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Qué hay que leer de Mankell para haber leído a Mankell

Qué hay que leer de Mankell para haber leído a Mankell
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El escritor sueco Henning Mankell dejó antes de morir una crónica sobre su vida y su enfermedad, Arenas Movedizas, unas memorias escritas desde la certeza de la propia muerte. Un libro autobiográfico en el que Mankell repasa su vida y sus obsesiones sin la careta de su alter ego ficticio, el detective Kurt Wallander que le dio la fama y el éxito.

La memoria, el legado, la muerte, la sociedad y sus tensiones políticas... El escritor, novelista apasionado del teatro, reflejó en toda su obra la obsesión por estos temas. Mankell ha fallecido hoy y exploramos su obra para condensar un mensaje que siempre tuvo presente: "Moriré, pero mi memoria sobrevivirá". Con el subtítulo "una reflexión personal sobre el SIDA", Mankell reflexionaba en ese ensayo de 2008 sobre lo que dejamos detrás. El escritor era un enamorado de África, y el ensayo repasa el impacto de la pandemia que es el SIDA en el continente, centrándose especialmente en los esfuerzos que hacen los enfermos para dejar la impronta en sus familiares mediante pequeños "libros de recuerdos", que pueden tomar cualquier forma.

Kurt Wallander

El principal "libro de recuerdos" de Mankell es la saga del inspector Kurt Wallander. Un hombre vulnerable, iracundo, empático con los males del mundo, imperfecto. A través del cual el muy político Mankell -la principal diferencia con Wallander, que nunca exhibe su ideología- repasa el fin del ilusorio "paraíso sueco", hecho añicos con el asesinato en el mundo real de su primer ministro Olof Palme, en 1986. Un asesinato aún sin resolver y que planea como un fantasma sobre toda la saga Wallander, hasta su última novela.

Durante el transcurso de sus 10 títulos principales (más un libro de relatos y varios títulos conectados, incluso uno protagonizado por la hija del detectvie), traducidas a 37 idiomas y con más de 35 millones de ejemplares vendidos, Wallander resuelve crímenes y disecciona una sociedad sueca con mucha mierda debajo de la alfombra. También padece diabetes y acaba descubriendo que su vejez estará marcada por el alzheimer: la pérdida de la memoria y la identidad, la muerte en vida para escritor y personaje.

“La sombra se había acentuado. Y muy despacio, Kurt Wallander fue desapareciendo en una oscuridad que, unos años después, lo sumió en ese universo de vacío que llamamos Alzheimer. Y después nada. El relato de Kurt Wallander termina ahí, irrevocablemente. Los años que le queden por vivir, diez o quizás algunos más, le pertenecen a él, a él, y a Linda, a él y a Klara. Y a nadie más” Henning Mankell, El Hombre Inquieto (2009)

Si tuviésemos que quedarnos con uno de los libros de Wallander, sería "La falsa pista", la quinta novela de la serie publicada en 1995 (en España, en 2001), y con la que el mundo descubrió a Mankell. Todas las ideas que apuntaba o terminaría por desarrollar la serie ya están aquí y es el libro perfecto para engancharse al resto y acompañar a Wallander en lo que le queda de recorrido.

Un recorrido que ya ha sido adaptado tres veces a la pantalla: en forma de serie telefilmes suecos, con una serie de televisión también sueca, y por la BBC en formato miniserie donde a Wallander le da vida otro amante del teatro: Kenneth Brannagh.

El reconocimiento de Mankell fuera de sus fronteras supuso la punta de lanza de la revolución de la novela negra nórdica en el mundo, facilitando el éxito de sagas como el Millenium de Stieg Larssen. El propio Mankell se describió a sí mismo en alguna ocasión como "el Björn Borg" de la novela negra sueca, el primero de una larga estirpe instalada en la élite.

El otro Mankell

Mankell se deshizo de Wallander en 2009 (con una precuela a ese final en 2013, "Huesos en el jardín"), pero lo cierto es que hacía una década que el personaje había "terminado". El éxito de Wallander coincidió con la doble vida del escritor, con un pie en Suecia y otro en Mozambique, donde poseía un teatro.

La fascinación por África la demuestra en Comedia Infantil (1995), donde un niño relata la destrucción de su mundo por la guerra 8y que tuvo una adaptación al cine en 1998. También en obras como la extraña "El ojo del leopardo", por momentos una película de Kurosawa. O "El ángel impuro", novela tan histórica como policíaca que reflexiona sobre el colonialismo.

El prolífico Mankell nunca dejó de escribir novela negra, y de su etapa post Wallander cabe destacar "El chino" (2008), que empieza como una novela policíaca, se convierte en uno de esos thrillers globales que tanto gustan a los best-sellers y que oculta un examen de la realidad social de los desheredados de la China del crecimiento económico.

Fuera de la novela negra estricta, Zapatos italianos (2006) es una novela intimista y emotiva, de sólidos personajes, en los que se cuela el amor de Mankell por la dramaturgia. Y escrita con un ojo pensando en las atmósferas que creaba su suegro, el director Ingmar Bergman.

La muerte, la injusticia, Suecia, África, la identidad y nuestro legado. Independientemente del género, Mankell siempre fue Mankell. Sus libros se encargarán de recordarle.
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Foto: Frankie Foughantin

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