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La historia detrás del profesor que sostenía a un gato en una orla universitaria

La historia detrás del profesor que sostenía a un gato en una orla universitaria
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Una vieja foto rescatada del archivo del Internet español ha reflotado gracias a algunos tuiteros. La instantánea, un fragmento de una vieja orla universitaria de la Universidad de Malaga, mostraba a una fila de profesores serios, bien presentados. Pero entre ellos un señor radiante llevando consigo a su mascota. Imposible no enternecerse ante la imagen, tal y como le ha pasado a miles de usuarios. Y sí, la foto es completamente auténtica. Aunque la cuenta de Twitter del propio gato de momento no está verificada.

Pero al igual que ocurre con tantas otras imágenes descontextualizadas de la red, la historia que lleva detrás esa imagen de un profesor feliz tiene sus sombras. Agustín Antúnez Corrales fue un profesor de Biodiversidad y Conservación en el Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga. La imagen que circula estos días es de una orla hecha hace más de una década. Antúnez Corrales murió hace dos años, y fue una figura tan querida como odiada y consecuentemente atacada por otros de sus compañeros.

Debió ser un tipo bastante especial. En la web pueden encontrarse viejas referencias a sus deseos de romper con algunas premisas asumidas de la docencia, como la realización de exámenes o tener que relacionarse con sus alumnos desde una posición de autoridad y no de igualdad. Muy amigo de los animales, ecologista acérrimo, luchó toda su vida contra acciones políticas que ponían en riesgo la biodiversidad, como la construcción del AVE en el Chorro-Abdalajís o el abandono de los Baños del Carmen. Años más tarde se integraría en la PAH malagueña.

Ese carácter es el que, según él mismo, le valió la confrontación contra los dirigentes de la Universidad, que intentaron “represaliarle”. En un periódico de Diagonal de 2005 puede leerse una noticia titulada “Desalojan a un profesor por una ‘crisis nerviosa’”. En ella se cuenta lo mismo que desde su carta pública.

Tras tres días de encierro en su despacho, unos asistentes médicos acompañados por la policía irrumpieron en su espacio de la universidad para llevárselo. Mientras “la dirección de la Universidad y sus compañeros” afirma que el profesor estaba pasando por un estadio mental problemático que se agudizó en los últimos meses, el profesor defiende que su desalojo fue un método de represión por sus críticas a los altos cargos de la institución.

Desalojan

En la red se encuentran alusiones a los dos años de internamiento psiquiátrico por los que debió pasar el profesor. Él mismo escribe los mensajes de protesta desde su exilio en México. Años más tarde, en 2012, publicó una de sus últimas entrevistas, cuando ya estaba plenamente inmerso en la rama biológica de la Simbiodiversidad. La PAH informó en marzo de 2015 de su fallecimiento.

A raíz de su muerte, personas cercanas a Antúnez Corrales dejaron mensajes en su recuerdo, todos ellos conmovedores, definidores de un espíritu libre y singular. Rafael Yus Ramos le recordaba así:

“Agustín era ecologista, pero un ecologista profundo, un ecologista que enseñaba con su ejemplo: iba descalzo “para no perder el contacto con la gea”, iba y venía de la facultad de ciencias en bici, se desplazaba por Málaga con patinete, reivindicando con su ejemplo formas más saludables y ecológicas de movilidad, y exigiendo, como nadie lo había hecho hasta entonces, el espacio urbano para la vida ciudadana”.

Otro amigo, Paquillo, dice lo siguiente:

“Hoy son los últimos avances en neuroeducación los que afirman que solo se puede aprender aquello que se ama, que no hay aprendizaje significativo sin un interés, ni un vínculo emocional. Creo que cualquier persona que haya compartido un instante con Agustín, sin lugar a dudas, ha aprendido. Gracias maestro y amigo”.

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