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Ventajas de un fondo soberano: Noruega retira €38.000M (sólo el 4.2%) para atajar la crisis que viene

Ventajas de un fondo soberano: Noruega retira €38.000M (sólo el 4.2%) para atajar la crisis que viene
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El Covid-19 nos está afectando a todos, también a esos que parecían intocables. Noruega acaba de anunciar que retirará 38.000 millones de euros de su Norges Bank Investment Management (NBIM), su fondo soberano que sostiene las pensiones de sus ciudadanos, para hacer frente a la actual recesión que está hundiendo a sus empresas y dejando en la calle a los trabajadores, como sucede también en el resto del mundo paralizado.

¿Son mucho o poco 38.000 millones? Esa cifra representa un 4.2% de los recursos del fondo, lo cual no parece gran cosa para un vehículo financiero que posee el equivalente a 939.000 millones de euros, pero que sí lo es si pensamos en dos cosas. Por un lado, es más de lo que el fondo va a generar en dividendos y pago de intereses en este ejercicio, y por el otro, sus gestores tienen prohibido retirar anualmente más de un 3% del valor del fondo para incluirlo en sus presupuestos anuales. Sólo una vez antes, en el peor momento de la anterior recesión mundial, el país sacó puntualmente un 4.1% alegando fuerza de causa mayor de su hucha noruega. Es decir, estamos en el momento más dramático desde la creación de este fondo 24 años atrás.

Un ataque desde dos frentes: no está NBIM en su mejor momento. Como explicamos, el nacimiento y aún hoy el valor de aproximadamente la mitad de este fondo proviene de las enormes reservas de petróleo y gas del reino norteño. Es por eso que coincide que los países con los más atractivos fondos soberanos del mundo tienen enormes reservas de oro negro. Pero así pasamos a la otra noticia de este mes: si el año pasado el fondo alcanzó unos ingresos equivalentes a un millón de euros, según el balance presentado a finales de abril en su primer trimestre de 2020 habían perdido 116.000 millones de euros. Sí, también es lógico que la crisis del petróleo provocada por el coronavirus afectase al mayor exportador de Europa occidental de crudo y a su cartera.

La no tan clara excelencia vikinga. El enorme éxito del colchón noruego, con unos mecanismos bastante transparentes, se ha usado en multitud de ocasiones como ejemplo de la competencia de los representantes políticos del país.

Pero también en estas semanas otra sombra ha aparecido para oscurecer este relato: después de que el escándalo saltase a la prensa, el banco central noruego va a empezar a investigar el proceso de selección del nuevo consejero delegado que dirigirá este fondo a partir de septiembre después de que el hombre elegido, el multimillonario Nicolai Tangen, le pagase una cara estancia y una fastuosa fiesta en Estados Unidos al actual consejero delegado, un evento al que también asistieron varias personalidades noruegas y británicas del más alto nivel político y empresarial. ¿Lo más sospechoso? Que Tangen ni siquiera estaba en la lista oficial de candidatos, con lo que su nombramiento podría ser directamente ilegal.

Una hucha es una hucha: la deuda pública de Noruega se sitúa en torno al 35%, y si todo sale bien con esta medida tomada por sus políticos no tendrán que hacer que suba. Si nos fijamos en otros países, el FMI anticipa una escalada de la deuda pública española del actual 95.5% al 113.4%, su máximo en más de un siglo. Norte y sur chocan en Europa desde hace semanas sobre cómo se pagará la factura vírica, y aún hoy no es seguro que ese plan de "deuda perpetua" deseado por los más afectados funcione. Si la negociación sale mal, y también si la pandemia se agrava, muchos de los países mediterráneos nos enfrentamos a una nueva oleada de austeridad. He ahí la diferencia escandinava: si ellos sufren por tener que retirar dinero de su fondo, otros sufren porque a lo que miran es al abismo.

Del petróleo al pez: para compensar el varapalo a esta hucha, y también como mitigación del anuncio ante la opinión pública, el Ministerio de Finanzas noruego ha anunciado que el gobierno creará para el próximo año un impuesto especial para la segunda mayor industria del país: las piscifactorías. El dinero recaudado irá a parar a los gobiernos regionales y locales y podrá generar unos modestos ingresos del equivalente a 45 millones de euros a partir de 2022.

Los ricos también lloran: el drama del vaciado de la hucha de las pensiones noruega para salvar la economía pandémica se justifica de forma nacional por la debacle que va a sufrir el país. Según sus últimas previsiones, creen que su PIB caerá este año un 4% y el paro pase del 2.2% al 5.9%. La comparación con España, es dolorosa: según el Banco de España, el zarpazo para el PIB va a ser en 2020 de entre un 6.6% y un 13.6%, aunque podría ser mucho más, y la tasa de paro se disparará hasta el 21.7%.

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