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¿Utilizas una bolsa de tela frente a las de plástico? Su huella medioambiental es mil veces mayor

¿Utilizas una bolsa de tela frente a las de plástico? Su huella medioambiental es mil veces mayor
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La humanidad tiene un problema con el plástico, tan gigantesco que sus escalas escapan a toda dimensión razonable: hemos producido más de 8.000 millones de toneladas a lo largo del último medio siglo, compramos más de 480.000 millones de botellas al año, puntos del Pacífico condensan 750.000 trocitos de plástico por metro cuadrado, en un puñado de décadas los océanos podrían albergar más microplásticos que peces, y así hasta el infinito. Dadas las cifras, son numerosos los gobiernos estatales y municipales que han decidido imponer restricciones a su consumo. Los efectos en el medioambiente son indudables. Se requieren medidas drásticas.

¿Pero está siendo peor el remedio que la enfermedad?

El estudio. Es la pregunta que un grupo de investigadores daneses trató de responder a petición de su gobierno. Publicado el año pasado, su respuesta es inquietante: en cierto sentido sí. Las alternativas a las clásicas bolsas de plástico, externalidad negativa en toda regla, tienen una huella medioambiental superior si ponderamos elementos como la utilización de agua, las emisiones de CO2, el empleo de agentes químicos en su procesamiento o el uso de pesticidas y fertilizantes. La fabricación de tu bolsa de tela le ha pasado una mayor factura al planeta que las bolsas de plástico del supermercado.

Contexto. ¿Contraintuitivo, verdad? Las conclusiones del estudio danés coinciden con las esbozadas por otro trabajo elaborado por el gobierno británico en 2011. Como explican en The Verge, todo depende de qué parámetros deseas medir a la hora de ponderar el impacto medioambiental de un objeto. ¿Te preocupa la contaminación de los océanos, el vertido de residuos y el ciclo de vida de los materiales? En ese caso, el plástico es la peor de las opciones imaginables. ¿Crees que el problema es el excesivo uso de agua, las emisiones industriales de CO2 o la utilización de productos químicos que acaban con la fertilidad del suelo?

Tus tote bags son bastante peores.

Comparación. Los investigadores daneses elaboraron una tabla de equivalencias sorprendente. En ella, estimaban cuántos usos eran necesarios a lo largo de la vida de una bolsa para igualar el "impacto medioambiental acumulado" (emisiones, gasto de agua, gasto de energía, etcétera) de las de plástico. Resultado: 45 para las de polipropileno, 84 para las de tereftalato de polietileno reciclado, 35 para las de poliéster, 43 para las de papel, 20.000 para las de algodón orgánico y 7.100 para las de algodón convencional. La disparidad del orgánico vs. el convencional viene dada por la baja productividad del primero, lo que le obliga a utilizar más recursos incluso controlando por fertilizantes y pesticidas.

Relatividad. ¿Significa esto que hemos estado equivocados durante todo este tiempo? No. Es factible utilizar una bolsa de poliéster más de 35 (y más de 100) veces antes de desecharla, e incluso es posible utilizar una tote bag más de 7.000 veces a lo largo de una vida. No todos los trabajos miden los mismos parámetros. Su ámbito de interés y su objeto de estudio varía enormemente, pese a que se oriente al mismo campo (el impacto medioambiental), lo que hace difícil extraer grandes conclusiones. La única, si acaso, es esta: en la era industrial, todas nuestras decisiones de consumo tienen un impacto y una externalidad.

La cuestión es, ¿cuál nos preocupa más?

Alternativas. Lo vimos hace algunos días a cuenta de las pajitas de papel: dejando a un lado la generación de residuos, su impacto medioambiental era igual de grave gracias a la deforestación o a su imposibilidad de reciclaje. En el fondo, el problema deriva no tanto de los materiales que utilizamos como de la cultura del hiperconsumo. Las alternativas al plástico sólo tienen sentido cuando se reutilizan a lo largo de muchos años (factible en el textil), y su impacto medioambiental (altísimo en el caso del algodón) es menor cuantos menos productos nuevos adquiramos. Lo mejor que puedes hacer por el medioambiente es utilizar una bolsa de tela; pero cuidado, también podría ser lo peor.

O de otro modo, compra poco y reutiliza mucho.

Imagen: Yue Iris/Unsplash

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