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Internet, supéralo ya: el efecto visual de las chanclas es el mismo que el del maldito vestido

Internet, supéralo ya: el efecto visual de las chanclas es el mismo que el del maldito vestido
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Bienvenidos al Día de la Marmota: año y medio después de que las redes perdieran el conocimiento con un vestido que unos veían azul y negro y otros veían blanco y dorado, el fenómeno aspira a repetirse en exactamente los mismos términos a través de unas sandalias. Inception, versión la era de la viralidad: idénticos colores, idéntica polémica, idéntico filtro dorado para engañar a nuestro cerebro. Todo es lo mismo, un deja vú permanente.

Internet, en serio, tenemos que hablar. No podemos seguir así.

El tuit original y germen del nuevo lío visual en el que andamos sumergidos es de @positivedemi, una usuaria que subió la imagen de las chanclas hace ya cuatro días. Pero no ha estallado hasta hoy, cuando BuzzFeed ha caído en el tuit, progresivamente retuiteado, y ha lanzado una historia con él. Y de ahí, al resto de medios de la galaxia, a Facebook y a las cuatro esquinas de Twitter.

Dress Internet y los efectos visuales son como el exnovio que jamás superó vuestra ruptura.

Nada nuevo que describir: al igual que el vestido, las chanclas son azules y negras, pero la mala calidad de la imagen, el filtro dorado provocado por la luz de la tienda y la diferente resolución o configuración de nuestros monitores lleva a la confusión de nuestro cerebro, que intenta discernir entre la iluminación artificial y el color real del objeto. Como explicaron nuestros compañeros de Xataka en su momento, el debate sólo son nuestros cerebros interpretando de formas variadas la misma confusa información.

Dado que se-trata-de-lo-mismo, volvamos a las mismas explicaciones. Para el vestido, Vice, en su día, contactó con Jay Neitz, especialista en el estudio de la visión de la Universidad de Washington. Su respuesta:

Si voy a una habitación y enciendo una luz que es completamente roja, las cosas blancas reflejarán esa luz roja. Pero si tengo una cosa roja, también ella reflejará la luz. Así que cuando tu cerebro trata de procesar de qué color es algo iluminado por dicha luz roja, lo más fácil es que diga que es blanco, incluso si con una iluminación normal es rojo.

"Oh, ¿qué interesante, y en qué otras ocasiones hemos decidido todos sucumbir a la misma trampa visual?". De forma reciente, al hilo de estas piernas, de las que no sabíamos diferenciar si estaban pintadas con tiza o embadurnadas en aceite.

Sí, eso es tiza, pero como nuestra visión no es perfecta y en ocasiones tiene que lidiar con diferentes canales de información, podemos llegar a la conclusión de que eso no es un color, sino el brillo provocado por un aceite cualquiera. Vale para todo: algo parecido sucedió cuando dos muchachas subieron una fotografía en un cambiador de tal modo que su imagen se duplicara hasta el infinito. ¿Hay dos chicas en esta foto o hay cuatro?

En su día, también hablamos de ello, y tratamos de explicar por qué seguimos cayendo (hoy otra vez, maldición) en los mismos trucos visuales. La respuesta: porque a nuestro cerebro, además de engañarse con vestidos azules y negros, le encanta estimularse con nuevos retos. Las ilusiones visuales nos enganchan porque mantenemos estimulado, en forma de aprendizaje, a nuestras neuronas. Pequeños retos que a nuestro cerebro, en modo esponja, le encanta resolver.

Aunque los tengamos resueltos desde hace mucho tiempo. Quizá por ello no logremos superar dilemas como los de las sandalias.

Así que en caso de que tu cerebro no haya sido plenamente satisfecho con nuestra edición mensual de "oh, mira, en esta imagen hay cosas que no son lo que parecen", en su día recopilamos trece de las ilusiones visuales más fascinantes y célebres jamás creadas. ¡A disfrutar del engaño!

Por supuesto, las chanclas son azules y negras. Por supuestísimo.

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