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¿Tiene "Amanece que no es poco" las mejores frases del cine español? 13 motivos para creer que sí

¿Tiene "Amanece que no es poco" las mejores frases del cine español? 13 motivos para creer que sí
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No importa cuántas grandes películas pueblen la filmografía de José Luis Cuerda, y ciertamente las hay: en el día de su muerte, a sus 72 años, es y siempre será el director de Amanece que no es poco. A esta hora es imposible recorrer las redes sociales sin toparse con una de las múltiples, memorables, eternas frases consagradas al guión de aquella piedra rosetta del humor costumbrista. No la primera, no la más original, sí la que ha pervivido como canon.

Porque, ¿cuántas películas españolas pueden presumir de haberse instalado en el acervo popular, de haber codificado un tipo de humor, tan específico y abigarrado, en moneda de cambio corriente? Se pueden contar con los dedos de una mano, y probablemente ninguna acumule tantas referencias como Amanece que no es poco.

Al fin y al cabo es sencillo toparse con una conversación casual sobre Faulkner y pensar automáticamente y sobre cualquier otra consideración en la mucha devoción que hay en este pueblo por sus obras; o en lo inquietante del libre albedrío; o en todos nuestros munícipes por antonomasia. Palabras que han quedado teñidas de la absurda atmósfera que plasmó Cuerda en su película, que son, por sí mismas, un chiste.

Es posible pues defender que Amanece que no es poco es el filme que más y mejores frases memorables han entregado a la cultura popular española. Y qué mejor que ilustrarlo con trece ejemplos palmarios en el día en que Cuerda, tristemente, nos ha dejado para siempre. Descanse en paz, que esto, al fin y al cabo, ya se había convertido en un sindiós.

"Me cago en todos tus muertos uno a uno, la tabarra que me estas dando, virgen santísima"

A ustedes los médicos, no en vano, se les reconoce una formación humanística por encima de la de los demás científicos.

"Un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama"

Pero qué guarrada está usted pensando, padre.

"¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?"

Le dije a usted cuando me pidió permiso para ejercer de escritor en el pueblo que era mejor que hiciese lo que hacen los otros sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien. Son cosas vistosas, no hacen mal a nadie, y llaman la atención lo justo, sin armar escándalo. Pero parece que a usted lo que le gusta precisamente son los escándalos y las extravagancias.

"Por orden del señor cura se hace saber que Dios es uno y trino"

Venga, a callarse todos, que voy a echar un pregón.

"¡Viva el munícipe por antonomasia!"

¡Viva el señor alcalde!

"¡Todos somos contingentes, pero tú eres necesario!"

Y viva también el Cabo Santo.

"¿Tú crees que los conocimientos que adquiramos ahora en la escuela serán de rango inferior a los bienes espirituales que nos han sido dados en la misa?"

Pues probablemente sí.

"Que no se entere un arcipreste que vas un poco ligero con lo del libre albedrío"

No hay confianza, no hay confianza.

"Yo es que he pensado que a mí también me interesaría ser intelectual, como no tengo nada que perder"

Llevas dos o tres inviernos que ni un mal constipado. Y si además puedes hacer lo que haces con la mujer del médico, leer novelas sin estropearlas. Decir "glande", "víscera", "paradigmático". Pues no sé chico, no sé, yo no le veo más que ventajas.

"Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia. Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar"

Se me está muriendo divinamente. 

"Dadnos, santos del cielo, una visión global bastante aproximada"

Por las dominaciones. Dadnos, santos del cielo, mucho discernimiento. Por las virtudes. Dadnos, santos del cielo, la capacidad de relativizar.

"¡Yo no aguanto este sindiós!"

Coño, padre, que nos está amaneciendo al contrario.

"Me cago en el misterio"

Simple y llanamente.

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