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¿Crees en el resurgir laborista en Reino Unido que marcan las encuestas? Hay motivos para no hacerlo

¿Crees en el resurgir laborista en Reino Unido que marcan las encuestas? Hay motivos para no hacerlo
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Primera hora del 31 de mayo de 2017: la canción “She’s a liar, liar”, una poco favorecedora tonadilla dedicada a la Primera Ministra, llega a los primeros puestos de éxito de las emisoras británicas.

Llegamos a los últimos momentos de la jornada y la compañía de encuestas YouGov tira la bomba: los laboristas podrían resurgir de entre los muertos de cara a las próximas elecciones generales. Su distancia frente a los tories se podría haber estrechado hasta una distancia casi histórica. Según algunas fuentes consultadas los conservadores han perdido la mayoría necesaria para gobernar en solitario. Jeremy Corbyn podría, en un caso extremo, llegar a ganar.

Ciertamente no podríamos etiquetar a Theresa May como la figura más querida por el pueblo británico (como explicaremos luego). Tampoco la situación del país, con el difícil proceso del Brexit de por medio, favorece un tipo de voto continuista. Pero, como siempre que hablamos de la ciencia politológica y de sondeos preelectorales, conviene analizar bien los datos y ante todo ser precavidos. Es decir, todavía no podemos dar por hecho que la socialdemocracia europea, que tenía en caso británico a uno de sus mayores paradigmas de cadáver político, vaya a volver a ganar el territorio perdido.

Qué ha sucedido con las encuestas de ayer

YouGov, la principal empresa en la realización de encuestas del país, ofrecía ayer por la noche unas predicciones muy positivas para la izquierda y el bipartidismo. A primera vista, le pronosticaba a los tories en el Parlamento 310 escaños (y una pérdida de 20 posiciones con respecto a las elecciones anteriores) y 257 para los socialdemócratas (ganando en el proceso 28 asientos). El resto de partidos también sufría un baile de cifras: cuatro escaños más para el partido escocés, aumento bestial de los independentistas y caída absoluta del UKIP.

Si mirábamos con más atención, YouGov ya nos advertía de que este es un sistema de rango de proyecciones, mientras que lo que circula en la mayoría de medios es la estimación media. Es decir, que el rango de escaños que se le predicen a los tories va de entre los 274 a los 345 (310 es la media), lo que es una horquilla de resultados bastante amplia.

Después, como ha recordado The Telegraph, esta no es la única empresa que ha realizado sondeos. La tendencia general de todos ellos es el de mostrar una caída de los conservadores y un aumento del apoyo a los progresistas, pero los porcentajes varían mucho dependiendo de cómo estimen los expertos que van a reaccionar los que ahora mismo están indecisos y de los abstencionistas.

Si buscamos los datos más conservadores y contrastados deberemos fijarnos en la “encuesta de encuestas” colectiva llevada a cabo por la Asociación de la Prensa británica, basada en el promedio de voto durante siete días de todas las encuestas publicadas en distintos medios. Ésta le da a los conservadores el 44% de los votos, y a los del partido obrero el 35%. Para los socialistas sería el 8%, el UKIP se queda en el 5% y los verdes con un 2%.

De ser correcta esta estimación, se confirmaría el resurgir de los laboristas, pero también el apoyo general de la población a la derecha histórica. Los tories obtendrían por sí solos la mayoría en el Parlamento.

Por qué la gente ya no se fía de los resultados de las encuestas

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Porque, como en muchas otras importantes elecciones internacionales, las encuestas han fallado y mucho en el pasado. En 2015 YouGov proclamó que había un empate técnico fijado en una previsión de 273. La realidad: una diferencia de 99 puntos en favor de los tories. 331 asientos para los conservadores y 232 para los progresistas. Durante varios días los politólogos hicieron análisis, toma de conciencia y tomaron medidas:

Como explicaron aquí desde YouGov identificaron lo que según ellos había causado el descalabro en las anteriores predicciones. El nuevo sistema mejorado corregiría potenciales desviaciones en lo referente al compromiso político de los grupos de votantes y de la correcta representación de cada demografía. Pero como ellos mismos indicaban, seguían sin saber cuál era el mejor método para acertar con el nivel de interés que genera en este momento el partido laborista, y unos sistemas lo sobreestiman mientras que otras fórmulas de cocinado de resultados más conservadoras harán lo contrario.

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Curiosamente ese punto de volatibilidad de resultados de los laboristas se mantiene intacto ahora: nadie sabe si Jeremy Corbyn de verdad ha conseguido arrastrar el voto joven y el voto obrero descontento que se quedó en casa en las elecciones generales de hace dos años. El río está revuelto, y en el referéndum sobre el Brexit hubo un 6% de votantes que tradicionalmente no iba a votar que salió a las calles, tanto para apoyar el Remain como el Leave.

Hay otro punto importante a tener en cuenta: el liderazgo de los candidatos. Estas pueden ser unas elecciones donde tenga mucho peso la figura principal de cada partido. En un sondeo de The Independent de la semana pasada los encuestados indicaban que Theresa May poseía una poderosa ventaja frente a Corbyn en la categoría "quién crees que sería un mejor Primer Ministro". El 51% de los participantes apostaron por May y un 30% por el laborista. Una distancia de 21 puntos en esta pregunta que es mucho más que la que poseen los partidos en término de cuota de votos. En 2015, David Cameron le sacó 14 puntos en esa misma cuestión a su rival laborista, Ed Miliband.

Es decir, que por mucho que los ciudadanos, especialmente los contrarios a su signo político, se indignen por algunas de sus declaraciones, la mayoría del electorado la ve como una mujer mucho más capaz que Corbyn y por eso mismo habían convocado elecciones anticipadas. Un último giro siempre sería posible: que esas elecciones movidas por los conservadores terminen, como dicen algunas encuestas, con el debilitamiento del partido de derechas y con el renacimiento del partido laborista. Lo vemos en menos de una semana.

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