Voluntarios, mesas aleatorias y no publicar resultados: cómo pretende Cataluña salvar sus elecciones

Voluntarios, mesas aleatorias y no publicar resultados: cómo pretende Cataluña salvar sus elecciones
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Más de cinco millones de catalanes están convocados a las urnas el próximo 14 de febrero, en una jornada electoral despojada de todo atisbo de normalidad. A los rigores de la epidemia, el aplazamiento electoral y su posterior anulación por el Tribunal Superior de Justicia debemos sumar ahora la resistencia de miles de ciudadanos a formar parte de las mesas electorales. Una circunstancia que conducirá, con seguridad, a medidas inéditas en la historia de la democracia española.

Las protestas. Primero, el dato: más de 21.000 ciudadanos catalanes han impugnado su presencia en la mesa electoral, cualquiera que sea su cargo. Se trata de un 25% de las 82.000 designadas por sorteo, una cifra sólo concebible bajo el paragüas de una pandemia cuya tercera oleada sigue coleando. Como explica El Periódico, la cifra podría ser aún mayor. Hay áreas que aún no han facilitado sus datos y cada designado tiene siete días naturales para presentar el recurso.

Qué dice la ley. La LOREG consagra a la ciudadanía un rol clave en el normal desarrollo de cualquier cita electoral. La obligación tiene rango legal y sólo se puede sortear con supuestos muy específicos, recopilados aquí: desde la baja por accidente laboral hasta la declaración de incapacidad, pasando por la gestación a partir del sexto mes, los cuidados ineludibles de terceros, ciertas lesiones y dolencias o haber participado en tres mesas en la última década, entre otras.

Sin justificación legal, ausentarse de la mesa puede derivar en sanciones de hasta 2.700€, como le ocurrió a un señor asturiano que "objetó de conciencia2; y las penas de prisión de tres meses a un año.

Plan A: sustitutos. Pese a ello, es probable que centenares o miles de catalanes no se personen en su colegio electoral designado el próximo domingo. Durante las últimas semanas el runrún en torno a un boicot a las elecciones, fruto de los temores a la epidemia, ha ido en aumento, organizado muy especialmente en grupos de Telegram como #NOasermembremesa2021. Se trata de un problema. La LOREG impide constituir las mesas electorales sin todos sus miembros. Para ello contempla la posibilidad de "suplentes".

¿Pero qué sucede cuando ni unos ni otros se personan? Las grandes ciudades, por ejemplo, se están blindando ante esta opción con potenciales voluntarios y un mayor número de suplentes. Más opciones en caso de que los titulares fallen. Y el Govern ya ha dado el visto bueno a que, si en una mesa no hay bajas pero en otra sí, y estas incluyen a sus sustitutos, se utilicen los suplentes de la primera cuando pertenezcan al mismo municipio. Una "bolsa" de suplentes común.

Plan B: aleatorio. Si todo esto falla por un desplante masivo, la LOREG se reserva una bala de plante: las designaciones aleatorias. Se trata de un mecanismo automático que permite "ordenar que formen parte de la mesa" a los electores "que se encuentren presentes en el local". Es decir, que si una mesa no se ha constituido y pasar por allí para emitir tu voto, la Junta Electoral te puede poner a supervisar las elecciones.

Sucede que el Govern ha recomendado a mayores y vulnerables que acudan a votar entre las 09:00 y las 12:00, lo que les haría objeto de la elección automática y anularía el propósito de la franja horaria reservada. Así las cosas, la Junta Electoral de Barcelona ya se ha arrogado el derecho a "designar, libremente, a las personas que habrán de constituir la mesa electoral", ya sea mediante voluntarios, la "bolsa de suplentes" o incluso funcionarios o trabajadores de la administración.

Plan C: retrasar los resultados. Asumamos que todo sale mal y que miles de catalanes no pueden ejercer su derecho a voto porque no se ha constituido su mesa electoral. Si sucede, la Generalitat podría hacer lo siguiente, tal y como ha sugerido en RAC1 el director general de Participación Ciudadana y Procesos Electorales de la Generalitat, Ismael Peña-López: emplazarles al martes 16 y suspender la publicación de los resultados hasta entonces, evitando "votos tácticos".

La Junta Electoral podría detener incluso el conteo de votos para evitar filtraciones Los catalanes que no hubieran podido emitir su sufragio lo harían con mesas ya constituidas dos días después, y sin posibilidad de depositar su papeleta conociendo el resultado de antemano, lo que pondría en riesgo las garantías democráticas de las elecciones.

Temor real. Todas las mesas electorales tendrán hasta las 10:00 del 14 de febrero para encontrar a miembros que rellenen los puestos vacantes, como se relata aquí. A partir de entonces se dará por suspendida y se reconstituirá pasadas 48 horas. Se trata de algo infrecuente en la democracia española, cuyo funcionamiento electoral es rápido y bastante fiable. El temor de todas las partes implicadas es real: se han registrado más de 270.000 solicitudes de voto por correo, tres veces más que en 2017.

La incertidumbre es igual de tangible en el Govern. Dos pistas: ha recurrido a la posibilidad de hacer tests de "antígenos" para constituir las mesas con seguridad y afirma que el 99% de las mesas ya tienen asegurada su constitución, en un mensaje que busca, probablemente, neutralizar el miedo, la confusión y la incertidumbre.

Imagen: Miguel Vidal/Reuters

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