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Por qué es importante que más deportistas de élite estén hablando sobre su salud mental

Por qué es importante que más deportistas de élite estén hablando sobre su salud mental
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Recientemente, la gran escritora de baloncesto Jackie MacMullan estuvo al frente de un salón de actos en un hotel en Tampa respondiendo preguntas tras haber aceptado un premio de la Asociación por las Mujeres en los Medios Deportivos.

Yo estaba en la audiencia ese día. Inicialmente, las preguntas se centraron en sus comienzos como reportera de baloncesto. Hasta que alguien mencionó una serie de historias que MacMullan había escrito para ESPN el verano pasado sobre los problemas de salud mental de los jugadores de la NBA. MacMullan lo llamó "probablemente la cosa más importante que haya hecho jamás", y tras ello prosiguió una conversación de casi diez minutos sobre el tema.

Los relatos incluían a estrellas como Kevin Love y Paul Pierce, entre otros, discutiendo sus problemas con la depresión y ansiedad. Otros nombres importantes, sin embargo, se retractaron en el último minuto, preocupados por el estigma de las enfermades mentales y sobre las consecuencias que podría tener en su capacidad para obtener un buen contraro; un hecho que MacMullan enfatizó cuando terminó la sesión. Dijo que una fuente de la liga definía al problema como "rampante".

No es solo la NBA donde la lucha de los atletas contra la salud mental está bajo escrutinio. Como director del Centro John Curley Centro para el Periodismo Deportivo de la Universidad Penn, me he dado cuenta de que la salud mental y los deportes es una cuestión que está ganando la atención de los atletas y de los periodistas encargados de cubrirlos. Deseando explorar por qué está pasando ahora y por qué es importante, hablé con algunos expertos en la materia.

Los atletas son especialmente susceptibles

Recopilar una lista con los nombres de todos los atletas que han admitido públicamente tener un problema con su salud mental sería una tarea difícil, pero es claro que ni un deporte en concreto ni el género del atleta hace que alguien sea más inmune.

Michael Phelps, nadador con más medallas que nadie en la historia olímpica, ha hablado con franqueza sobre su lucha con la depresión. El veterano receptor de la NFL Brandon Marshall ha hablado en público sobre sus problemas de salud mental; como también lo ha hecho la plata olímpica en salto de altura Brigetta Barrett. Medios como Fox Sports han ilustrado la frecuencia de los desórdenes alimenticios entre deportistas universitarias.

Kevin Love Kevin Love. (Alex Goodlett/AP)

Los expertos con los que hablé para esta historia me indicaron un par de razones por las que los deportistas profesionales son particularmente susceptibles a los problemas de salud mental. Muchos son "perfeccionistas del alto rendimiento", explicó David Yukelson, director retirado de los servicios de psicología deportiva para Penn State Athletics y antiguo presidente de la Asociación de Psicología Deportiva Aplicada.

Es algo estupendo cuando todo termina en victoria o en un gran rendimiento, pero los estragos del perfeccionismo pueden ser duros cuando los resultados no están la nivel de las expectativas del propio atleta, añadió Yukelson.

Jugar en la edad de la ansiedad

La visibilidad de los atletas de élite hoy en día exacerba la presión. Scott Goldman, presidente electo de la Asociación de Psicología Deportiva Aplicada, me dijo que es difícil para los fans entender cómo se siente uno al estar todo el rato en el punto de mira. Goldman recordó observar a un futbolista profesional calentando para entrar al campo, y se preguntó si alguien en la sala tenía a gente gritándole cuando entraba a trabajar.

Añadamos las redes sociales al mix, y todos los expertos infundados que acarrea cualquier tipo de discusión sobre el deporte.

A principios de este año, el Alto Comisionado de la NBA, Adam Silver, dijo en una conferencia del MIT: "Estamos viviendo en un tiempo de ansiedad. Creo que es una consecuencia directa de las redes sociales. Muchos jugadores son infelices". La NBA ha respondido al problema con una serie de iniciativas diseñadas para ayudar a los jugadores a cultivar su bienestar nental. Más allá de la compasión, estos esfuerzos tienen sentido desde el punto de vista de los negocios: jugadores más felices significa mejores jugadores, lo que lleva a más victorias.

Paul Pierce Paul Pierce, a la derecha. (Lynne Sladky/AP)

La atención a la salud mental también parece estar creciendo en el Reino Unido, según el profesor Matthew Smith, un historiador de la Universidad de Strathclyde, en Glasgow. Smith, cuya investigación se centra en la medicina y la salud mental, ha ido siguiendo los artículos publicados por la BBC durante los últimos años sobre la salud mental en el deporte, y ha observado que la cuenta ha superado los cien artículos recientemente.

Smith identificó el suicidio del entrenador del equipo nacional de fútbol de Gales, Gary Speed, en 2011, como un momento clave que catalizó la conciencia del país y que sigue generando titulares de prensa. Avancemos hasta este mes de mayo: la Federación de Fútbol de Inglaterra ha anunciado una campaña para mostrar que "la salud mental es tan importante como la salud física", con el Príncipe William realizando la declaración pública.

Conclusiones para atletas y fans

En Estados Unidos, hay quien se pregunta si que los atletas se estén abriendo sobre sus dificultades se debe a que las tasas de problemas de salud mental están creciendo entre los jóvenes adultos, o si se debe a que, simplemente, hablar sobre estas cuestiones se ha convertido en algo más aceptable.

Según Yukelson, los tiempos han cambiado desde el siglo pasado, cuando se esperaba que los atletas absorbiesen cada fracaso e insulto por sí solos. Ahora hay más apoyo. La Asociación de Pscicología Deportiva Aplicada, un grupo dedicado a consultores de psicología deportiva y a profesionales que trabajan con atletas, entrenadores y figuras fuera del deporte, se fundó en 1985. Ahora mismo tiene más de 2.200 miembros en todo el mundo, según Emily Schoenbaechler, responsable de comunicación del grupo.

Goldman, entre tanto, compara la situación a no saber que tienes un problema de cucarachas hasta que enciendes la luz. En otras palabras, llamar la atención sobre un problema hace que la gente sea más consciente de su existencia. Pero también es cierto que aldedor de uno de cada cinco adultos sufre una enfermedad mental, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental. Sólo en EEUU es el equivalente a 46 millones de personas.

Kittel Marcel Kittel, retirado recientemente del pelotón profesional "por problemas personales". (GTRES)

Tanto Goldman como Yukelson concuerdan en que más atletas hablando abiertamente del tema solo puede ser beneficioso. Cuanto más se abran los atletas, más fans se sentirán inspirados para buscar ayuda.

La Asociación Nacional por las Enfermedades Mentales incluye hablar sobre el tema como una de las maneras para reducir el estigma. Y uno de los primeros defensores de la importancia de hablar abiertamente de la salud de los jugadores, Metta World Peace, apunta que cuando habló por primera vez sobre sus dificultades los medios pensaron que estaba "loco". Ahora lo estándar es llamar para conseguir ayuda para el deportista.

Todo apunta a un cambio en la actitud del mundo del deporte y de la sociedad. O, como escribió Phelps en un tweet reciente, "buscar ayuda es una muestra de fortaleza, no de debilidad".

The Conversation

Imagen: AP

Autor: John Affleck, Penn State University.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí

Traducido por Alba Alonso.

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