"¿Te han vacunado bien?": la polémica por el negocio de los test de anticuerpos para inmunizados

"¿Te han vacunado bien?": la polémica por el negocio de los test de anticuerpos para inmunizados
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“¿Te han vacunado bien?”: es la pregunta que lanza al aire un cartel publicitario en el metro de Madrid. Un mensaje polémico que esconde detrás una promoción médica: “Comprueba tu nivel de de anticuerpos con una prueba ELISA IgG Post Vacuna por tan sólo 35 euros”. Con más de 33 millones de vacunas contra el covid administradas en nuestro país, sigue existiendo un porcentaje de la población aún escéptica a inocularse. Mientras, la administración de dosis alternativas ha generado confusión y rechazo y se ha puesto en duda si el nivel de protección conseguido es el adecuado.

Y algunas clínicas como la que hay detrás de este eslogan están aprovechándose para hacer negocio de ello. Si bien los tests de anticuerpos son perfectamente legales, mucha gente no ve del todo ético ganar dinero a costa de crear inseguridad. Veámos qué hay detrás.

Un negocio. Hace unos días el enfermero y comunicador Pedro Soriano se quejaba en Twitter de la polémica propaganda. “Este tipo de publicidad debería estar prohibida @sanidadgob. Luego salen los negacionistas que se creen estas sandeces”, escribía. Tal y como muestra el tablón, la clínica anunciante es Life Length. Recorriendo su página web pueden consultarse todas sus ofertas. “Nueva Prueba IgG post vacuna y post COVID 35 euros los 7 días de la semana. Por su salud, reserve cita en este enlace”. Se incluye todo un catálogo de tarifas y descuentos para grupos y familias que rondan los 200 y 400 euros.

La crítica. La publicación ha desatado la indignación de los internautas que se han apresurado a criticar este tipo de mensajes en medio de una dura y necesaria campaña de vacunación donde miles de médicos e instituciones de toda España están trabajando a destajo para inocular a millones de personas. ”Esta es la parte de la sociedad que no solo no aporta nada si no que además pretende hacer negocio denostando el trabajo de los que sí lo hacen, y aprovechándose de la ignorancia o el miedo de otros”, respondía un usuario de la red social. “El único mal vacunado es el que no quiere vacunarse. El resto son ganas de tirar el dinero…”, contestaba otro.

Los tests anticuerpos post vacuna. El negocio de los tests de anticuerpos no es algo nuevo. Existe desde que comenzó la pandemia. A pesar de que el alto nivel de protección de las vacunas es conocido por todos, no son pocos los ciudadanos que quieren asegurarse de que esa protección está ahí y para ello recurren a un test rápido de anticuerpos.

Diferentes clínicas ofrecen este tipo de pruebas tras la vacunación. La privada Quirón, por ejemplo, ofrece el servicio por 50 euros. CEyDES lo hace por 40 euros. Y Melio por 30 euros. ¿Hay que hacérselo? No es necesario, según apuntan los epidemiólogos. Las vacunas han demostrado sobradamente su eficacia en el laboratorio y su eficiencia en la población, tanto en las diferentes fases de estudio de las mismas como durante estos meses de administración.

El problema de los tests rápidos. Tal y como explicaba este reportaje de EL MUNDO, muchos de los que se han vacunado (sea con una dosis o con la pauta completa) y se han sometido a tests rápidos de anticuerpos han dado negativo. Pero esto no quiere decir que la vacuna no haya funcionado, aunque no se vea reflejado en el test.

Las pruebas serológicas rápidas que más abundan en el mercado buscan en nuestra sangre la presencia de anticuerpos anti-N, que son unos de los que nuestro cuerpo genera cuando se enfrenta a una infección natural por coronavirus. Las inmunoglobulinas o defensas que nuestro cuerpo genera al inyectarle la vacuna contra la covid-19, son únicamente del tipo anti-S y por eso este tipo de test no suelen detectarlas.

Al gran problema, soluciones poco éticas. Ante la gran probabilidad de fallo de este tipo de tests han surgido otros de gran sensibilidad, como son los test ELISA. Sí, el mismo que promocionaba el cartel del metro de Madrid al que nos referíamos con anterioridad. Con un tubito de sangre como el que nos extraen cuando vamos a hacernos un análisis rutinario, es suficiente para que en el laboratorio conozca nuestro estado inmunológico frente al covid.

Estas pruebas tienen una sensibilidad y especificidad superior al 90%. Esto quiere decir que su porcentaje de falsos positivos y falsos negativos es muy baja. Sin embargo, lo que suscita la polémica no es su funcionalidad, sino la necesidad que hay para ello y cómo algunos laboratorios se están haciendo de oro vendiéndolos a precios de entre 40 y 60 euros. Más aún poner en duda la eficacia de las vacunas o del mismo proceso de inoculación para atraer a los clientes.

“Las personas no deberían hacerse esos tests”. Las vacunas protegen contra la enfermedad severa, hospitalizaciones y muertes. Está demostrado. De ahí que los profesionales de salud no recomienden en ningún caso someterse a pruebas de anticuerpos post vacunación para evaluar la inmunidad salvo que sea en el contexto de un estudio epidemiológico.

En países como Argentina incluso el Gobierno alenta a no hacerse estos tests. “Las personas no deberían hacerse estas pruebas, entre otras razones porque la inmunidad de las personas no se define exclusivamente por la presencia, o no, de anticuerpos”, explicaba Enio Garcia, jefe de Asesores del Ministerio de Salud en este reportaje de Chequeado. “En general, cuando se hace una campaña de vacunación, no se le sugiere a  las personas que se hagan pruebas posteriores de anticuerpos”, señalaba Jorge Geffner, profesor de Inmunología de la Universidad de Buenos Aires.

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