Ten cuidado con los likes que das en Instagram: podrías estar fomentando el maltrato animal

Ten cuidado con los likes que das en Instagram: podrías estar fomentando el maltrato animal
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Si has pasado el suficiente tiempo en Instagram es probable que te hayas topado con koalas haciéndose simpáticas selfies, elefantes posando con un montón de humanos o delfines exóticos siendo acariciados por un pequeño grupo de bañistas. La aplicación se ha convertido en una ventana al mundo, también al animal, y en una forma de promocionar un turismo de carácter natural en contacto con los animales.

Pues bien, se acabó. O al menos se acabó hacerlo sin que la aplicación nos obligue a reflexionar dos veces sobre lo que estamos haciendo. A partir de hoy, Instagram lanzará la siguiente notificación a todos los usuarios que busquen determinados hashtags (como #slothselfie) o publicaciones. La alerta permite o bien retroceder o bien continuar hacia adelante, buceando en el contenido. Y, de forma paralela, ofrece un enlace a través del que encontrar más información:

El abuso de animales y la venta de especies en peligro de extinción o sus productos derivados no están permitidos en Instagram. Estás buscando un hashtag que podría tener relación con publicaciones que incitan a comportamientos dañinos con los animales o el medio ambiente.

¿Pero de qué va esto? En gran medida, de las numerosas campañas de presión realizadas por organizaciones animalistas (como WWF) y medios de comunicación como National Geographic. La revista publicó hace meses un extenso reportaje en el que denunciaba cómo numerosos animales salvajes se habían convertido en reclamos para fomentar el turismo en determinadas zonas. Los ejemplares eran capturados, maltratados y expulsados de sus hábitats naturales para atraer a turistas embelesados por su encanto.

Protect El aviso que aparece cuando buscas #slothselfie.

En este proceso, Instagram se había convertido en un gigantesco escaparate. La penetración universal de la publicación había sido utilizada por muchas cuentas para promocionar cándidos abrazos de perezosos o simpáticos paseos de la mano de lemures. La realidad detrás de las imágenes, tan irresistibles, no se exponía: ni el sumo estrés al que se sometía a los animales ni sus deplorables condiciones de vida ni el riesgo para los ecosistemas. Y sin embargo, llegaban a audiencias millonarias deseosas de viajar allí y conocer al tierno perezoso.

Si bien Instagram no va a censurar el contenido, sí lo va a ofrecer condicionado. La alerta sirve como advertencia: gran parte de las cosas que vas a ver pueden tener un oscuro trasfondo detrás. Y tiene por objeto concienciar a gran escala y exponer el potencial abuso animal tras las agradables imágenes de crías de guepardo trepando por tus brazos.

La otra comunidad de Instagram: la animal

"Nos preocupa nuestra comunidad, incluyendo a los animales y a la fauna salvaje que también son una parte importante de la plataforma", ha explicado Emily Cain a National Geographic, portavoz de la compañía. Por extravagante que parezca, sí, los animales son una parte esencial de Instagram: es imposible pasear por la pestaña de recomendados sin toparte con alguna publicación donde la estrella sea un koala, un perro o un león. Desde 2014, el contenido relacionado con fauna salvaje y turismo natural ha crecido más de un 200%. Era un nicho potente. Turbulento, pero muy potente.

Animal Koala El contacto con animales es uno de los reclamos clave para muchas organizaciones que se aprovechan de los mismos. En la imagen, un koala del Billabong Sanctuary, un espacio natural y protegido por el gobierno australiano donde sí es posible abrazar koalas sin que se vean maltratados. (Christian Haugen/Flickr)

La estrategia de Instagram es inteligente porque no censura, pero sí invita a los consumidores a plantearse de qué modo ellos también participan en el maltrato animal. Y ataca a la raíz del problema: no sólo se trata de que haya cazadores que se internen en la selva desarraigando a muchos animales de su entorno, sino de que hay un público dispuesto a consumir esa clase de contenido. Y peor aún, de que a menudo no es consciente de las negativas consecuencias del contacto directo entre humanos y animales.

Diversas investigaciones científicas han mostrado que los turistas no somos capaces de diferenciar si un animal está sufriendo o no cuando está siendo expuesto en una atracción turística. Somos malos identificando el sufrimiento de los animales. Y es muy real: para especies poco sociables y tranquilas como los perezosos, una de las pequeñas estrellas de la red social, el permanente contacto con humanos (en forma de tiernos abrazos) representa una amenaza a su salud emocional, y por ende fisiológica. Todo ello sin entrar a analizar cómo ha llegado el perezoso a esa situación.

Muchos animales han de ser extraídos de los brazos de sus madres demasiado pronto, como en el caso de los grandes felinos, y otros pasan por auténticas torturas para ser firmemente domesticados (y explotados económicamente). Instagram era sólo el resultado final, la prenda de centro comercial a bajo precio cuya larga cadena de injusticias económicas no nos resulta visible.

Perezoso Majo Los abrazos de perezosos se han convertido en un reclamo irresistible. En muchas ocasiones, los perezosos son transportados y mantenidos en horribles condiciones por sus captores. El contacto frecuente con humanos les genera estrés. (Eric Kilby/Flickr)

Como una portavoz de World Animal Protection, una de las asociaciones que ha trabajado codo con codo con Instagram para desarollar el sistema de alerta, reconoce, es improbable que la notificación aniquile el sistema de explotación animal tras las populares imágenes. Sin embargo, apunta hacia algo clave: la mera concienciación superficial obliga a reflexionar sobre el valor de un "like", sobre la forma de promocionar dentro de Instagram un contenido del que ya hemos sido advertido.

Por el momento, Instagram no ha explicado qué hashtags se verán afectados ni qué publicaciones concretas. Trabajará de forma opaca junto a las asociaciones animalistas para detectar las cuentas que, de forma potencial, representen una amenaza para los animales. Es un pequeño paso. Pero es un paso importante.

Imagem | Proyecto Asis/Flickr

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