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En 1972 la Unión Soviética envió una sonda a Venus sin éxito. Ahora está a punto de volver a la Tierra

En 1972 la Unión Soviética envió una sonda a Venus sin éxito. Ahora está a punto de volver a la Tierra
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Mucho antes de que la investigación especial se fijara en Marte, hubo un puñado de científicos obsesionados con Venus. En concreto, un puñado de científicos rusos. Fue la Unión Soviética quien colocó por primera vez una sonda en el planeta gaseoso. Sucedió en 1970. Dos años después, la URSS trató de repetir la operación, con éxito parcial: una de las sondas falló, y quedó colgada en la órbita terrestre.

Ahora, cincuenta años después, está a punto de volver.

¿Qué? Lo cuenta Space: Kosmos 482, la tercera sonda que en teoría debería haber hollado Venus, lleva orbitando la Tierra desde 1972. Lo ha hecho en estado descompuesto, acompañando al sinfín de basura espacial que acordona nuestro planeta. Su trayectoria, según diversos interesados en la miscelánea espacial, está a punto de terminar: se espera que o en este año o en los sucesivos caiga.

Qué hace ahí. Kosmos 482 ni siquiera debería ser Kosmos 482: de haber cumplido su misión con éxito, la agencia espacial soviética le hubiera dado el nombre de Venera 9. Sin embargo, su mecanismo de propulsión falló antes de que pudiera alcanzar su trayectoria interplanetaria. Privada de su excursión a Venus, Venera 9 quedó condenada a una órbita de estacionamiento terrestre.

Y a otro nombre. La URSS acostumbraba a llamar "Kosmos" a todo aparato en órbita terrestre. 

Un accidente. Desde entonces ha estado dando vueltas a nuestro planeta a la respetable media de 112 minutos por giro. Se sabe que queda poco de ella: parte de la sonda cayó a la Tierra y se estrelló en una granja de Nueva Zelanda. El incidente no causó víctimas, pero destrozó las posesiones de un local. A cambio, pudo quedarse con los restos. La URSS no reconoció la chatarra dado que el proyecto era secreto.

Lo que queda. De Kosmos 482 aún quedan respetables porciones. La más importante, la cápsula de aterrizaje que debería haber llegado a Venus. Se trata de una vasija esférica de alrededor de media tonelada diseñada para resistir las insoportables temperaturas del planeta vecino. Su resistencia termal es lo que le asegura sobrevivir a la estresante reentrada atmosférica. Si cae en tierra firme, estará intacta.

Objetivo Venus. ¿Y qué fue de Venus? Cuatro días antes del fallo de Kosmos 482, Venera 8 sí logró dirigirse con éxito a nuestro gaseoso vecino. Pasó más de una hora enviando información a la agencia espacial soviética antes de sucumbir a las inclementes condiciones del planeta. La URSS mostró un peculiar interés en Venus: hasta la fecha, sigue siendo el único país en poner pie sobre su superficie.

No fue gracias a Kosmos 482. Esperemos que su regreso a Tierra sea menos torpe.

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