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Lo que la última comida que eligen dice sobre los presos condenados a muerte
Preguntas no tan frecuentes

Lo que la última comida que eligen dice sobre los presos condenados a muerte

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A pesar de que en Europa no exista, la pena de muerte es una realidad a día de hoy en un total de 21 países. China, Irán, Arabia Saudí, Estados Unidos (en según qué estados), Yemen, Gambia, Japón o la India entran en ese grupo con la posibilidad de ejecutar a un ser humano de manera legal. En algunos estados de USA el convicto puede mostrar su última voluntad a través de la comida.

Pero... ¿puede saberse algo respecto a los presos, las motivaciones y su situación en función de lo que decidan pedir en esa "última comida"? Es lo que, por ejemplo, intenta discernir un estudio de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York), que asegura que una persona puede demostrar si se siente inocente o no a través de su elección.

¿La culpabilidad se demuestra según el menú?

Orange Is The New Black Meal

Según la Universidad de Cornell los convictos que han aceptado su pena piden comida más copiosa y más calórica

Kevin Kniffin, científico de la conducta en la Universidad de Cornell y autor del estudio, asegura que los convictos que aceptan su pena se sienten más cómodos con su destino final. Él y su equipo estudiaron un total de 247 personas que iban a ser ejecutadas entre 2002 y 2006, y se percataron que el 90% de los que aceptaron su culpa pidieron la última comida, mientras que el 72% de los que se negaron a pedir algo especial su última noche, mantuvieron su inocencia hasta el final.

De este modo, todos que habían aceptado su culpabilidad solicitaron un 34% más de calorías en sus alimentos y fueron más propensos a pedir artículos de marca. Este es el primer estudio que proporciona un evidente vínculo entre la selección de alimentos y la culpabilidad. En palabras de Kniffin,

Todos los presos que se enfrentan a una ejecución y siguen reclamando su inocencia muestran una carencia de apetito cuando se les compara con el resto, mientras que los que han aceptado su pena y castigo se sienten más cómodos. Los que negaron su culpabilidad declinaron la última comida 2,7 veces más que aquellos que admitieron su culpabilidad, el 29% contra el 8% del total.

Entre las conclusiones que saca dicho estudio, aceptar la tradicional última comida implica un cierto consentimiento al proceso de ejecución. Además, dichas conclusiones afirman que los que han aceptado la culpabilidad estarían en paz consigo mismos por lo que quieren irse con el estómago lleno y un buen sabor de boca.

Pero este estudio es solo para saber su comportamiento y no tiene valor propio en sí. De algún modo demuestra la inocencia autopercibida: si el convicto acepta su culpabilidad la comida será abundante y repleta de calorías; pero si se niega a aceptar los hechos, su última comida será más sencilla.

En 2005 se emitió un documental llamado Last Supper en el que se sugiere que hay una conexión entre la declinación de la última comida y en la culpabilidad de una persona después de su muerte, pero todos los datos recogidos por Kevin Kniffin no son concluyentes. Éstos no son contundentes para saber si el preso es inocente o culpable a través de su elección, pero han ayudado a entender y establecer la inocencia percibida de los que fueron ejecutados en el pasado. Eliges diferente comida en función de si te consideras o no culpable del crimen (aunque ya hemos visto que, en ocasiones, criminales pillados in fraganti no se consideran culpables del crimen cometido).

Estudio Universidad Cornell Gráfico que relaciona la cantidad de calorías pedidas con la aceptación del crimen

Realmente, ¿se come?

Ointb Pop Up Dining

Puede resultar difícil ponerse en la piel de un preso en su última comida, pero la pregunta es sencilla: ¿realmente se tienen ganas de comer? Una de las peculiaridades es que esta "última cena" permite pedir lo que a uno le plazca: desde comida basura hasta el caviar más bueno.

¿Todo el mundo la pedía? No. Los estudios realizados demostraban que el 21% de los presos preferían no optar a ese último deseo culinario. Incluso algunas excepciones la solicitaban, pero como un último gesto simbólico, caso de Victor Feguer (más adelante hablamos de su petición). Y, para los que sí aceptaban, el menú típico rondaba en torno a un máximo de 40 dólares, nada fuera de lo común.

De hecho, frente al marisco o los deseos lujosos, el pollo se alzaba como el rey de estas "últimas cenas". La selección era de lo más variada, como demuestra la siguiente tabla, pero también bastante dentro de la alimenatción habitual:

Comidas Presos Platos y alimentos más solicitados por los presos

Sin embargo, desde 2011 el estado de Texas no permite elegir el menú. ¿La razón? Al condenado Lawrence Russell Brewer lo iban a ejecutar por sus tres asesinatos (uno de ellos de lo más violento arrastrando el cuerpo de la víctima con un camión durante 3 millas mientras ésta era consciente de todo) y en sus últimas voluntades pidió un copioso menú. Éste estaba formado por:

  • Dos filetes de pollo.
  • Una cheeseburger triple con bacon.
  • Tortilla de queso con carne picada.
  • Medio kilo de carne a la barbacoa acompañada de media barra de pan.
  • Okra frito (una especie de vegetal).
  • Tres fajitas.
  • Una pizza de carne recubierta con pepperoni, jamón, carne de vaca, bacon y salchichas.
  • Un bote de helado.
  • Una losa de mantequilla de cacahuete con fudge de cacahuetes triturados.

Una vez servido, Lawrence lo rechazó alegando que no estaba hambriento. Eso supuso un gasto de cientos de dólares innecesario, por lo que el estado de Texas decidió retirar la última voluntad y servir un mismo menú a todos los condenados a muerte. Según su Departamento Criminal de Justicia,

Es extremadamente inapropiado darle un privilegio al preso sentenciado a muerte. Es un privilegio que el autor no le proporcionó a su víctima.

Desde entonces, las últimas comidas en ese estado son las mismas que se le otorgan a todos los presos, no hay un menú especial o distinto a los demás.

Los menús más extraños

Victor Feguer Menu Henry Henry Hargreaves / Via henryhargreaves.com
  • Victor Feguer, 28 años. Se le condenó en 1963 por secuestro y asesinato, y se le sentenció la muerte a través de una inyección letal. En su última comida pidió una aceituna con hueso. Pensó que podría convertirse en un olivo si se la comía con hueso y confió ello como símbolo de paz.
  • Timothy McVeigh, 33 años. Penado a muerte por matar a más de 168 personas. Su última voluntad vino en forma de dos botes de helado de menta con chips de chocolate.
  • Teresa Lewis, 41 años. Condenada por robo, conspiración y asesinato, Teresa tomó pollo frito servido con guisantes con mantequilla, pastel de manzana y una Dr.Pepper.
Ricky Ray Rector Menu Henry Henry Hargreaves / Via henryhargreaves.com
  • Ricky Ray Rector, 42 años. Pidió carne, pollo frito, cherry Kool-Aid (bebida) y pastel de nuez. Dejó a un lado de la bandeja el pastel explicándole a los guardias que vinieron a llevarlo a la cámara de ejecución que lo estaba guardando 'para más tarde'.
  • Ted Bundy, 43 años. Acusado de necrofilia, violación, fuga de prisión y más de 35 asesinatos, Ted Bundy denegó su última voluntad por la que se le sirvió carne, dos huevos, croquetas de patata, tostada con mantequilla y mermelada, leche y zumo.
Charlize Theron Monster Charlize Theron interpretando a Aileen Wuornos
  • Aileen Wuornos, 46 años. Asesina en serie que fue ejecutada en el estado de Florida en 2002. Negó su última comida, pero le sirvieron una hamburguesa y una taza de café. Su personaje inspiró años más tarde a la película Monster, protagonizada por Charlize Theron.
  • Ronnie Lee Gardner, 49 años. Ronnie pidió langosta, carne y pastel de manzana con helado de vainilla. Todo ello acompañado de la trilogía El Señor de los Anillos.
  • John Wayne Gacy, 52 años. Acusado de violación y 33 asesinatos John pidió un gran festín compuesto por 12 camarones fritos, un cubo de pollo frito KFC (antes de condenarlo, John era manager de tres restaurantes Kentucky Fried Chicken), patatas fritas y medio kilo de fresas.
Angel Nieves Diaz Menu Henry Henry Hargreaves / Via henryhargreaves.com
  • Angel Nieves Diaz, 55 años. Condenada por asesinato, secuestro y robos a mano armada, Angel Nieves no quiso esa última voluntad. Cuando le sirvieron su última comida regular, también la rechazó.

Fotos | Henry Hargreaves

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