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13 cosas que no existían en el primer Operación Triunfo y que podrían haberlo cambiado por completo

13 cosas que no existían en el primer Operación Triunfo y que podrían haberlo cambiado por completo
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El domingo España asistirá expectante al reencuentro entre los concursantes de la primera generación de Operación Triunfo, la más memorable, icónica y exitosa. Aunque numerosos de ellos han caído en el olvido, otros han alcanzado el estrellato. La revolución televisiva que supuso la introducción de Operación Triunfo en la parrilla nacional sólo encuentra comparación hoy, más de quince años después, a la de Gran Hermano. ¿Pero sería imaginable un impacto semejante a día de hoy, en plena era de la viralidad social?

O mejor dicho, ¿cómo habría impactado a España Operación Triunfo si hubiera contado con las herramientas de viralización de las que disponemos hoy en día? ¿O hacia qué vericuetos artísticos habrían virado los triunfitos en caso de haber salido a la palestra en las actuales corrientes sonoras, tan transgresoras en relación a aquellas que el mainstream manejaba a principios de siglo? En un ejercicio de historia-ficción, veamos qué podría haber sido de Operación Triunfo si hubiera nacido en la generación Snapchat.

1. Twitter

No hay producto televisivo que se precie que no obtenga un amplio seguimiento, ya sea en forma de chanza escéptica o en forma de devoto apasionamiento, en Twitter. Es la red social más ligada a la televisión por su carácter de foro inmediato donde todo el punto puede engancharse a una conversación multitudinaria. Eurovisión cada semana en forma de juicios, canciones e interpretaciones y expulsiones dramáticas. Y posiblemente una audiencia potenciada por el mero hecho de participar en la conversación.

Un fenómeno First Dates, vaya.

2. Pitbull

Pitbull

Antes de que Max Martin abandonara su bajo funk y sus aires yeahyeahyeahescos para fabricar éxitos universales, Pitbull ya había dado con la tecla del mainstream que triunfaría en el futuro: las colaboraciones esporádicas, la introducción de un salvaje acento latino en forma de ritmos urbanos y croquetas, mamitas y sexo por doquier. Ni que decir tiene que cualquier cosa surgida de Operación Triunfo en la era Pitbull habría contado con su adecuada dosis de atrevimiento erótico en forma de horterismo de Miami.

Piénsalo. Chenoa. Pitbull. Puerto Rico.

3. La hegemonía del autotune

Adiós a los gorgoritos estrepitosos de David Bisbal, al chorro de voz de aires afroamericanos de Rosa o al intensitismo lírico de Manu Tenorio y David Bustamante. La pose de canalla latino, de romántico del sur de Europa y de América del Sur, se habría transformado en chaquetas de chandal, zapatillas blancas como la nieve, tatuajes y toneladas, toneladas de autotune para ocultar las carencias de la producción.

4. Snapchat e Instagram

¿Qué habría sido de la Academia y del día a día de los concursantes si hubiéramos podido disfrutarlos a través de Snapchat o de Instagram? Un fenómeno de masas incomparable. El noviazgo entre Chenoa y Bisbal (y su dramática ruptura) narrado en vivo y en directo, shippeos de todo tipo a la orden del día y la posibilidad de identificarse personalmente aún más con aquellas estrellas en ciernes, por la vía de la purísima realidad digital.

5. BuzzFeed y la cultura de las listas

BuzzFeed es bastante más que listas y artículos ligeros, pero sigue siendo tambi´çen listas y artículos ligeros. Y Operación Triunfo habría sido una mina sin precedentes, una fuente permanente de gozo, historias paralelas, adicción para todos los fans del programa en forma de complemento ideal a la gala de cada noche y un porrón de memes y gifs recopilados por toda la red. La cultura viral aplicada a un fenómeno que ya fue viral, como Gran Hermano, mucho antes de que siquiera supiéramos que íbamos a inventar ese término.

6. Spotify

Spotify

Cuando Bisbal o Bustamante se lanzaron al mercado encontraron un nicho: las radioestaciones promocionaban sus productos, la televisión hacía lo propio, y los fans acudían a las tiendas de discos a comprar sus flamantes CD's. Era el reinado último del producto físico como forma de acceder a la música. Hoy Operación Triunfo estaría sumergida en un permanente y posiblemente atascado debate sobre lo pernicioso de la distribución digital y de plataformas como Spotify, siempre en el centro de las críticas de los grandes artistas.

Ahora bien, Spotify también habría servido para algo más: fidelizar a la audiencia a través de listas que permitan acudir una y otra vez a las canciones presentadas en cada gala. Quizá mal para vender discos, pero genial para aumentar la audiencia.

7. El Electrolatino

El rey de las pistas de baile. Quizá no Bisbal, quizá no Chenoa, quizá no Bustamante, desde luego no Rosa, pero posiblemente la salida que habrían encontrado el resto de medianías surgidos de la primera generación de Operación Triunfo, y que habrían sustituido su 'Te quiero más' de Fórmula Abierta por una producción al estilo juanmaganesco y el toque ineludible feat. de Maluma. Y es probable que hubieran triunfado más.

8. La inmersión poligonera del mainstream

Fue una realidad durante un tiempo, antes de que Taylor Swift y Beyoncé decidieran arrasar con todo rastro de producciones burdas y cargadas de bajo entre 2014 y 2016. El mainstream estadounidense, que jamás fue cooptado al 100% por los sonidos latinos como sí ha pasado en mayor medida en España y los países latinoamericanos, optó por cosas como aquella Rihanna, aquella Lady Gaga, aquella Katy Perry o cualquier Nicky Minaj.

Nuria Fergó en manos de Calvin Harris.

9. El dominio femenino del star system

Beyonce

Olvídate de Bisbal y Bustamante, sin duda los dos triunfitos que mejor réditos cosecharon a nivel mediático de su paso por Operación Triunfo. De haber surgido hoy la primera generación de OT, los auténticos triunfadores históricos habrían sido Rosa, Chenoa y Gisela. Hoy en día el star system internacional pasa por las mujeres: son Beyoncé, Swift, Rihanna, Goulding o Adele. Son ellas quienes más discos venden, quienes producen los discos más arriesgados e interesantes dentro del mainstream, quienes tiene una personalidad capaz de arrastrar a medios y a audiencias millonarias. Son ellas las reinas, no ellos.

10. #BodyPositive

Rosa López se convirtió en Rosa de España cuando sistemáticamente se ganó el cariño del público programa tras programa, ocupando de forma habitual el puesto de "favorita" y terminando en primera posición en la gala final. Fue a Eurovisión, cuadró un papel decente y se lanzó al estrellato. Y sin embargo, Rosa no triunfó, acaso porque medios, productores y una presión social hacia el ideal de "cuerpo sano" señalaban como característica consustancial a su personalidad y a su carácter artístico su peso.

Hoy quizá Rosa no hubiera tenido esos problemas, en pleno ascenso del debate feminista en los medios de comunicación mainstream y en la defensa del cuerpo de mujeres y hombres lejos del canon de delgadez. Rosa perdió treinta kilos para terminar siendo alabada en reportajes y revistas por ello. ¿Le habría pasado hoy?

11. El fin definitivo de la gomina

Fue una época, y está bien que haya quedado enterrada en el pasado. Pero hubo un tiempo en el que Giorgi era el elemento definitorio de todo hombre en la España de José María Aznar. Pelos engominados que se prolongaban a lo largo de la cabeza, creaciones estilísticas que desafiaban todas las leyes de la gravedad, rizos que escondían, sí, ellos también, la indomable tiranía de la gomina. Hoy Operación Triunfo no hubiera castigado a toda una generación con aquella dictadura del fijador de pelo.

12. Los memes

Hemos tenido que volver a 2016 para recuperar en forma de meme la ahora legendaria imagen de Chenoa, descompuesta, en pijama, desdibujada, tras su ruptura con David Bisbal. OT fue un fenómeno quasi viral porque no tuvo memes: hoy los habría producido a espuertas, al uso de Edurne en Eurovisión, y el universo hubiera sido mucho más feliz con ellos. Porque los memes son lo más importante que no puede encontrar en su vida.

13. El trap

Pxxr

La última revolución adolescente. Operación Triunfo apenas se ligó al rap, que por aquel entonces era demasiado underground, demasiado soterrado y ausente de la cultura mainstream. Hoy el trap es un fenómeno demasiado transversal y viralizado como para pasarlo por alto. Y sus ramificaciones podrían haber entrado, de forma mucho más suave y domadas, en el universo de Operación Triunfo. Quién sabe si de la mano de un joven entusiasta ligado a los sonidos más urbanos. Pero ahí habríamos tenido la jerga.

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