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Esta prueba de lengua de la Comunidad de Madrid no es el peor examen oficial que vas a ver hoy

Esta prueba de lengua de la Comunidad de Madrid no es el peor examen oficial que vas a ver hoy
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Pocas cosas resultan tan proclives a la carcajada del lector como las respuestas más torpes e imaginativas a las cuestiones planteadas en un examen oficial. A la hora de enfrentarse a preguntas para las que, por falta de estudio, no tiene respuestas, la inventiva del alumnado es infinito. ¿Pero qué sucede cuando quien comete un alarmante error técnico, de conocimiento u ortográfico es el examinador? Hoy El Diario ha accedido a uno de esos flagantes* ejemplos. La imagen de más arriba es una prueba de comprensión lectora para niños de cinco años repleta de faltas ortográficas.

Un desastre sin paliativos, no sólo en su forma sino también en su contenido, como se explica en la noticia. El ejemplo, un test oficial planteado por la Dirección General de Infantil, Primaria y Secundaria de la Comunidad de Madrid a todos los colegios públicos de la región, nos ha servido como enlace a toda una serie de descalabros y desatinos de todo tipo a la hora de plantear un examen o el itinerario de un curso... desde la parte del profesorado. Veamos algunos ejemplos:

Selectividad: Aristóteles y Platón donde no toca

Pese a tratarse de una de las pruebas académicas más exigentes e importantes de la vida de todo escolar español, el examen de Selectividad cuenta con una nada despreciable frecuencia de errores no detectados por los profesores. Cuando llegan a la prueba final, causan un importante destrozo en los esquemas (y en los nervios de los estudiantes). Durante los últimos dos años hemos vivido dos episodios en el examen de Filosofía: por un lado, un texto de Aristóteles que no aparecía en el temario, y que provocó que numerosos alumnos y docentes exigieran una corrección más laxa del examen.

Mal "Pesaos".

Por otro, un protagonismo desmesurado de Platón en la prueba. En Castilla y León, un ejercicio pedía comparar dos textos distintos, uno de Kant y otro de Platón, pero lo formulaba de tal modo que Platón siempre era el protagonista de ambos. El resultado fueron alumnos taquicárdicos a mitad de respuesta en cuanto cayeron en la cuenta del error, profesores de otros centros echando pestes del modelo de la Selectividad y media hora de regalo por parte de los controladores.

Estas matemáticas no son serias

Selectividad en Cataluña. En 2013, los examinadores plantearon mal uno de los muchos ejercicios de la prueba de Matemáticas, una de las más temidas por todos los alumnos. Como se explicaba en La Vanguardia en su momento: "El ejercicio consistía en calcular los parámetros a, b y c sabiendo que el vector (2,1,-1) es una solución a un sistema de tres tres ecuaciones. En el examen, que se ha entregado a los estudiantes, la tercera ecuación del sistema era cx-by+2x=b, cuando debía ser cx-by+2z=b, lo que altera el valor de los parámetros".

No hubo compasión por parte de los examinadores y no se tomaron medidas extraordinarias.

El MIR y las fatalidades masivas

Pocas pruebas académicas exigen tanta dedicación, trabajo y esfuerzo como el MIR, el examen que enfrenta a los futuros médicos ante las oposiciones que habrán de determinar su carrera. La ponderación de los resultados del mismo tampoco se ha visto exento de problemas: en 2013, un error masivo baremación de los expedientes académicos de los examinantes dejó fuera de las listas de acceso al examen a miles de médicos (causando un notable pánico), y en 2015 un error en las plantillas de corrección por parte del lector óptico encargado de evaluar las respuestas sembró dudas sobre los 12.000 exámenes.

Se nos perdió la Química en la traducción

Lost "¿Cómo dices 'Just Like Honey' en euskera?".

Lost In Translation, versión Euskadi. En 2011, de nuevo en Selectividad, un error de traducción del enunciado de un ejercicio de química al euskera, desde el español, hacía imposible de resolver la prueba, provocando el consecuente disgusto de los alumnos. En concreto, allí donde debía poner "iodo molecular" ponía "ioduro potásico". ¿Cómo pudo pasar algo así? Respondía un alumno: "Esto pasa porque el que elabora el examen es un profesor de Química que no sabe euskera y el que lo traduce es un técnico del servicio de euskera que no sabe química. No es la primera vez que ocurre".

Gracias por su respuesta, sir

Examinadores épicos los hay por doquier. También en Reino Unido: en el examen de Química del General Certificate of Secondary Education, una prueba de nivel durante el equivalente a la secundaria británica, el órgano encargado de diseñar el test había incluido la respuesta de una pregunta en una de las otras preguntas. La respuesta a despejar era un ejercicio de rellenar el espacio el blanco "La caliza es principalmente calcio...", que quedaba desvelado más abajo en un enunciado que incluía "La piedra caliza está hecha fundamentalmente de calcio carbonatado".

Hubo cachondeo, claro.

Ese balón pesa menos de lo que debería

Los problemas no afectan sólo a los exámenes por escrito. También a los físicos. Hace ya casi diez años, un grave error en el peso de uno de los objetos requeridos para las oposiciones de bombero en Valladolid provocó la anulación de toda la jornada. Al parecer, una de las bolas de la prueba de lanzamiento pesaba medio kilo menos de lo estipulado a nivel reglamentario, lo que provocó que muchos de los candidatos lanzaran más lejos que su marca personal. Al desvirtuar la prueba, se anuló y se repitió al día siguiente.

Y claro, la historia del pirata de Madrid

Que nos ha traído aquí. Un texto para niños de cinco años, oficial, que contiene hasta cuatro errores de ortografía, algunos tan claros y llamativos como "no sabían ni dónde estaban ni porque se la habían llevado a su casa", dos laísmos y una coma entre sujeto y predicado, el equivalente a 2 + 2 = 5 de la lengua española.

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