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Era cuestión de tiempo: ya hay mascarillas transparentes para que podamos vernos la cara de nuevo

Era cuestión de tiempo: ya hay mascarillas transparentes para que podamos vernos la cara de nuevo
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Varios estudios ya han demostrado que si todos utilizásemos la mascarilla la mayor parte del tiempo, se reducirían mucho la aparición de rebrotes o nuevas oleadas de la epidemia. Sin embargo, la dificultad para respirar y la falta de expresividad son algunos de los factores que provocan cierta aversión a llevarla de continuo.

Transparentes. La startup afincada en Suiza, HMCARE, ha creado un nuevo tipo de mascarilla quirúrgica a partir de un tejido transparente. Según ha informado la propia compañía, la idea es que este nuevo prototipo esté a la venta para la comunidad médica a principios del año que viene y para los dentistas poco tiempo después. Los consumidores tendremos que esperar un poco más.

Polímero. Estas nuevas mascarillas han sido creadas gracias a uno de los últimos hallazgos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza). Tras varias pruebas, dieron con un polímero transparente y poroso que permite el filtrado del aire al respirar. Debido a que las fibras del polímero están separadas tan sólo por una distancia 1000 veces menor que el grosor de un pelo, el aire puede salir, pero las partículas víricas y bacterianas no.

Biodegradables. A la hora de producir el prototipo de mascarillas transparentes a gran escala, los científicos prestaron atención a que el polímero que las constituyese estuviese formado por un 99% de materiales derivados de la biomasa. De esta forma, al proceder de materia orgánica casi en su totalidad, estas mascarillas serán biodegradables y su reciclado mucho más sencillo.

¿Y la expresividad qué? En España convivimos con la obligatoriedad de llevar mascarilla desde hace varias semanas y, de cara a la nueva normalidad, ésta continuará siendo la tendencia habitual. Ahora, un estudio recogido por El País subraya aún más su importancia como herramienta protectora al evidenciar que, al usarlas de forma constante, decrece el número de contagios a partir de una única persona.

Sin embargo, lo que no podemos negar es que no favorecen la comunicación. De hecho, hace tan sólo unos días, expertos en comunicación no verbal explicaban a TVE que el 60% de la información relacionada con las emociones humanas reside en cómo movemos la boca.

¿Cómo surge la idea? Aunque es ahora cuando hablamos de la pérdida de expresividad derivada del uso diario de mascarillas, los médicos y las enfermeras que tratan el Ébola en África llevan años enfrentándose a este problema. Tanto es así que llegaron a colocarse una fotografía de su cara en la zona del pecho del EPI para tratar de aumentar la cercanía con los pacientes. Pero se dieron cuenta de que era insuficiente. La mascarilla continuaba impidiendo la comunicación con pacientes con discapacidad auditiva que necesitan leer los labios.

Fue precisamente a raíz de esta experiencia en el año 2015, cuando Klaus Schönenberger, jefe del centro EssentialTech de la Politécnica de Lausana, vio prioritario comenzar a estudiar una solución al respecto. Ahora, casi cinco años después, la solución ya está aquí para permitir comunicarnos correctamente en plena pandemia.

Imagen: EPFL/YouTube

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