La solución de Amazon para que trabajar en un almacén valga la pena: convertirlo en un juego

La solución de Amazon para que trabajar en un almacén valga la pena: convertirlo en un juego
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Trabajar en un almacén no es fácil ni placentero. Allí solo hay cajas apiladas, polvo en todos los rincones y sonido de grúas de aquí para allá. No es lo que se diga un trabajo reconfortante ni agradable. Sin mencionar los dolores musculares post-rutina laboral que te llevas a casa. En fin, para hacer más llevadero el trabajo en algunas actividades, algunas empresas llevan años tratando de incluir sistemas de gamificación que motiven a los empleados a seguir y a mejorar la productividad. En Magnet hemos hablado de ello en el mundo digital. Amazon es una de estas empresas, y ahora se ha lanzado a expandir sus “juegos” distópicos en sus almacenes físicos. El futuro del trabajo era esto.

Conseguir mascotas y dinosaurios. Amazon quiere convertir sus trabajos físicos en una experiencia lúdica y ha expandido su programa FC Games, que intenta gamificar las tareas repetitivas de los almacenes y estimular la competencia y la motivación incluyendo recompensas digitales. Los almacenes de EEUU ahora ofrecen “premios” por replicar tareas laborales en videojuegos diseñados para aumentar la productividad. Por ejemplo, completando tareas (es decir, trabajando a destajo como venían haciendo) se pueden conseguir bonificaciones para comprar peces virtuales, dinosaurios y otras mascotas electrónicas. ¿Suena bien, no? Ahora ir a trabajar es como meterte dentro de un videojuego.

Los juegos. Tienen nombres como MissionRacer, PicksInSpace, Dragon Duel o CastleCrafter. No los encontrarás en Steam, pero sí en Amazon. Imitan tareas de trabajo real con una apariencia de gráficos de ordenador simples.  Muchos de los juegos tienden a ser simples representaciones virtuales de la rapidez con que el trabajador completa una tarea. En MissionRacer mueves un automóvil por una pista mientras un empleado de picking clasifica los productos en las cajas apropiadas. Otro de los minijuegos de Amazon se llama Tamazilla, similar al popular juego de Bandai, Tamagotchi, mientras que otros son más competitivos y comparan las puntuaciones de los empleados con los de trabajadores de otros almacenes en todo el país. Una manera de motivarse unos a otros como si de un equipo se tratara.

"Los empleados nos han dicho que disfrutan al tener la opción de unirse a estos juegos en sus puestos de trabajo, y estamos entusiasmados de recibir sus comentarios y expandir el programa a más centros en nuestra red", contaba Kent Hollenbeck, portavoz de Amazon, a The Information. El programa sigue siendo completamente opcional para los empleados. Es decir, pueden entrar o salir de diferentes juegos según sus preferencias, pueden jugar de forma anónima o no jugar en absoluto; la elección es de ellos.

Gamificación del trabajo. Es importante tener en cuenta que estos juegos en realidad no ofrecen nada material a los trabajadores, solo brindan a Amazon más información sobre la productividad de los trabajadores y están diseñados para impulsar a los trabajadores a moverse más rápido. Amazon ya usa desde hace años otras formas de gamificación, como sus monedas "swag bucks", recompensas por "el tiempo de servicio en un almacén y un buen desempeño laboral", así como por alcanzar las métricas de productividad.

Todos estos créditos de la empresa se pueden canjear por productos en la tienda de la empresa como camisetas o botellas de agua. The Information también explicaba en un reportaje que durante las temporadas más agitadas de ventas, los empleados del almacén pueden ganar productos electrónicos más caros como consolas o incluso algunos Apple Watch, si se lo montan bien.

Al límite. Desde hace tiempo se habla de las malas condiciones y la explotación que Amazon da a sus empleados en sus centros. Un reportero británico del diario The Sun, se llegó a infiltrar en uno de sus almacenes para ver que se cocía realmente dentro de las paredes de una de las filiales. Aseguraba que algunos trabajadores se veían obligados a recorrer todo el almacén de 13 kilómetros para llegar a los dos únicos baños que había en la empresa de cuatro pisos y 1.200 empleados. Además, contaba que a los trabajadores se les exigía caminar unos 16 kilómetros todos los días por la empresa (para ir de un lado a otro) y que todo ese "tiempo perdido" de inactividad era monitorizado.

También relataba como “la gente solo orinaba en botellas porque vivían con miedo a ser amonestados por su 'tiempo de inactividad" y perder sus trabajos únicamente porque necesitaban ir al baño. Pero Amazon no es el malvado de la película por exigir estos tiempos frenéticos, porque eso mismo hacen todas las compañías hoy en día. Analizar minuciosamente el Takt Time —o tiempo de ciclo— lleva haciéndose desde la revolución industrial. Es decir, estipular el tiempo que se tiene que tardar en hacer una tarea con hasta décimas de segundo es uno de los mecanismos que se realizan para medir la productividad. Sólo que Amazon es la avanzadilla de estos experimentos de gamificación.

Como en Black Mirror. Algunos empleados ya señalan que los juegos se están ganando el apoyo de los trabajadores porque pueden ayudar a reducir el tedio y la repetición de un turno de almacén de casi medio día. Otros temen que sea un paso hacia un sistema de métricas aún más siniestro y distópico diseñado para rastrear a los empleados y alentarlos a trabajar lo más duro y rápido posible. Un empleado recordaba el capítulo de Black Mirror Quince millones de méritos, en el que las personas pedaleaban en bicicletas estáticas para obtener suficientes fichas y competir en un reality show de talentos. Una muestra del extremo de la gamificación y la obsesión por las métricas.

Automatización: Podríamos decir que con el tiempo, los humanos se ven obligados a desempeñar roles más especializados, a menudo de memoria, que implican menos movimiento y más repetición, con un enfoque cada vez mayor en las métricas que miden el rendimiento laboral como si se mide la eficacia de un robot. En muchos casos, los robots recogen artículos y se los llevan a los humanos para que los clasifiquen, y Amazon no ha rehuido sus ambiciones de automatizar grandes franjas de su trabajo de almacén en el futuro.

Sin embargo, se ha demostrado que los almacenes de Amazon con robots tienen tasas de lesiones más altas que aquellos que dependen completamente de los humanos. Y sobre todo, que es imposible para ellos poner en funcionamiento almacenes que estén automatizados al 100%, que necesitan por contra mano de obra humana. Por eso hace falta tener a los empleados bien atados a sus puestos de trabajo de siempre. Eso sí, contentos porque ahora pueden ganar una mascota de dinosaurio.

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