND Strupler

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