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España es el cuarto país de la OCDE con una mejor conciliación familiar y laboral, pero el tema tiene truco

España es el cuarto país de la OCDE con una mejor conciliación familiar y laboral, pero el tema tiene truco
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Nos ganan Países Bajos, Dinamarca y Francia, pero quitando esos, todos los demás países de la OCDE lo hacen peor que los españoles a la hora de permitir a sus ciudadanos tener un equilibrio entre su vida productiva, reproductiva, familiar y ociosa. Nos ponen un notable alto, un 8.8 sobre 10 tras un macroanálisis que nos permite comparar la realidad doméstica nacional comparada con otros países. ¿Cómo que España va bien? ¿Qué está pasando?

Tenemos pila de horas de tiempo libre. En concreto, sólo los franceses dedican más tiempo que nosotros al cuidado personal o al ocio. El español promedio dedica 15.9 horas al día a algo que no sea trabajo, bien sea el corriente o el doméstico, como puede ser dormir, estar con la familia o ver la tele. El ciudadano medio de la OCDE tiene una hora menos al día de vida real que nosotros. Ahora bien, todo es culpa de nuestro mercado laboral, de los más tóxicos de todos los países analizados.

No hay trabajo bueno ni debajo de las piedras. Sólo Sudáfrica y Grecia tienen un peor panorama laboral que el nuestro. Estamos peor que los turcos o que los mexicanos. ¿Y qué es lo que nos falla? Nuestros ingresos familiares son muy bajos (de los países europeos en los que las familias tienen menos patrimonio). También hay una epidémica inseguridad laboral, con lo que mucha gente no sabe dónde va a estar mañana o si se va a quedar en paro, estadio que hace perder al sujeto un poder adquisitivo increíblemente mayor que para cualquiera de nuestros vecinos, donde las coberturas sociales para los desempleados son mucho mayores. Vamos, que ni con un palo.

Si no hay trabajo, no hay niños. La precarización del empleo lleva a que mucha gente trabaje sólo en puestos temporales o a que acepte trabajos a tiempo parcial en mayor proporción. Esto es especialmente acusado entre las mujeres, de las más maltratadas de toda la OCDE en cuanto a condiciones laborales pese a que tienen un nivel de estudios mayor que su contrapartida masculina. El estudio señala el problema que se le avecina a España: nuestro ratio de fertilidad es bajísimo, y el mercado laboral ha creado dos contingentes; por un lado, madres muy tardías que sacrifican sus años de juventud para encontrar un asentamiento laboral; y por el otro, una mayor bolsa de mujeres que deciden pasar de la maternidad sine die que en cualquier otro país.

sfd Nuestra cultura es la que es, la del bar.

Si estamos tan mal, ¿por qué estamos tan bien? Vivimos en un país que, salvo su panorama laboral (y un par de detalles como una contaminación ambiental algo acusada y unos niveles de población infraeducada muy alta), es un regalo. Tenemos altísima la seguridad urbana, una importante igualdad entre hombres y mujeres, una magnífica salud y buenas redes de apoyo comunitarias (gente con la que contar en caso de que lo necesitemos). Incluso la vivienda no está carísima si nos comparamos con Gran Bretaña o con Japón. Pero al tener a tanta gente desempleada o a tiempo parcial, y que los jóvenes están sacrificando o eligiendo no tener niños, el cómputo hace que tengamos más tiempo de vida personal que muchos de otros países que marchan mejor a un nivel económico.

Por no estar no estamos ni quemados. Muy indicativo de todo lo que hemos comentado es que sólo un 4.5% de españoles trabaja más de 50 horas a la semana, cuando la media de la OCDE es del 13%. España es pobre, pero mira, podemos dormir o ver Netflix.

Y pese a todo, somos infelices. La nota que le ponemos los españoles a la vida es un Regular, un 5.7 que nos deja más cerca de los polacos que de los noruegos, un pueblo que le pone Matrícula de Honor a su día a día (el 0.0 que le dan los sudafricanos hace que nos preguntemos si están planeando renunciar a todo). Viendo todo lo anterior, parece que sí, que el dinero y el trabajo dan la felicidad.

¿Y a dónde habría que irse? Frente a todo pronóstico, a Países Bajos. Tienen el mismo tiempo libre que nosotros, no hace horas extra ni Dios, y la media de tiempo dedicado al trabajo es de 30 horas por persona a la semana, muy lejos de la media de la OCDE de 40.5.

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