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Rusia tiene su propia versión de Los Vengadores y el protagonista es un gran oso mutante, obviamente

Rusia tiene su propia versión de Los Vengadores y el protagonista es un gran oso mutante, obviamente
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No hay país en el mundo capaz de causar a un tiempo tanto pánico y algarabía como Rusia, la secuela y la precuela de la Unión Soviética. En tiempos de oscuridad, Rusia brilla con luz propia tanto por sus infinitos vídeos sobre su inexplicable vida cotidiana como por los numerosos tejemanejes geopolíticos que se ciernen a sus espaldas.

Pero, ah, ¿qué hay de su cine? No hablamos hoy de películas de profundo poso filosófico y existencialista como Leviathan, sino de algo mucho más prosaico y que quizá jamás habías imaginado: un blockbuster ruso. O mejor aún: una película de superhéroes rusa. O aún mejor: la versión chunga y rusa de Guardianes de la Galaxia.

El invento en cuestión es una mal disimulada copia de todo-el-universo-cinematográfico de Marvel, con especial hincapié en su versión fantástica-espacial. La película se llama Guardianes, sin ningún tipo de disimulo, y mezcla elementos de Los Vengadores con el de otras películas del no-tan-ramo como Transformers. De forma resumida: Rusia se ve atacada por gigantes robots y el gobierno tiene que echar mano de sus superhéroes.

Un poco al modo de Los Simpsons ("eso es lo que queríamos que ustedes pensaran"), resulta que el gobierno ruso había paralizado pero no desmantelado un siniestro programa soviético de mutación genética por el cual varios sujetos (provenientes de diferentes nacionalidades de la gran patria) se convertirían en soldados-superhéroes de élite. Ante la amenaza, Rusia tiene que volver a echar mano de la URSS y descongelarlos.

El resultado son cuatro héroes que deberán salvar al país de la amenaza que se cierne sobre él, entre ellos un líder robusto cuya habilidad especial consiste en transformarse en un oso gigante (el animal nacional de Rusia) con una metralleta. Más Rusia imposible.

La historia no se diferencia en nada de cualquier otra imaginación estadounidense sobre sus extravagantes proyectos de la Guerra Fría (que, recordemos, incluían a cuervos espías y delfines agentes especiales), sólo que aquí el pasado es el KGB y todo tiene un halo post-soviético a un tiempo estremecedor y fascinante. Los efectos especiales están bastante logrados (Moscú se destruye por completo) y el tráiler da el pego.

¿La película qué tal? Pues no demasiado bien. Con un presupuesto de unos 5 millones de dólares, sólo logró recuadar en taquilla unos 4,7 (fue estrenada única y exclusivamente en Rusia), mostrando que o bien el mercado ruso no es ni remotamente tan goloso como el indio o el chino o bien que la película era mala hasta decir basta.

Sea como fuere y gracias a las virtudes de los canales modernos de distribución, la película ha llegado ya en DVD (y está en Amazon) a Reino Unido y Estados Unidos, donde su mera idea está causando bastante gracia.

Si acaso, Guardianes muestra que el mundo está relativamente cansado de ser meros comparsas en el arco narrativo de los blockbuster estadounidenses. Hace no demasiado hablábamos de cómo China se había llevado a su terreno cultural e histórico tanto Harry Potter como Mad Max (y, ojo, Juego de Tronos), y ahora Rusia sigue el mismo camino. La fórmula es la misma pero invierten los roles y los buenos pasan a ser (obvio) ellos mismos.

Mientras haya osos mutantes cabalgados por Putin, a nosotros nos parece bien.

Putin Siempre.
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