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Las máquinas expendedoras evolucionan, ahora son capaces de ofrecer cuentos

Las máquinas expendedoras evolucionan, ahora son capaces de ofrecer cuentos
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Las máquinas expendedoras son uno de esos inventos que llegaron a revolucionar la forma en la que acedemos a ciertos productos, en ellas encontramos desde cualquier tipo de bebida, hasta dulces y comida, inclusive en algunos aeropuertos en Estados Unidos hay máquinas que ofrecen dispositivos electrónicos, como iPods, tablets, audífonos, entre otros.

Pero ahora, nos encontramos con un uso curioso para las máquinas expendedoras, ya que en Grenoble, una ciudad ubicada al pie de los Alpes Franceses, acaban de lanzar nuevas máquinas que ofrecen a cualquier persona una lectura corta, de forma gratuita e inmediata.

Cuentos cortos, gratuitos y por medio de máquina expendedora

Bajo un proyecto de la editorial francesa Short Édition y con el apoyo del ayuntamiento de la ciudad, se han instalado ocho máquinas expendedoras de cuentos, ubicadas en diversos lugares públicos, como el centro turístico, la biblioteca, en centros sociales y fuera del mismo ayuntamiento.

Parte importante de esta iniciativa, es que los cuentos son gratuitos, la persona interesada sólo debe acercarse a la máquina y escoger el tiempo de la lectura, que puede ser de 1, 3 o 5 minutos, e inmediatamente la máquina arrojará una especie de recibo de papel con la historia lista para leer y llevar a cualquier lado, ya que su tamaño es de 8 x hasta 60 centímetros, algo ideal para llevar en la billetera.

Christophe Sibieude, fundador de Short Édition, explica:

"La idea llegó a nosotros cuando estábamos frente a una máquina expendedora de barras de chocolate y bebidas. Entonces pensamos que podíamos hacer lo mismo con la literatura popular de buena calidad, algo ideal para ocupar estos pequeños momentos improductivos."

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Iniciativas culturales de este tipo han aparecido en otras regiones del mundo, donde la intención es dar conocer obras poco conocidas y alentar a que la población lea más y se aleje de los smartphones. Por ejemplo en Toronto, Canadá, han lanzado quioscos de préstamo de libros, o también en la Ciudad de México, que desde 2004 existe un proyecto que presta libros a los usuarios del metro.

La desventaja de los préstamos ante la posibilidad de imprimir un cuento corto, es clara, ya que en los préstamos estamos ante el desgaste o pérdida de los ejemplares, mientras que la solución que ofrece la máquina expendedora es rápida y económica, al no requerir un stock de libros, sólo se necesita programar la máquina con una serie de cuentos, mismos que se pueden cambiar cada cierto tiempo o temporada.

Vía | City Lab

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