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#NocillaGate: el día en el que Twitter decidió reírse de la publicidad encubierta

#NocillaGate: el día en el que Twitter decidió reírse de la publicidad encubierta
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¿Qué pasa cuando una estrella mediática de las redes sociales decide aceptar un acuerdo de publicidad encubierta con una empresa pero la empresa resulta ser una cuenta falsa y todo, en realidad, forma parte de un gigantesco trolleo? #NocillaGate: el último TT autorreferencial que, en esta ocasión, ha tenido como excusa una célebre marca de crema dulce de cacao, leche y avellanas para poner en evidencia a Josef Ajram, broker, economista ocasional y devoto de los retos físicos imposibles.

El origen de nuestra historia de pasión y odio colectivo se encuentra aquí:

Ayer, poco antes de la hora de comer a este lado del Atlántico, Ajram tuiteaba con alegría: "¿Hay algo mejor que una rebanada de Nocilla después de 79 km de bici?". A priori un tuit inocente, sin mayor motivo que la celebración natural de tan preciado producto, se transformó a las pocas horas en una trampa mortal: Ajram, como descubrimos, estaba en realidad promocionando la marca. Solo que sin promocionarla, dado que había sido embaucado por otro tuitero, @Calitat, para publicitar falsamente Nocilla.

Él mismo explica el proceso aquí:

El mecanismo fue sencillo: @Calitat creó una cuenta falsa de Nocilla desde la que entró en contacto con Ajram. Ajram cayó en el ardid, embelesado por los elogios y por la posibilidad de entrar en una promoción encubierta, y decidió aceptar las condiciones y la falsa publicidad. Una vez mostró su pública adherencia a Nocilla, cosa de la que, naturalmente, la marca original no tenía ni idea, la trampa había tenido éxito: Ajram era carne de mofa generalizada.

A las pocas horas la historia recorría las redes como la pólvora, y aparecía en los TL de forma ubicua. Logró convertirse en tendencia española y generó un sinfín de memes y bromas variadas al respecto, como es habitual. De fondo se mezclaban dos patrones: el hastío por la cantidad de publicidad encubierta que rodea a las grandes estrellas de Twitter y, según parece, cierta imagen negativa proyectada por Arjam que le ganó ser el centro de las parodias.

Con trolleo incluido en Wikipedia (que a esta hora se mantiene).

Ajram se ha tomado toda la historia con sano sentido del humor. También la cuenta oficial de @Nocilla, que ha tardado poco en recordar, por si era necesario aclararlo, que sólo ellos representan a la empresa y a su imagen corporativa:

La larga historia de publicidad encubierta en Twitter

Lo único novedoso del #NocillaGate es la broma generalizada a costa de Arjam, un célebre broker que ha aparecido en algún programa que otro de Salvados explicando los secretos (no tan oscuros) del funcionamiento del mercado financiero. Arjam, un gurú de aspecto extravagante, tatuado de pies a cabeza y absolutamente apasionado por los retos deportivos imposibles, acumula tantos seguidores como escépticos de su figura. Era carne de troll.

Ha sido él, pero podría haber sido cualquier otro. En su momento le tocó a Terelu Campos y Fave de Fuca, y poco antes decenas de tuitstars, personajes anónimos que habían generado miles de seguidores gracias a cuentas jocosas o parodia, y una empresa cervecera. Strambotic recogió en su momento las condiciones un tanto particulares del acuerdo publicitario: entradas para Port Aventura, packs de cerveza o productos Kinder a cambio de un par de retuits, la utilización de un hashtag comercial o el mero enlace a una noticia.

No es un fenómeno hispanohablante, naturalmente. Desde hace años se ha generalizado también en Estados Unidos, con personajes públicos tan relevantes como Alicia Keys u Oprah Winfrey. En su momento Bloggin Zenith exploró más profundamente el fenómeno aquí. El problema no es tanto la publicidad como el hecho de que sea encubierta: las marcas y los tuitstars se aprovechan de su posición de preferencia y confianza con su audiencia para venderles productos que de otro modo no tendrían mayor interés en siquiera sopesar.

El origen del fenómeno, al margen de otras formas tradicionales de publicidad no anunciada (hola, cine y series de televisión) es la propia naturaleza de Twitter. La compañía, que atraviesa cierto estancamiento de usuarios y de crecimiento, no es una plataforma publicitaria tan atractiva como Facebook, donde el retorno y los clics sí están asegurados gracias a que Zuckerberg controla el TL de sus usuarios (el célebre algoritmo). Twitter ha intentado corregir su tendencia y ser más atractivo para las marcas, pero le cuesta por su perfil de usuarios.

Y de ahí que, en un momento dado, todo haya terminado en Ajram y en un bote de Nocilla. En el fondo, es puro Twitter.

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