No son imaginaciones tuyas, los helados se han vuelto más pequeños que antes: se llama reduflación

No son imaginaciones tuyas, los helados se han vuelto más pequeños que antes: se llama reduflación
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No somos pocos los que guardamos en un pequeño rincón de nuestra memoria una tarde de verano disfrutando de un helado: almendrado, Maxibon, sándwich de nata. Cualquiera de estos antojos bastaba para saciar no sólo nuestra tentación, sino nuestros estómagos. Los helados siempre han tenido un tamaño suficiente. Hasta ahora. Su tamaño se ha reducido considerablemente, y lo cierto es que no sólo sucede con esos productos.

Se llama reduflación. Y no te va a gustar.

La polémica. "Perdón por preocuparme en verano por temas de verano pero no creéis que los magnums cada año los hacen más chicos???"”, una publicación en Twitter acompañada de una foto que mostraba un helado pequeño iniciaba la contienda en la red social. "Y a €2,20, nada menos", respondía otro. Es el descontento de muchos consumidores al darse cuenta de que lo que llevan comprando toda la vida ha ido encogiéndose por arte de magia (o por una estrategia comercial).

Lo que empezó como una anécdota se acabó convirtiendo en un debate general. “Lo mismo con los Corneto. Un chiste. Pero ellos pierden, porque no lo pienso volver a comprar”, señalaba otra. Una conversación que, al final, trataba de comprender por qué la botella de Pepsi de dos litros ahora es de litro y medio, costando lo mismo.

Reduflación, un fenómeno. Ni son ilusiones tuyas ni Magnum ha emprendido una cruzada indiscreta contra sus clientes. Todo deriva de un fenómeno que algunos expertos denominan reduflación (inflación de reducción). Desde hace algunos años, consumidores de diferentes países han observado que algunos productos favoritos tienen tamaños más reducidos en peso o volumen, pero conservando los precios de antes.

La prueba. Para medir este fenómeno, varios periodistas de la BBC analizaron durante los últimos cuatro años 19 productos de distintos fabricantes y descubrieron que 18 de ellos habían sufrido reducciones en su tamaño. La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido revela que en los últimos cinco años más de 2.529 productos han menguado de tamaño sin variar los precios. El fenómeno es evidente en snacks, cereales, aceites, atún, aceitunas, suavizantes, detergentes y refrescos, entre otros.

Básicamente, las bolsas ahora traen más aire que producto.

Ejemplos y motivos. Las legumbres que venían en bolsas de 500 gramos pasaron a 400 gramos. Los paquetes de galletas, que tradicionalmente eran de 140 gramos, ahora contienen 103 gramos. El fenómeno afecta a todos los países. Un caso sonado fue la reducción en 2016 de las barras de chocolate del Toblerone suizo. Aunque muchos consumidores lo atribuyeron al propósito de limitar las restricciones calóricas, la indignación creció por mantener el mismo precio.

Finalmente, la empresa Mondelez International aceptó públicamente que la decisión de cambiar la forma de la barra, con la consiguiente pérdida del 10% de su peso, era para mantener el producto accesible para los clientes por los elevados costes internacionales del cacao. Nestlé ha asegurado que en ocasiones también redujo el peso de sus productos para disminuir las calorías o equiparar el proceso de producción en distintos países.

Toblerone
Comparación de la separación entre los triángulos de los tradicionales Toblerone.

Consecuencias. En Reino Unido, país donde más estudios se han realizado al respecto, la Oficina Nacional de Estadística (ONS) descarta que las decisiones de los fabricantes, a pesar del elevado número de productos afectados, haya tenido un efecto sensible en los precios a nivel global. "No debe sorprender porque el IPC incluye una enorme muestra de los precios de los bienes y servicios de toda la economía, incluyendo los precios de la energía, vivienda, transporte, salud o educación", subrayan.

Contra los golosos. Incluso señalan que en la subcategoría de alimentos y bebidas no alcohólicas tampoco hay un impacto notable. Pero donde sí ha influido ha sido en los precios de los productos azucarados (mermelada, dulces y chocolates). La reduflación ha encarecido estos en un 1,22%. Una forma de subir los precios disimuladamente a los más golosos.

La mayoría de marcas han defendido su estrategia por el incremento del precio de las materias primas como el cacao o el azúcar. Sin embargo, tal y como se comenta en este artículo de El Economista, el precio de importación europeo del azúcar ha ido disminuyendo desde mediados de 2014 y en marzo de 2017 alcanzó su nivel más bajo. El precio del cacao también ha caído en los últimos años. Excusa o no, la realidad es innegable: tu Magnum favorito es más pequeño y más caro que antes.

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