Compartir
Publicidad

Si ves series compulsivamente tenemos una mala noticia: las estás disfrutando poco

Si ves series compulsivamente tenemos una mala noticia: las estás disfrutando poco
11 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Según una popular encuesta de Netflix, el 90% de sus usuarios ha hecho alguna vez binge-watching, o “visionado en cadena”. Es decir, que se han pegado un atracón de series. El 80% de los espectadores norteamericanos emplea esta fórmula de forma habitual. Quien más quien menos conoce a alguien que adora verse temporadas enteras, que se engancha fuerte a alguna ficción y ya no la suelta en todo el fin de semana.

Diferentes estudios han vinculado el consumo compulsivo de series a ansiedad, depresión o soledad, aunque no han sido eficaces a la hora de probar una causalidad (es decir, si ver series durante mucho tiempo te deprime o si es la gente ya deprimida quien se siente atraída por este modo de consumo). Lo que sí está demostrado es que consumiendo de una tacada horas y horas de tu ficción favorita en realidad consigues disfrutar menos de ella.

Ámame fuerte, olvídame mañana: la filosofía de consumo detrás del binge-watching

Pic 1

A esas conclusiones han llegado unos investigadores de la Universidad de Melbourne el año pasado. Sus pruebas arrojaron una curiosa revelación: los que practican el binge-watching son los que antes olvidan lo que han visto. Se comparó a tres tipos de espectadores, sujetos que habían visto una serie a capítulo por semana, capítulo al día y toda la temporada en la misma jornada.

Tras las sesiones se les hizo unas preguntas sobre lo que habían visto en pantalla. Los cuestionarios los tuvieron que rellenar el día después de acabar la serie, una semana después y a los 140 días de haber terminado su visionado. Los “binge-watchers” acertaron más preguntas que los otros grupos lo que habían visto al día siguiente de terminar la temporada, pero a los 140 días este grupo había borrado los programas prácticamente de su memoria. Y desde luego, no recordaban la misma información que los que habían tenido tiempo para procesar cada capítulo.

Por supuesto, no es un problema exclusivo de la ficción catódica. Ocurre lo mismo con los libros. Devorarlos, empaparte de ellos en unas pocas horas hace que a la larga les estés denegando el acceso a tus recuerdos, a tu biblioteca de información mental.

Books 1515447 1920

Pero el problema de este modelo de consumo no es únicamente la incapacidad para recordar las cosas, ya que, haciendo de abogados del diablo, podríamos pensar que el atracón nos causa una experiencia sensorial o emocional más gratificante. Error. Según las respuestas de los encuestados del experimento que hemos citado, los espectadores compulsivos mostraron la puntuación más baja de disfrute de la serie. Les había gustado menos la experiencia de visionado que a aquellos que habían podido paladearla y dilatarla en el tiempo.

La lógica mnemotécnica detrás del "en capítulos anteriores"

A por qué les gustó menos que a los que consumieron los productos pausadamente no tenemos respuesta. Sí a por qué se olvidó más rápidamente. Se llama curva del olvido y es posible que, con un ejemplo muy sencillo, entiendas de qué hablamos.

¿Alguna vez has preparado un examen en menos de 24 horas para aprobarlo con éxito, con cafés y noche de desvela de por medio? Independientemente de que aprobases o no el examen, es muy probable que al cabo de una semana no recuerdes casi nada de lo que memorizaste, pero sí recuerdes más información de algo que preparaste con ahínco y repasos constantes a lo largo de unos cuantos días o semanas.

Snip 20180130175810

Hermann Ebbinghaus expuso una fórmula en el siglo XIX: cuando adquirimos material sin sentido, nuestro ritmo de olvido basal es muy alto y casi inmediato. Sin embargo, a medida que reforzamos esa información sucesivamente (como puede ser repasar la lección al día siguiente o ver un “en anteriores episodios” antes de ver el nuevo capítulo) el ritmo de olvido es menor.

Si el recuerdo es muy intenso y tiene mucha importancia para el sujeto, como puede ser un accidente de coche o el primer beso, es natural que el cerebro fije más espacio para la imprimación de esa información.

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos