Los mapas celestiales de los muggletonians, la secta que imaginó el universo según la Biblia

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La humanidad lleva siglos tratando de descifrar qué hay más allá del planeta Tierra. A menudo, tal ejercicio de imaginación ha estado desvinculado de la realidad científica que, gracias a los avances técnicos y a la exploración espacial, disfrutamos hoy. De ahí que todas las religiones inventaran diversas cosmovisiones que interpretaran en modos filosóficos y místicos la forma física del espacio exterior, el designio de Dios no sólo para con nuestro planeta, sino para con el todo.

Los muggeltonians fueron una de las muchas sectas cristianas que, en el camino hacia la pureza bíblica, crearon un universo a la imagen y semejanza de Él. Pero hicieron algo más antes de perderse por el sumidero de la historia a mediados del siglo XIX: ilustrar sus dementes y maravillosas ideas sobre la forma del universo en unos preciosos mapas explicativos. Con ellos, sus seguidores trataban de dar una explicación convincente a la existencia de un mundo exterior celestial.

Surgidos a mediados del siglo XVII en Inglaterra, una época en la que cada nueva secta cristiana calvinista superaba a la anterior en grado de radicalismo y pureza, los muggletonians adoptaron diversas características comunes a los quákeros (aún existentes hoy) o a los ranters. Entre sus muchos preceptos, incluían una asunción física del Paraíso (diez kilómetros por encima de la Tierra) y del propio Dios (alrededor de 1,80 metros), quien a su vez fue Jesús (negaban la Trinidad).

En fin, más allá de las cuestiones escolásticas, los muggletonians se caracterizaban por presumir del acceso al conocimiento a través de Dios, y en especial a través de algunas de las escrituras del Nuevo Testamento (en concreto, el Libro de la Revelación). A consecuencia de su fe militante en el contacto con Dios (por la vía de la exploración espiritual interna), los muggletonians tenían claro cómo era el mundo a nivel físico y místico. Y por tanto negaban que el conocimiento de nuestra realidad espiritual o material pudiera alcanzarse a través de la ciencia.

Por aquel entonces figuras como Isaac Newton comenzaban a entender las mecánicas físicas que impulsaban al universo, y las teorías de Copérnico estaban relativamente bien asentadas. Para los muggletonians todos ellos eran charlatanes despreciables incapaces de comprender que la Tierra no rotaba en torno a nada, por más que la evidencia científica lo sugiriera, sino que se situaba en el centro del Sistema Solar. Siglos más tarde, un muggletonian se dispuso a demostrarlo.

Mapa 2 Representación del universo según Newton por parte de Frost. Obviamente para derrumbarla más tarde. (David Rumsey Collection)
Mapa 3 El día y la noche, en realidad, funcionaban así, y no como Newton había anunciado. (David Rumsey Collection)
Mapa 4 Representación del sistema de universos. (David Rumsey Collection)

En Two Systems of Astronomy, Isaac Frost se dispuso a negar las teorías de su detestado Newton con una serie de ilustraciones de exquisito gusto, si bien de cero lógica científica. El libro fue publicado en 1846 y representa las absurdas teorías astronómicas de los muggletonians con un grado de detalle poco menos que admirable. El sistema de múltiples universos y de nuestro sistema solar cercano con la Tierra en el medio jamás fueron dibujados con tanto talento y cariño.

Para desgracia de la secta, Frost era uno de los pocos muggletonians que aún seguían tan alocadas creencias a mediados del siglo XIX. Al contrario que otras sectas evangélicas que sí prosperaron y perduraron, por más extravagantes que resultaran sus prácticas y creencias, los muggletonians quedarían reducidos al basurero de la historia ya en el siglo XX. Se cree que uno de sus últimos seguidores fue un británico que, antes de perecer, en 1979, legó su archivo a la British Library.

Es ahí donde podemos encontrar las obras de Frost. Como reza uno de sus seis principios fundamentales, "el único diablo es la Razón del hombre". Furibundamente antiracionalistas, a los muggletonians les podemos aceptar, sin embargo, su envidiable gusto estético.

Mapa 5 Otra ilustración del modelo Newton. (David Rumsey Collection)
Mapa 6 Los muggletonians tenían muy claro cómo funcionaban las estaciones y los días con la Tierra como centro del universo. (David Rumsey Collection)
Mapa 7 Meridianamente claro. (David Rumsey Collection)

Imagen: David Rumsey Collection 

Una versión previa de este artículo apareció publicada en mayo de 2017.

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