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¿Qué tal va la vacunación en España? Al 0,87%. Entre los diez países con más dosis administradas

¿Qué tal va la vacunación en España? Al 0,87%. Entre los diez países con más dosis administradas
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Un 70% de la población. Es el porcentaje de españoles vacunados fijado por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, para dar por finiquitada la gran crisis epidemiológica en la que llevamos sumergidos desde el año pasado. El ejecutivo desea alcanzar la cifra a finales del próximo verano. Pero si España desea cumplir sus previsiones, debe agilizar un proceso, el de vacunación, hasta la fecha paulatino y demasiado lento. A día de hoy, sólo el 0,87% de la población ha recibido ya su primera dosis.

Nada que pudiera sorprendernos. Nuestros compañeros de Xataka han explicado en múltiples ocasiones los problemas que arrastra España en sus grandes campañas de vacunación. Es cierto que nuestros porcentajes de cobertura son superiores a los de nuestros vecinos europeos, muy en especial Francia e Italia, aquejados de un importante movimiento antivacunas, pero también que vacunamos de forma irregular e imperfecta. Un punto de partida poco idóneo frente al coronavirus.

Sea como fuere y pese a las polémicas surgidas entre el ejecutivo nacional y los gobiernos autonómicos, una constante ya de la epidemia, España va lenta. Pero no tan lenta como sus pares continentales. Este gráfico de Our World in Data ofrece cierta perspectiva. A la cabeza aparece Israel, el estado más avanzado en su proceso de inmunización nacional. El 21% de su población ha recibido ya su vacuna, un porcentaje que no encuentra comparación ni en su entorno cercano ni en el resto del planeta. Sólo Emiratos Árabes Unidos, un país de condiciones muy particulares y con una población menor, se le acerca: un 11%. Ciclistas incluidos.

Son dos excepciones. El resto del mundo va muy por detrás, ya sea por cuestiones técnicas, logísticas o políticas. Los dos primeros estados occidentales en porcentaje de población vacunada son Reino Unido y Estados Unidos. El gobierno británico fue uno de los primeros en aprobar la vacuna de Pfizer, mientras que el estadounidense cuenta con la relativa ventaja de cobijar dos de los principales fabricantes (Pfizer, aunque parte de la financiación de su proyecto ha surgido de Alemania; y Moderna). Un 3,94% y un 2,72% respectivamente.

La Europa continental languidece en comparación. Sólo Italia y Dinamarca (1,16% y 2% respectivamente) superan el umbral crítico de la dosis administrada por cada cien habitantes. Les siguen Eslovenia (al 0,99%) y España (al 0,87%, unas 400.000 personas). El resto de naciones del mundo están por debajo. Sea sorprendente o no, lo cierto es que España es el décimo país del mundo que más dosis ha administrado en relación a su población. Alemania (0,73%), Francia (0,21%, lejísimos), China (0,63%), Canadá (0,85%) o Rusia (0,55%). Porcentajes aún bajo.

Las cifras deben ser interpretadas con cautela, dado que la métrica calcula el número de dosis administradas por cada cien habitantes, descontando la posibilidad de que algunos países estén vacunando ya con la segunda dosis. Pero en cualquier caso ofrece un mapa útil para entender el (escaso) terreno ganado a la enfermedad. España está administrando una media de 1.000 dosis diarias por millón de habitantes. Lejos no ya de los objetivos establecidos por el gobierno, sino del propio suministro habilitado por Pfizer y Moderna (unas 470.000).

Si España desea llegar a finales del verano con el 70% de su población vacunada (en torno a 32 millones de personas), debe aumentar su ritmo. Y mucho. Las previsiones del ejecutivo sólo se cumplirán si se alcanza el millón de dosis administradas a la semana, o en torno a las 130.000 diarias. Varios problemas al respecto. Por un lado, de suministro. Ni Moderna ni Pfizer están en condiciones ahora mismo de ofrecer al gobierno más de 500.000 dosis semanales. Aunque España contara con un sistema de vacunación efectivo, se quedaría corta de preparados.

Las razones hay que encontrarlas en el parcial fracaso de la Unión Europea a la hora de pertrecharse de suministros, cuestión que ha causado cierta agitación política en Alemania. Por el momento es un problema secundario, dado que ningún país de la Unión está vacunando al ritmo que le permiten las dosis habilitadas por las farmacéuticas. Es posible que, una vez se agilicen los procesos y las administraciones de preparados, el sistema logístico haya facilitado su acceso y almacenamiento. Hoy mismo han llegado a España las dosis de Moderna.

Pero ese escenario queda aún lejos. Las cifras regionales de España son ilustrativas al respecto, dado que reflejan cómo el reparto de la vacuna a día de hoy no está tan condicionado por la disponibilidad física de las dosis como de problemas logísticos y burocráticos a pequeña escala. Solo cinco comunidades autónomas (Galicia, Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla y León y Cantabria) han utilizado más de 70% de sus vacunas recibidas. En el extremo contrario de la tabla se encuentran Madrid, lentísima (25,2%); Baleares (36%) y Murcia (40%). En general, España ha utilizado poco más del 54% de las vacunas a su disposición.

Queda mucho trabajo por delante. El único consuelo es que el ritmo de vacunación ya ha avanzado respecto a los primeros días.

Imagen: Our World in Data

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