La semana de Andrew Tate comenzó con un tuit contra Greta Thunberg. Ha terminado detenido en Rumanía

La semana de Andrew Tate comenzó con un tuit contra Greta Thunberg. Ha terminado detenido en Rumanía
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He aquí una historia demasiado buena para ser cierta, una historia que podría haber sido imaginada y narrada por Adam McKay.

El pasado 27 de diciembre, Andrew Tate decidía escribir lo siguiente en ese Teatro de los Sueños y de los Horrores también conocido como Twitter: "Hola, Greta Thunberg. Tengo 33 coches. Mi Bugatti tiene un motor W16 de 8.0L de cilindrada y cuatro turbocompresores. Mis DOS Ferraris 812 Competizione tienen uno V12S de 6.5L. Y esto es solo el principio. Por favor, déjame tu dirección de correo electrónico para que te pueda enviar el listado completo de mi colección de coches y sus respectivas, enormes emisiones".

¿Por qué Tate decidió atacar a Thunberg? Sus motivaciones son aún hoy inciertas, pero podemos intuirlas a través de su extravagante biografía. Tate saltó a la fama hace más de una década gracias a su extensa y exitosa carrera en las artes marciales mixtas, y más en concreto en kickboxing, disciplina en la que se proclamó campeón del mundo. Su expansiva personalidad y su incapacidad para reprimir la expresión de cualquier pensamiento que asaltara su mente le permitió ganar ascendencia mediática, tanto en la televisión como en Internet.

Tate fue durante años uno de los muchos agitadores políticamente incorrectos, lindantes con la extrema derecha, acostados en los confines de la red. Participó regularmente en InfoWars, el programa de Alex Jones célebre por difundir numerosas teorías de la conspiración, y utilizó su amplia plataforma en redes sociales para propagar toda clase de mensajes misóginos, sexistas, negacionistas de la pandemia o antivacunas. Por supuesto, también negacionistas del cambio climático.

Lo que diferenciaba a Tate del resto de agitadores de extrema derecha no era tanto el mensaje, de recorrido habitual en determinados círculos, como su total y absoluta indiferencia por la etiqueta social que rige la conversación pública incluso en lugares como InfoWars. Tate jamás se ha esforzado por difuminar su mensaje de tal modo que sea socialmente presentable: se declara abiertamente como "misógino" y difunde sin rubor toda suerte de ideas machistas. Sin cortar, sin disimular.

Andrew Tate
Tate, tal cual es.

Tamaño ejercicio de honestidad (y de vanidad, un elemento clave en la personalidad de Tate e indisociable de los hechos que le han traído hasta aquí) resultó muy popular. En especial cuando se espolvoreaban aquí y allá dosis de pensamiento gurú, si-quieres-puedes, cultura bro, cultura cripto e inversión arriesgada y tremendamente rentable. En última instancia, Tate es interpretado por sus seguidores y admiradores como un hombre exitoso, multimillonario, hecho-a-sí-mismo, indiferente a las convenciones woke y a la corrección política.

En fin, como quiera que una personalidad de estas características demanda un protagonismo continuo, Tate decidió pavonearse de su colección de coches deportivos frente a Greta Thunberg, su antítesis, la activista climática que representa todo lo que él y sus seguidores detestan. Expulsado de TikTok  o Instagram por difundir mensajes de odio, Twitter era su último refugio, el último lugar donde sentirse crucial.

Ha terminado siendo su cruz.

Greta protec but she also attac

No hay muchos adolescentes sobre el planeta Tierra acostumbrados a recibir los insultos o los ataques de los hombres más poderosos de nuestro tiempo. Greta Thunberg sí. Cuando el aún presidente Donald Trump se cruzó con ella en la Cumbre para la Acción Climática de 2019, escribió lo siguiente: "Parece una chica muy feliz y optimista sobre un futuro brillante y maravilloso. ¡Es un placer a la vista!".

Obviamente era ironía, un arte que Trump domina a la perfección. Lo interesante no fue tanto el enésimo mensaje ácido del presidente más lenguaraz de todos los tiempos sino la reacción de Thunberg. Lejos de arredrarse, optó por recoger la invitación a la ironía y utilizó exactamente esas palabras para su biografía en Twitter. Si algunos hombres de edad provecta decidían convertirla en el blanco de sus iras, Thunberg, lejos de asustarse o indignarse, se lo tomaría con humor. Reconduciría su rabia hacia la parodia, poniéndoles en evidencia.

Es improbable que Tate, un hombre que siente una enorme pasión por sí mismo, tuviera en mente el singular carácter de la activista cuando decidió tuitear sobre sus 33 coches y sus respectivas emisiones. Podemos imaginar su cara de sorpresa cuando Thunberg publicó su respuesta al día siguiente: "Sí, por favor, ilumíname. Envíame un correo a energíadepenepequeño@cómprateunavida.com". Punto, juego, set, partido y torneo. Difícil de superar.

El tuit se convirtió en un éxito inmediato. En apenas dos días ha recibido casi tres millones de "me gusta", colocándose entre los veinte mensajes más populares de la historia de Twitter. Su respuesta fue a un tiempo ácida y liviana, sin dar demasiada importancia a las bravuconadas de un señor obsesionado con su colección de automóviles. Sumada a la celebridad de Thunberg y al interés de los medios en recoger la historia, Tate multiplicó su fama por cinco... Por motivos opuestos a los que habría deseado. Una afronta a su orgullo que no podía quedar indemne.

A las pocas horas, Tate publicaba un vídeo en el que aparecía ataviado con una bata roja y dorada y fumando un puro: "Gracias por confirmar mediante tu correo electrónico que tienes un pene pequeño, Greta. El mundo tenía curiosidad. Y sí, estoy de acuerdo en que deberías comprarte una vida". Flojo. Thunberg había expuesto de forma sagaz sus inseguridades como hombre (¿qué compensan 33 coches deportivos en el garaje y una necesidad imperiosa de buscar la adulación de los demás?).

Su reacción-a-la-reacción resultaba forzada.

Llegados a este punto la historia era lo suficientemente fascinante como para que la totalidad de Twitter y de los medios de comunicación le prestaran una atención continua. Pero lo que sucedió a última hora de ayer fue inesperado incluso para los estándares de Andrew Tate o el propio Twitter: Tate era detenido por las autoridades rumanas por una supuesta trama de trata de blancas. Un vídeo le mostraba entrando en un furgón policial junto a su hermano.

¿Rumanía? ¿Trata de blancas? ¿Qué? 


Sucede que Tate reside en Rumanía desde 2017 y que su casa ya fue investigada por la policía rumana en abril de este año.

Los agentes habían recibido una pista de la embajada estadounidense por la cual una joven de 21 años se encontraba retenida en su domicilio en contra de su voluntad. Tras un breve interrogatorio tanto Tate como su hermano fueron liberados sin cargos. Tate habló en Fox News sobre el asunto, declarándose libre de toda culpa. Con anterioridad había hablado libremente en sus redes sociales de episodios de violencia doméstica en Reino Unido, país en el que residía antes de trasladarse a Rumanía, aunque nunca fue acusado por ninguno.

La investigación siguió su curso. Ahora, ocho meses después, la policía rumana ha retomado su relación con Tate allá donde la dejó en abril. Ha trascendido muy poco sobre los motivos que han llevado al arresto de Tate. Según Gândul, un diario local, las autoridades locales le colocan en el centro de una red de trata de blancas que habría abusado de varias mujeres jóvenes a través de un estudio localizado cerca de su domicilio.

¿Y por qué ahora, precisamente ahora, la policía ha decidido activar el operativo contra los hermanos Tate? Por un motivo bastante sencillo: ambos tenían que estar en Rumanía. Según Gândul, los agentes monitorizan la actividad en redes sociales de Tate de tal modo que tengan un control aproximado sobre su ubicación. No era un hombre disimulado. Cualquier usuario que hubiera visto el vídeo en respuesta a Thunberg sabía que estaba en Rumanía... Porque en el vídeo se come una pizza de una popular cadena local, Jerry's Pizza.

Pizza Andrew Tate Romania Greta

Un día estas tuiteando contra una joven activista climática de 19 años y al día siguiente la policía rumana llama a tu puerta. Es una historia alucinante, pero quizá demasiado buena para ser real. Lo cierto es que Tate había tuiteado días atrás que se encontraba en Rumanía mediante un simple mensaje ("Rumanía") acompañado de un vídeo de la carretera más famosa de todo el país (y probablemente de todo Europa): Transfăgărășan. Las policías de toda Europa Sea cual sea el rol que su particular enfrentamiento con Thunberg haya jugado en su detención (lo más probable es que pequeño, muy pequeño), los tiempos no podrían haber sido más poco convenientes para Tate. En el plazo de una semana ha sufrido una sutil pero brutalmente eficaz derrota retórica, impresa en sus propios términos y lenguaje, y ha tenido que rendir cuentas ante las autoridades rumanas. Nada que sus 33 coches, muy contaminantes todos ellos, puedan compensar.Imagen: Twitterquizá demasiado buena para ser real. Lo cierto es que Tate había tuiteado días atrás que se encontraba en Rumanía mediante un simple mensaje ("Rumanía") acompañado de un vídeo de la carretera más famosa de todo el país (y probablemente de todo Europa): Transfăgărășan. Las policías de toda Europa tienen recursos de sobra para localizar a cualquier persona sin necesidad de entrar a Twitter, aunque un vídeo dirigido a Greta Thunberg ayude.

Sea cual sea el rol que su particular enfrentamiento con Thunberg haya jugado en su detención (lo más probable es que pequeño, muy pequeño), los tiempos no podrían haber sido más iconvenientes para Tate. En el plazo de una semana ha sufrido una sutil pero brutalmente eficaz derrota retórica, impresa en sus propios términos y lenguaje, y ha tenido que rendir cuentas ante las autoridades rumanas. Nada que sus 33 coches, muy contaminantes todos ellos, puedan compensar.

Imagen: Twitter

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