Los termómetros de la calle son un instrumento de desinformación pública (y es hora de solucionarlo)

Los termómetros de la calle son un instrumento de desinformación pública (y es hora de solucionarlo)
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España se ha convertido en un horno. Las temperaturas han alcanzado hasta los 44º en algunas regiones del país y no hay ventilador que nos alivie de este calor insufrible. Basta decir que las autoridades ya han elevado la alerta naranja (riesgo importante) en 32 provincias de las comunidades de Aragón, las dos Castillas, Cataluña, Madrid, Navarra, País Vasco, La Rioja y Comunidad Valenciana.

Que hace calor lo podemos decir todos de primera mano, pero hay algo que chirría en las cifras que nos muestran los termómetros de la calle: no son las mismas que aparecen en nuestro móviles. Uno dice que hacen 50º y otro que no se supera los 40º. ¿Por qué? ¿A cuál hay que hacer caso?

La polémica. Hace unos días, el periodista Fermín Grodira contaba en Twitter que había visto una marquesina en la calle que marcaba los 58°C. "Estos termómetros desinforman de una manera que algo debería hacerse a nivel institucional", afirmaba. Jesús González Alemán, doctor en Física y Meteorólogo de la AEMET, comentaba: "Los negacionistas usan imágenes antiguas de termómetros en la calle marcando >40º para argumentar contra el cambio climático. Rebajémonos al mismo nivel entonces".

No andan desencaminados. Estos valores no son reales y las cifras que muestran están desorbitadas dada la ubicación y los materiales que usan. Suelen ser metálicos, de colores oscuros y están expuestos al sol la mayor parte del día, por lo que no son una referencia fiable.

La explicación. En primer lugar, hay que comentar que estos termómetros, como los que podemos ver en las paradas de autobús, no sólo reciben rayos del sol durante largas horas, si no que absorben el calor extra que desprenden los edificios y el asfalto. Si bien pueden medir más o menos bien la temperatura a primeras horas de la mañana, su fiabilidad se reduce mucho en las horas calurosas de la tarde. ¿Por qué? Por un sobrecalentamiento del propio sistema del aparato.

Es decir, a partir de cierta hora, el termómetro ya no estará midiendo la temperatura del aire que hay en la calle, sino la de su propia placa metálica, que para entonces ya estará prácticamente "ardiendo".

Los problemas. Todo esto nos lleva a preguntarnos si sigue teniendo sentido que sigan implementándose. En este artículo de La Vanguardia se habla de que puede llevarnos incluso a un peligro psicológico: ver un termómetro marcar una temperatura superior a 45º (aunque sea falsa) puede provocar una sensación de sofoco, sobre todo en personas mayores.

Y no sólo eso, son una herramienta enorme de desinformación tanto en redes sociales, donde se comparten imágenes de termómetros urbanos, como en el ámbito político: hemos visto a más de un ministro enseñando fotografías de estos para defender ciertas ideas.

La AEMET no lo mide así. La misma Agencia Estatal de Metereología defiende que no deberíamos hacer demasiado caso a las imágenes de los postes que circulan por las redes sociales. En un reportaje que publicamos hace años en Magnet, Javier Rodríguez, jefe del área de predicción operativa de la AEMET, nos explicaba que "no es que los sensores de estos dispositivos estén mal, es que no cumplen los requisitos para garantizar que los datos que refleja sean correctos". Se refiere a que para pasar un mínimo de estándar de fiabilidad el aparato "debe estar dentro de un abrigo meteorológico, a la sombra, a un metro y medio del nivel del suelo y que tenga cierta ventilación". Los que vemos a diario no lo cumplen.

Además, las cajas que usa la AEMET están hechas de madera, y no de metal y eso aumenta la fiabilidad. Pero, sobre todo, las suyas están ubicadas fuera de la ciudad o cercanas a zonas aeroportuarias, donde sí se puede reproducir fácilmente las condiciones de medición que exige la OMM. Puedes leer con más detalle cómo funcionan estas mediciones aquí.

¿Y Google de dónde saca la información? La compañía estadounidense obtiene la información meteorológica de Weather Underground. Se trata de una plataforma que engloba las estaciones de todo el mundo. Y, a diferencia de los termómetros que vemos en las paradas de bus, todas estas estaciones cumplen con las normas de la OMM. Incluso en la misma página de Weather Underground podemos ver y comprobar cómo son todas las estaciones que están asociadas a su fuentes de datos.

Con todo esto, la respuesta a dónde tenemos que acudir para conocer la temperatura real está bastante clara. Mejor mirar el tiempo en el móvil que en la marquesina de turno. Y no, de momento lo de los 50ºC es una fantasía. De momento.

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