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Bobbit, el siniestro gusano de hasta tres metros de longitud que se traga a sus presas bajo la arena

Bobbit, el siniestro gusano de hasta tres metros de longitud que se traga a sus presas bajo la arena
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El Bobbit puede alcanzar los terroríficos tres metros de longitud y con sus dientes es capaz de partir una presa en dos. Además, inyecta una toxina capaz de atontar o incluso matar a la presa. Por si fuera poco, este poliqueto vive enterrado, preparado para comer de todo, siempre que pase cerca de su escondite. Y en este vídeo podemos ver a este terror de las profundidades cazando a un pez. ¿De dónde ha salido?

En 2009, los directores del Blue Reef Acuarium de Newquay, en Reino Unido, se toparon con un problema que no podían explicar: los corales de uno de sus tanques estaban siendo atacados por algo desconocido. Además, algunos peces desaparecían misteriosamente y no lograban entender quién era el causante de tanto destrozo. Así, una vez decidido desmontar por completo el acuario, dieron con el culpable de tanto daño: un gusano bobbit de más de metro y medio escondido en sus arenas.

Así es el "asaltador de las arenas"

El bobbit, o Eunice aphroditois, es un impresionante poliqueto, del filo de los anélidos, una clase de seres vivos menos "evolucionados" que los insectos, pariente cercano de las lombrices, por ejemplo. Y, sin embargo, viéndolo acechar y atacar, cualquiera lo diría. Este gusano es capaz de aterrorizar al más pintado, pues da caza a animales más grandes que él.

Y esto es algo impresionante, porque este terror marino puede medir hasta tres metros de largo, con dos pares de mandíbulas de varios centímetros. Lo que hace este bicho es esperar, pacientemente, al estímulo de una de sus cinco antenas. Entonces, como un rayo, se lanza a morder a su presa desde el fondo arenoso, lo que le ha garantizado el nombre de asaltador de las arenas.

Este bicho (que no insecto, ni artrópodo, pero sí gusano), ataca tan rápido y con tanta fuerza que, a veces, parte en dos a su presa, tras lo que arrastra las mitades al interior de su guarida para devorarlas poco a poco. Si no lo mata del impacto, además, le inyecta una toxina que atonta o, incluso, mata a la presa en el momento. Lo más macabro de todo es que, en ocasiones, la presa está todavía viva mientras el bobbit comienza a comérsela.

"¡Por favor, por favor! No quiero pisar un bobbit"

Si estás leyendo esto justo antes de tu inmersión de snorkel en una paradisíaca playa de Bali, o tal vez Australia, te interesará saber que, efectivamente, los ejemplares más grandes encontrados de Eunice aphroditois se encuentran entre sus arenas. Pero no hace falta irse tan lejos.

Según la documentación científica recogida por la World Register of Marine Species (WoRMS), el bobbit puede ser visto en multitud de lugares de aguas cálidas. Eso incluye, ¡horror!, las costas mediterráneas, el mar del caribe, el sur de África y hasta el Mar Rojo. Este gusano no hace ascos a casi nada, como decíamos, y cuando no cae nada en sus mandíbulas puede masticar coral o cangrejos, si le da la gana.

Eunice aphroditois

¿Y por qué no un pie humano? Bueno, vamos a calmarnos todos un poco. En realidad, esta especie, y el género Eunice, vive entre los diez y los cuarenta metros de profundidad, lo que hace muy difícil que una persona le vaya a dar una patada a este animal sin querer. Por otra parte, los gusanos como estos huyen de los seres humanos, según se ha observado, en vez de atacar, aunque pueden resultar peligrosos si alguien trata de cogerlos.

Por el momento hay muy pocos registros de ataques de gusanos bobbit a seres humanos, aunque los especialistas creen que, por el tamaño de las mandíbulas, la fuerza y la toxina que es capaz de inocular, que su mordedura tiene que ser dolorosa. Sin embargo, a pesar de que puede alcanzar varios metros de longitud, sus dimensiones son reducidas

De hecho, este animal puede ser devorado por otros tales como meros, tiburones, serpientes marinas y algunas aves marinas como los pelícanos, según se ha documentado, así que, por muy horrible que parezca, el gusano no es tan terrorífico como podría parecer en un vídeo y en primer plano.

Un gusano famoso por muchas cosas

Volvamos a la historia del Blue Reef Acuarium de Newquay, ¿qué ocurrió con el gusano que encontraron? Pues que se hizo famoso. Barry, que así es como lo llamaron, estuvo en candelero durante todo aquel 2009. El animal, incluso, tiene su propia página de Facebook creada por los fans. Aunque los cuidadores del tanque estaban un poco molestos con la actitud del gusano, debido a la atención que prestaron los medios, decidieron darle su propio espacio a Barry.

Sobre cómo llegó Barry al acuario, es un misterio, aunque probablemente lo haría como una larva minúscula, tras lo que estuvo viviendo, como un gusano cualquiera, en el fondo del acuario de los corales. ¿Cómo llegó a medir un metro y medio antes de que lo encontraran? Eso es parte, también, del misterio. Aunque en realidad sabemos muy poco del ciclo vital de estos animales, así que no podemos saber con exactitud cuánto dura y cómo es.

Ya lo comentábamos con anterioridad, pero, si no había quedado claro, lo repetimos: es bastante complicado ver a esta especie, una de las razones por las que sabemos tan poco sobre él. Sin embargo, los avistamientos del bobbit suelen ser memorables. Por ejemplo, ¿por qué un gusano con esta pinta tendría un nombre como bobbit? La explicación, como decimos, probablemente tenga lugar en sus encuentros. Lo más normal es ver a este gusano erecto, con las sutiles antenas extendidas y las dos enormes mandíbulas, como hojas de tijera, abiertas, sobre el fondo del mar.

Allá por los noventa, Lorena Bobbitt protagonizó un desagradable incidente en el que le cortó el pene a John Bobbitt, por entonces su marido, tras un supuesto abuso. El caso fue tremendamente mediático, dejando su huella en el acervo cultural. Tanto es así que, según cuentan, esta sería la razón detrás del nombre, aunque realmente no podemos saberlo con seguridad. Sea cierta esta macabra relación, o no, esta especie no es algo que nos gustaría encontrar en nuestro baño diario, aunque según su distribución, como ya hemos dicho, parece más fácil encontrarlo en Internet, donde se ha ganado su fama, que en el fondo del mar.

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