La escasez de trabajadores no sólo es una cuestión de talento, sino también demográfica. Y va a ir a peor

La escasez de trabajadores no sólo es una cuestión de talento, sino también demográfica. Y va a ir a peor
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La falta de trabajadores está afectando recientemente a muchos sectores. En algunos casos, como en el de la restauración o el transporte, el problema parece residir en las malas condiciones laborales que ofrecen a sus empleos. En otros, como en el de la tecnología, el inconveniente es otro: faltan profesionales con la formación y la experiencia suficiente como para cubrir todos los puestos cualificados que crea el sector.

A estos problemas actuales el presidente de Microsoft, Brad Smith, acaba de añadir un tercero que, si bien todavía no tiene tanta fuerza como los ya mencionados, la tendrá a medio y, sobre todo, a largo plazo: las cada vez menores tasas de natalidad de los países occidentales.

Un problema generalizado

En una entrevista recogida por Reuters, Smith explicó que Estados Unidos llevaba incorporando unos cinco millones de personas al mercado laboral al año al alcanzar la edad legal para trabajar desde 1950, pero que a partir de 2016 esa cifra comenzó a disminuir y para 2020 ya sólo era de tres millones, según datos que él mismo ha recopilado de las Naciones Unidas. El presidente de Microsoft añadió que esto, además, no es un problema exclusivo de su país, sino que afecta a la mayoría de Occidente, Japón y China.

Esta tendencia a la baja, según Smith, ayudaría a explicar la creciente escasez de mano de obra, tanto cualificada como no cualificada, porque, simplemente, no hay tanta gente alcanzado la edad legal de trabajar y entrando al mercado laboral como puestos se crean o quedan vacantes.

Aunque la explicación de Smith es algo simplista, y los factores que afectan a la escasez de mano de obra son múltiples y complejos, lo cierto es que a medio y largo plazo el cada vez menor número de nacimientos puede acabar convirtiéndose en uno de los principales problemas para encontrar trabajadores por una simple cuestión numérica: el número de profesionales que se jubilen será mayor al de incorporaciones al mercado laboral.

La situación en España

En España, desde luego, las cifras no son nada halagüeñas. En Magnet ya hemos comentado en varias ocasiones las bajas tasas de natalidad de nuestro país, y sólo hay que echar un vistazo a la serie histórica del Instituto Nacional de Estadística (INE) para ver con claridad el problema, ya que desde 2008, año en el que se alcanzó la cifra máxima de nacimientos desde que se contabilizan, 519.779, el número no ha parado de descender hasta los 341.315 de 2020, último año del que se tienen datos.

La cifra de 2020 es, de hecho, la más baja desde que se tienen registros en el INE, es decir, desde 1992. La anterior cifra más baja se dio en 1995, con 363.469 nacimientos, aunque entre aquel año y el del inicio de la pandemia hay una diferencia notable, y es que en 1995 España tenía algo más de 39,5 millones de habitantes y en 2020 esa cifra superaba ampliamente los 47 millones. Es decir, somos casi ocho millones de españoles más, y tenemos 22.000 hijos menos al año.

Hasta la crisis que nos despertó de los delirios de abundancia, la de 2008, la euforia económica también se había dejado sentir en la natalidad patria. Y es que de 1995 a 2008 los nacimientos anuales pasaron de 363.469 a 519.779. Estas cifras indican que, al menos en lo que resta de década, la cuestión demográfica no debería ser un problema para el mercado laboral, que seguirá acusando las ya mencionadas falta de cualificación y malas condiciones laborales para encontrar profesionales.

Problemas en 2030

Sin embargo, para 2030 el menor número de incorporaciones al mercado laboral de las personas que alcanzan la edad legal para trabajar (16 años en España) podría empezar a ser un problema serio, en especial porque no parece que la tendencia a la baja de la natalidad vaya a remitir. ¿Por qué? Porque la situación económica va a seguir desincentivando la maternidad.

Y es que el principal motivo por el que muchas españolas en edad fértil deciden no tener hijos, o no tener más, es el económico. La precariedad laboral creciente, las dificultades para independizarse de sus padres y la alta temporalidad del trabajo juvenil son las principales razones que desincentivan la maternidad y la paternidad en nuestro país, según un estudio del Observatorio Social de la Fundación La Caixa.

Por lo tanto, como la situación económica no parece que vaya a mejorar a corto y medio plazo, la natalidad tampoco parece que vaya a hacerlo, por lo que el problema de la falta de mano de obra podría a ser un importante hándicap para la sociedad española a partir de 2030.

Imagen | Arvin Mogheyse

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