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Pues sí, la gente tiene la manía de llenar los videojuegos de penes... y no, eso no va a hundir a nadie

Pues sí, la gente tiene la manía de llenar los videojuegos de penes... y no, eso no va a hundir a nadie
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Minecraft es más que un juego: se trata de un fenómeno cultural con más de 54 millones de copias vendidas, unos cuantos millones más de vídeos en Youtube y una marca que Microsoft compró por más de 2.200 millones de euros. Es la traducción perfecta a pantallas del juego infantil: construir cosas (aunque sean pitos) y vivir aventuras con ellas.

La misma idea de Lego, que produce más de cinco millones de bloques por hora en el mundo real. Y que, hasta ahora, no había podido hacer frente al impacto de Minecraft en el terreno virtual. ¿Parte de la culpa del fracaso de aquel Lego Universe? Según una de sus desarrolladoras, fue la manía de la gente de llenarlo todo de penes, y el coste de evitar que lo hiciesen.

¿Hay videojuegos de Lego?

Cero objetos fálicos aquí.

Sí, el último es Lego Worlds es el nuevo intento de la marca danesa en hacerse un nombre en las pantallas. Han contado con Traveller's Tales, el mismo estudio que ha conseguido que sus adaptaciones de películas y cómics (desde Indiana Jones hasta Batman, pasando por Harry Potter) hayan vendido más de 100 millones de títulos en total para consolas y ordenadores con el nombre LEGO.

Aunque aún no está terminado (pero ya puedes jugar si quieres, otra herencia de Minecraft), Lego Worlds es la respuesta a Minecraft y a la fiebre de los juegos de construcción y supervivencia que trajo consigo. Y sí, puedes hacer penes con bloques de Lego. Como en Minecraft.

Ajá. ¿Y eso es importante porque...?

...Además del anuncio de Lego Worlds, llevamos unos días en los que se ha construido una teoría sobre si los penes fueron la razón del fracaso de Lego Universe, su predecesor. Un videojuego online de suscripción mensual que duró apenas dos años (desde 2010 hasta 2012) en el que todo el mundo podía construir lo que quisiese delante de otros jugadores. Todo surge de una "batallita" -ella misma lo define así- de Megan Fox, una de sus programadoras:

Una historia divertida: nos pidieron hacer un un detector de pitos para LEGO Universe. Descubrimos que era del todo imposible, en cualquier escala.

¿Puede un videojuego fracasar por un pene?

Fox contaba cómo la marca quería evitar a toda costa la proliferación de "contenido inadecuado" (es decir, pitos y otras cosas). Su testimonio, más que explicar los motivos del fracaso de Lego Universe, pone de manifiesto la inventiva de los usuarios. Los jugadores creaban varias esculturas que sólo se veían como un pene desde cierto ángulo, y los moderadores humanos tenían que estar todo el día revisando el contenido.

Al final, se optó por impedir que nadie pudiese ver la creación de ningún jugador hasta que se hubiese revisado a fondo. Desde esos tuits -y Megan Fox no concede entrevistas sobre el tema- hemos visto varias veces el titular "Lego Universe cerró por culpa de los penes". Tan llamativo como inexacto.

¿Por qué cerró Lego Universe, entonces?

Por su modelo de negocio. Minecraft no existía cuando Lego se propuso crear un juego de construcción familiar. Y se fijaron en World of Warcraft, ese mundo virtual en el que la gente paga una cantidad al mes para vivir. El problema es que un título así necesita millones de usuarios para ser rentable... Y Lego Universe nunca pasó de los dos millones de usuarios "registrados".

Esa última palabra es importante: Lego Universe permitía jugar gratis, de forma muy limitada. Y, cuando cerró sus puertas, el argumento esgrimido fue "no hemos conseguido convertir a los usuarios registrados en usuarios de pago". Sí, puede que el retraso revisamiembros influyese en la decisión, pero es más factible pensar que cobrar 10 dólares al mes para construir cosas -cuando, ahí sí, ya existía Minecraft, que sólo hay que pagar una vez- tuviese un peso mayor a la hora de captar jugadores.

El modelo de World of Warcraft sólo funciona para el juego de Blizzard y en Asia. Y ni siquiera: Wildstar, el último juego hecho por los creadores de WoW tras siete años de desarrollo y un dineral invertido por la editora coreana NCSoft ha anunciado que se pasa al modelo gratuito. Si ni sus inventores pueden acudir a la suscripción mensual -o licencias como Star Wars, que también fracasó en ese aspecto- para jugar online, mucho menos un juego pequeño, por mucho que tuviese el nombre de Lego.

Pero, ¿por qué esa obsesión de Lego con los penes?

Aquí hay que entender cómo funciona el sistema de calificación por edades. Todos los juegos van dirigidos a un determinado público. En Europa, se regula de forma voluntaria en casi todos los países mediante el PEGI. En Estados Unidos, pasa lo mismo con el ESRB. Etcétera. Todos los sistemas de calificación incluyen un problema: el juego online, porque nadie puede predecir en tiempo real si un jugador va a llenarlo todo de cochinadas, insultos, o demás.

En el caso de Lego esto era muy importante. Lego es una "marca pura", familiar, con una reputación que mantener. Si su objetivo prioritario eran los niños, tenían que insistir muchísimo en que un padre no se encontrase inventos como los de Besiege, por poner otro ejemplo de juego de construcción:

¿Y a Lego Worlds no le pasará lo mismo?

La mirada limpia.

No. La palabra clave es "online". Es la misma razón por la que Minecraft se pudo permitir en su momento que los usuarios hiciesen de todo. Lego Worlds saldrá para un sólo jugador. Y quién va a prohibir a alguien que haga penes en su propia partida. La prohibición era para proteger a los demás.

Pero, ¿por qué nos gusta tanto dibujar penes?

Ciudad rotunda.

Kotaku le hizo la misma pregunta al psicólogo Nando Pelusi:

Los hombres tienden a ser muy autoconscientes de sus penes, por eso normalmente los ocultan. Creo que la vergüenza apareció como una adaptación evolutiva a la presión social (...) y los grafitis suelen hacerse anónimamente o en secreto. Los hombres crean la mayor parte de los grafitis y, durante la pubertad, están más interesados en sus recientes obsesiones: el estatus social y dejar tu marca... A veces, literalmente.

Y es algo que llevamos haciendo desde hace milenios. Lego, con su poco más de medio siglo de existencia, no puede hacerle frente. De eso hablaba Megan Fox.

¿Cuántas veces has escrito la palabra pene?

Doce.

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Foto | @Pangolin2

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