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Los homosexuales sí tienen más riesgo de sufrir enfermedades mentales, pero no porque vayan "en contra de su biología"

Los homosexuales sí tienen más riesgo de sufrir enfermedades mentales, pero no porque vayan "en contra de su biología"
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Ayer se hacía público que María Elósegui, catedrática de filosofía del derecho de la Universidad de Zaragoza, se iba a convertir en la primera jueza española en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Hoy, eldiario.es revela algunas polémicas declaraciones sobre homosexualidad y otros temas de índole sexual y reproductiva que la nueva jueza lleva haciendo durante las últimas décadas.

La polémica está servida. Y, por eso, nos hemos animado a revisar los trabajos de Elósegui que se refieren a la homosexualidad a la luz de las investigaciones más recientes sobre el mundo LGTB. Esto hemos averiguado.

"Quienes se empeñen en ir contra su biología desarrollarán distintas patologías. Eso está claro"

Jesse Orrico 60373 Jesse Orrico

La declaración más llamativa seguramente sea ésta que se recoge en una entrevista en Almudi.org: "Quienes construyan y realicen su comportamiento sexual de acuerdo a su sexo biológico desarrollarán una conducta equilibrada y sana, y quienes se empeñen en ir contra su biología desarrollarán distintas patologías. Eso está claro". Aunque en el texto de la entrevista no se dice explícitamente, todo parece que data mitad de la década de los 2000.

Efectivamente, la evidencia disponible sobre los trastornos mentales dentro de la población LGTB señala que la prevalencia es mayor que entre la población heterosexual (Meyer, 2003). Pero, a diferencia de lo que parece señalar Elósegui, no es tan sencillo saber a qué se debe este exceso de prevalencia dentro de la comunidad LGTB.

No debemos olvidar que hasta 1973 la homosexualidad fue categorizada como una enfermedad psiquiátrica. Y fue precisamente en ese debate, cuando especialistas como Judd Marmor (1980) defendieron que: “el problema básico […] no es si se puede descubrir que algunos (o muchos) homosexuales están neuróticamente perturbados. En una sociedad como la nuestra, donde los homosexuales son tratados uniformemente con desprecio - o abierta hostilidad - sería sorprendente que un número considerable de ellos no sufriera una autoimagen deteriorada y un cierto grado de infelicidad con su estatus estigmatizado. Sin embargo, es manifiestamente injustificado e inexacto atribuir tal neuroticismo, cuando existe, a aspectos intrínsecos de la homosexualidad misma”.

El detonante social

Christian Sterk 218727 Christian Sterk

Ese es el consenso actual entre los investigadores (Meyer, 2003; Mundle, Mahler y Bhugra, 2015). Aunque hay diversidad de enfoques, se puede hablar de "estrés minoritario" como categoría explicativa en el estudio de cómo "el estigma, los prejuicios y la discriminación crean un ambiente social hostil y estresante que puede causar" (o, al menos, hacer de detonante) de estos problemas de salud mental.

No se descuidan tampoco cosas como la expectativa de rechazo, la necesidad ocultamiento o la homofobia internalizada. Existen tantos 'factores de confusión' al estudiar la relación entre homosexualidad y enfermedad mental que, siendo rigurosos, no podemos descartar que haya una predisposición "no social" - aunque, poco a poco, se va descartando muchas ideas preconcebidas. Lo que sí está claro es que es una relación compleja y no se parece en nada al dibujo simplificado que Elósegui hace en esa entrevista.

Por ser claros: resulta muy comprometido establecer una relación causal, natural o directa entre homosexualidad y la enfermedad mental sin tener en cuenta la compleja red de relaciones en los que no insertamos todos los seres humanos y su papel en el desarrollo de la patología psiquiátrica y los trastornos psicológicos.

Un problema usualmente olvidado

Stanley Dai 97014 Stanley Dai

En general, leyendo los textos de la profesora Elósegui podemos encontrar una constante. En sus textos, podemos encontrar diversas categorizaciones de las distintas teorías que, bajo su criterio, tratan de explicar las relaciones entre sexo y género. Es decir, da la impresión de que sus planteamientos forman parte del debate filosófico y político que se ha mantenido durante las últimas décadas sobre el asunto.

Un debate que, como hemos explicado varias veces, tiene poco (o nada) que ver con la investigación científica real que se está haciendo en este terreno. Eso la lleva a posiciones exóticas fruto de referencias antiguas y con sustratos teóricos muy desactualizados.

Sin embargo, por desactualizados y problemáticos no deja de señalar algunas ideas que a veces olvidamos. Sea por lo que sea, es cierto que las personas homosexuales tienen un mayor riesgo de sufrir una enfermedad mental. Es importante comprender ese riesgo, estudiarlo y analizarlo en profundidad. Es por eso que no debemos caer en la tentación de aceptar respuestas fáciles a problemas que no lo son en absoluto. Sobre todo, cuando coinciden con nuestras creencias previas.

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