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Vox ya es el partido español más seguido en Instagram. Rusia sabe que es una buena estrategia

Vox ya es el partido español más seguido en Instagram. Rusia sabe que es una buena estrategia
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120.000 seguidores. Más que la suma de Podemos y PSOE. Más que la suma de PP y Ciudadanos. Hay una parcela donde Vox sí disfruta de una amplia mayoría: Instagram. La formación ultraderechista ha crecido como la espuma durante el último año, en consonancia con la proyección al infinito de Instagram. Es la más seguida y la más influyente. Y si pensamos en Rusia, es una muy buena estrategia mediática.

El informe. Hoy mismo se ha publicado un informe técnico encargado por la comisión del Senado estadounidense que investiga la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. Elaborado por expertos de la Universidad de Columbia, el estudio el impacto de las publicaciones promovidas por la Internet Research Agency, la empresa asociada al Kremlin que inundó las redes de mensajes políticos y desinformación.

La célebre "Troll Army" que moldeó la opinión pública americana durante los meses cruciales de campaña.

La clave. Hasta ahora, el foco principal de lo sucedido en 2016 se había colocado sobre Facebook. De allí extrajo Cambridge Analytica la información demográfica clave que más tarde emplearía la campaña de Donald Trump. Y hacia allí apuntaron las publicaciones de IRA: más de 120 millones de personas llegaron a ella, frente a 20 de Instagram. Sin embargo, la influencia fue más fuerte entre los usuarios de IG.

Frente a los 37 millones de "likes" (la clave para viralizar un contenido) en FB, los 183 millones de IG. Frente a los 3 millones de comentarios en FB, los 4 de IG.

¿Por qué importa? Porque revela el carácter crucial de Instagram: es la red social que más creció el año pasado y también la que más interacciones genera. Rusia era consciente. Según el informe, su objetivo no era tanto movilizar a indecisos como desmovilizar a votantes demócratas descontentos (especialmente afroamericanos). ¿Tuvo éxito? Correlación no implica causalidad, pero la abstención liquidó las esperanzas de Hillary Clinton.

El ejemplo. Vox ha iniciado un camino similar, creciendo a través de IG y no de Facebook. Se sabe que Steve Bannon ha asesorado (aunque se desconoce hasta qué punto) al equipo de Santiago Abascal. Como el escándalo de Cambridge Analytica demostró, las redes sociales sirven para algo más que para saturar la agenda de mensajes: a través de ellas, las campañas pueden obtener datos cruciales para moldear su efectividad.

Tanto la campaña de Trump como los trolls rusos se valieron de tácticas viejas para triunfar. No difundían propaganda directa, sino que priorizaban y viralizaban contenido muy divisivo que alienaba a muchos votantes (o desmovilizaba a otros). Dominaban la conversación en torno a posiciones extremas. Algo similar logró Bolsonaro en Brasil, mediante WhatsApp.

La delantera. Instagram importa. Como importaba Facebook. Como la declaración de Mark Zuckerberg frente al Senado demostró, no era algo que preocupara demasiado al establishment político. Los nuevos partidos, incluida la creciente extrema derecha, han encontrado en las redes sociales un filón para crecer en las urnas. Consciente o no de todo ello, Vox ya ha tomado la delantera todos en IG.

Imagen: Víctor J Blanco/GTRES

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