Hay quien cree que Gorbachov era en realidad un señor gallego llamado Miguel Corbacho. En serio

Hay quien cree que Gorbachov era en realidad un señor gallego llamado Miguel Corbacho. En serio
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“Hay un gallego en la luna”, cantaba con acordes sicodélicos el grupo Zapato Veloz allá en los años 90. Que los privilegiados habitantes de la esquina noroeste de la península hayan llegado tan lejos es algo de lo que no se tiene constancia, pero desde luego sería uno de los escasísimos lugares en los que no es posible encontrarlos. A ellos o, al menos, uno de sus descendientes.

Repasemos. Gallegos han pasado por la Casa Blanca, Hollywood y el campo de concentración de Mauthausen. Incluso Diego Velázquez retrató a una en su célebre lienzo de Las meninas. Nada extraordinario, por otra parte, en un pueblo acostumbrado a hacer las maletas para emigrar.

Gallegas eran las raíces de Fidel Castro y su hermano Raúl, del expresidente argentino Raúl Alfonsín, el cantante Julio Iglesias o el actor Martin Sheen. Hay incluso quien afirma que a poco que se escarbe en el pasado de Cristóbal Colón, quizás la celebridad histórica de cuna más disputada, se descubre que sus orígenes quedan lejos de Génova y apuntan hacia —¡Exacto!— Galicia.

Así las cosas, si gallegos hay de la Ceca a la Meca, por qué no iba a haberse sentado uno al frente de la URSS. Quizás suene casi tan descabellado como la letra de la canción de Zapato Veloz, pero eso es precisamente lo que sostuvo una teoría con cierto eco hace más de tres décadas.

Hay un gallego en... la dirección del PCUS

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Entre finales de los años 80 y principios de los 90, mientras la Unión Soviética escribía sus últimas líneas, aquí, en España, empezó a moverse la teoría de que Mikhail Sergeyevich Gorbachev era descendiente de gallegos y, en rigor, la forma correcta de referirse a él era señor Corbacho.

Chocante, lo sé, pero la teoría alcanzó cierto predicamento en la prensa patria. Su runrún acabó replicándose —con sorna indisimulada en ocasiones— en diarios como La Región o El País. Ahora, tras la muerte del exlíder soviético, aquella vieja teoría ha vuelto a reflotar en redes y medios.

El boom de la teoría se remonta a hace casi cuatro décadas, a agosto de 1986, cuando el corresponsal del diario La Región en Valdeorras publicó que un grupo de investigadores había descubierto la supuesta ascendencia gallega del secretario general del PCUS.

La teoría, desde luego, era digna de las mejoras páginas de Tolstói o Dostoievski.

Veamos.

La crónica se remontaba al abuelo del líder soviético, un gallego de nombre Antón Corbacho que acabó emigrando a Centroeuropa y participando en la Revolución de 1917. Allí no le fue mal del todo: prosperó, acabó dirigiendo uno de los koljoz más importantes del Cáucaso y tuvo un hijo al que llamó —cómo no— con el muy castizo nombre de Manuel. Todo esto, claro, según la teoría gallega.

A Manuel tampoco le fue mal en Rusia. Pudo estudiar en el seminario de Tbilisi, adoptó la nacionalidad soviética y dio un nieto al viejo emigrante de Valdeorras: un niño al que llamó Miguel. O casi. Como al pequeño lo de las raíces ourensanas le quedaba ya algo lejanas su padre optó por un nombre menos exótico: Mijael Gorbachov, una suerte de adaptación del Corbacho original.

En la pieza publicada en La Región, no muy extensa, se dejaba claro que todo se trataba de una teoría, un "posible" sin demostrar. No importó. Su premisa era tan jugosa que levantó polvareda y acabó replicada con cierta sorna en las páginas de El País. Desde entonces le han seguido otras webs y algunos medios, como Uppers o la cadena Onda Cero. Incluso puede leerse una carta al director sobre el particular publicada el año pasado en el diario argentino La Prensa.

El tema ha vuelto a ganar ahora pulso con el fallecimiento del exlíder soviético y un tuit de la cuenta @Spol_Moments que recupera la teoría de los Corbacho e incluye un pequeño dossier con recortes de prensa de los 80 y 90 en los que incluso se puede leerse una crónica de octubre de 1990 en la que la hispanista rusa Svetlana Pozharskaya desmiente la teoría: “Admiro el humor gallego”.

Décadas después alguno aún no parece del todo convencido.

Al fin y al cabo si hay un gallego en la Luna… Por qué no pudo haberlo a la cabeza del PCUS.

Imagen: Commons

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