En Disney ellas son las princesas pero ellos son los que hablan

En Disney ellas son las princesas pero ellos son los que hablan
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Si preguntamos a cualquier padre a qué público cree que va dirigida Mulán, la película de Disney, una buena parte de él dirá que tanto a niños como a niñas. Probablemente unos cuantos dirá que es sólo para las más pequeñas, y un porcentaje mínimo dirá que es una peli pensada para los chicos.

La realidad, sin embargo, parece indicar que son estos últimos los que aciertan… si pensamos en el protagonismo de las voces que hablan en esta película. Como descubren en un titánico análisis realizado por Polygraph, en Mulán, como en la mayoría de películas de Disney, son más las líneas de diálogo que se llevan los personajes masculinos que los femeninos. Nosotros, que llevábamos tanto tiempo pensando que el mundo de las princesas Disney sería un territorio dedicado a ellas, descubrimos que en 22 de las 30 películas analizadas, dominan ellos. La Casa del Ratón cae en esa misma práctica que buena parte de nuestra cultura audiovisual: los hombres, y no las mujeres, son los que llevan la voz cantante.

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Para matizar, eso sí, los datos que se ofrecen en este gigantesco estudio, unas puntuaciones sobre su metodología: los analistas han hecho su trabajo a partir de los guiones y no de las películas (con lo que podrá diferir en algunas escenas finales); han recogido sólo aquellos personajes con al menos 100 palabras de diálogo en su inglés original (para ahorrarse problemas a la hora de volcar los datos de IMDB) y del 100% de personajes, dicen, han quedado aproximadamente un 10% con un género difícil de identificar, con lo que esas criaturas han quedado fuera del análisis. Salvo estas contingencias, lo demás es un análisis puro y duro de la realidad de estas películas.

En Mulán hablaba más Mushu que la propia protagonista

Mulan

A nadie sorprenderá saber que El libro de la Selva o Toy Story son títulos con mayoría de diálogos masculinos, pero algo se tuerce cuando descubrimos que Mulán, Pocahontas, La Sirenita o Star Wars: episodio VII, películas todas ellas con protagonistas femeninas, siguen teniendo una relación de 2 a 1 (o aún mayor) de frases dichas por un hombre frente a las que dice una mujer. En su página puedes además buscar pormenorizadamente el número de líneas de diálogo por personaje y por película. Pum.

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Ah, y en realidad todo esto de Disney no es más que la punta del iceberg. Polygraph ha procesado los diálogos de hasta 2000 películas, guiándose por aquellas cuyos guiones estaban disponibles en la red, para procesar los datos de una forma más ágil y precisa. Como ellos mismos comentan, los resultados no serán en absoluto sorprendentes para nadie que sepa un poco de cine o esté dentro de la industria, pero entienden que es mejor dar evidencias científicas sobre este tipo de temas con, al menos, una buena proporción de películas. Que es más importante esto que el clásico análisis de roles por etnia y género que se hace cada año cuando llega la temporada de Oscars.

Si el Test de Bechdel te parecía inexacto, ahora tienes un nuevo sustituto

Así que, en resumidas cuentas, vamos a los datos. Todo lo que se sospechaba, se confirma: a pesar de que van al cine tantas mujeres como hombres, en un 78% de las cintas que consumimos habitualmente, los hombres hablan más que las mujeres; lo más habitual es que las mujeres ocupen el segundo personaje que más habla; y en el caso de las chicas, a más edad, menos líneas de diálogo vas a tener, justamente a la inversa de lo que ocurre con los hombres.

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Así les salen las cuentas: de 2000 películas, 1200 tienen una proporción de diálogo masculino que oscila entre el 60 y el 90%. Es decir, en más de la mitad de las películas, en la película más promedio de Hollywood que te puedas encontrar (no sé, La Red Social, Cómo entrenar a tu dragón, Lincoln), hay un ratio de entre 2-1 y 3-1 de frases dichas por un hombre frente al que dice la mujer. Su equivalente, películas cuya proporción de diálogo femenino sea de entre el 60 y el 90%, da como resultado sólo 166 casos. 166 de 2000.

¿Y qué hay de las películas con una proporción neutra? El análisis devuelve 309 casos. Es un 15% de obras las que están compensadas en este sentido, el mismo porcentaje que el de películas son un 90% o más de líneas de diálogo dichas por un hombre. Sí, hay las mismas probabilidades de que acabes viendo una película donde hablan lo mismo chicos y chicas que de que están los hombres hablando todo el rato.

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Como también se han molestado en indexar todas estas obras, descubrimos que las décadas de los 90 y los 2000 fueron menos equilibrados con los diálogos femeninos que los años 80. En los 2010 ha habido más películas con voces femeninas en un 60-90% de sus diálogos, pero también muchas más películas con un casting enteramente masculino. Seguro que ahora necesitas saber cuáles son esas dos películas de los 2010 en las que hablaban todo el rato mujeres: esas son Martyrs y Criadas y Señoras.

Pero espera, aún hay más. Como también han segregado por géneros, descubrimos que, tal y como nos imaginábamos, el drama es más considerado con las mujeres, a diferencia de la comedia o la acción. La sorpresa la da el cine de terror, en el que es más normal que haya una proporción equitativa de voces que en cualquier otro género cinematográfico.

Su idea, dicen, también ha sido ampliar el espectro de investigación que ya iniciaron en su análisis del Test de Bechdel sobre el género de los guionistas en las películas más taquilleras. Los comentaristas eran tajantes: que una película tenga menos guionistas mujeres que hombres no implica que los personajes femeninos hablen menos o sean menos relevantes. Con los datos que ofrecen hoy, desde Polygraph rebaten esta teoría y dejan claro que sí es así: a menos mujeres responsables en la creación, menor es su representación en pantalla.

¿Pero qué importancia tiene que las mujeres hablen menos en las películas?

Nada de esto debería ser un problema per se. Es decir, si las películas fuesen una cuestión meramente artística, las historias deberían reflejar la visión del creador y deberíamos tomárnoslo como tal. Pero sabemos que no es así, que ni la industria cinematográfica permite que las películas sean meramente una expresión de los artistas, ni esto ocurre en un abstracto.

La constante desproporción de mujeres que vemos en las películas que todos consumimos hace que se distorsione, seamos conscientes o no, nuestra idea de la proporción de mujeres que hay en la vida real. Lo mismo se aplicaría, de igual manera, a las cuotas de etnias y sexualidades que vemos en pantalla. Lo que vemos (y oímos) construye nuestra forma de ver el mundo, y los que ostentan el poder algo tienen que saber... Si no, ¿por qué se penaliza desde hace años el uso del tabaco en el cine?

Remy3 Mujeres en en mundo de la gastronomía según Rattatouille

Esto es lo que se ha defendido desde hace décadas desde los Estudios Culturales, una rama del saber que lleva desde el origen de la cultura de masas investigando las formas en las que se forman nuestras creencias colectivas sobre determinados grupos de la sociedad, muy influidas por la cultura que consumimos. Laura Mulvey, Annette Kuhn, Stuart Hall o John Fiske son algunos de los teóricos más importantes sobre este tema. Teresa de Laurentis, otro de los pilares teóricos de la representación de la mujer, sentenciaba que, como evidencian la historia del arte y la cultura occidental (los campos que ella ha estudiado), la representación del género es su construcción. En sus palabras:

"La construcción de género prosigue hoy a través de varias tecnologías de género (por ejemplo, el cine) y de discursos institucionales (por ejemplo, teorías) con poder para controlar el campo de significación social y entonces producir, promover e 'implantar' representaciones de género".

¿Acosador o chico tierno? Desde la comedia romántica, el primero se transforma en el segundo

Pero si no te fías de la teoría, tienes también la práctica. Julia R. Lippman, de la Universidad de Michigan, descubrió en su estudio I Did It Because I Never Stopped Loving You que cuando las mujeres veían comedias románticas en las que las actitudes de acecho (el denominado stalkeo) están normalizadas eran más propensas a decir que aceptarían esos comportamientos por parte de los hombres.

To Me You Are Perfect Un cielo de chico que te ha estado observando sin que tú lo sepas

Es decir, que la clásica escena de un chico que vigila y persigue a una chica sin que ella se dé cuenta, está interiorizado como algo positivo, o al menos neutro, entre las espectadoras de comedias románticas. Al estudio le quedó, tal vez, por analizar el efecto a la inversa: cómo influyen esas películas a los chicos a la hora de aprender cómo se corteja a una chica.

“Te he estado vigilando todos estos años” es algo que puede aterrorizar en un thriller criminal medio, pero si esa idea en vez de trasmitirla el villano, lo hace un chico con un cartel enfrente de tu casa poniéndote una tierna banda sonora, la cosa cambia. Concluía Lippman:

“los resultados del estudio indican que las representaciones de los medios de las agresiones de género pueden tener efectos en la sociedad y hacer que aumente el apoyo de la idea de que es en realidad cortejo esos comportamientos de persecución promovidos como románticos en los medios de comunicación. Este último hallazgo puede tener implicaciones en el acceso al apoyo legal de las víctimas de acoso”.

Al igual que con las percepciones de género, los medios influyen en la percepción racial

¿Otros análisis en esta línea? Aquí tienes un estudio que demuestra una correlación entre las jóvenes embarazadas y el índice de ellas que ven telenovelas comparado con la media de la población. Aquí otro sobre cómo los cuerpos de los personajes femeninos sexualizados afectan negativamente en las jugadoras, no así en jugadores (hemos llegado aquí gracias a esta interesante charla de Eva Cid). Cómo los afroamericanos se ven de diferente manera, en cuanto a expectativas laborales y vitales, que los miembros caucásicos en Norteamérica, y eso afecta a la movilidad social.

En el fondo, es todo lo mismo: está en juego la representación simbólica del poder, y quien tradicionalmente ha dominado las industrias, es quien está elaborando nuestras ficciones y, en última instancia, perpetuando el sistema. No es que lo hagan porque sean ningunos malvados, no al menos en todos los casos. Lo que pasa es que el ser humano suele sentirse más cómodo entre los suyos, simplemente.

Mujeres E Los Medios Fragmento sobre un genial infográfico del Geena Davis Media"

Sería tentador pensar que somos lo suficientemente inteligentes como para saber que una película es una película y que eso no tiene ningún impacto en nuestras vidas. Sin embargo, en los estudios de masas hay un concepto para este tipo de casos, el Third Person Effect, un descubrimiento que explica que atribuimos un mayor impacto de persuasión de una obra sobre los demás que sobre el efecto que esta tenga sobre nosotros mismos. Creer que los mensajes ideológicos de las películas o la tele afectan más a nuestro vecino de butaca que a nosotros parece ser un error.

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