Ansiedad, taquicardia o muerte: así sufren los perros cuando explotan petardos y fuegos artificiales cerca

Ansiedad, taquicardia o muerte: así sufren los perros cuando explotan petardos y fuegos artificiales cerca
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Una versión anterior de este artículo se publicó en 2016.

Detonar petardos en la vía pública, aparte de estar prohibido por casi todas las ordenanzas municipales, tiene efectos perniciosos sobre  los perros. Ansiedad, miedo descontrolado, taquicardia o, en algunos casos, la muerte. Estas navidades nos hemos topado con historias como la de Pancho, un perro muerto por un infarto. Entre otros casos de perros atropellados o defenestrados al intentar huir del pánico que les producen los petardos.

La fobia de las mascotas a los fuegos artificiales y las tormentas  está bien documentada por los usuarios. Y por varios estudios que muestran que casi la mitad de los animales sufren  alguno de los efectos de una gamberrada que entre los humanos es  molesta. Pero que entre las mascotas puede ser letal o conducir a algo  parecido al "estrés postraumático".

El doctor Gregory Berns, neurobiólogo especializado en el comportamiento canino, describía así el comportamiento de los perros ante la explosión de petardos o fuegos  artificiales. Berns señala que los perros no tienen "la capacidad de racionalizar su ansiedad, y puede que sufran una forma más cruda e intensa de terror". Y eso los que tienen suerte de estar en las casas: la detonación de petardos cerca de un perro puede dañar su oído de forma irreversible.

¿A cuántos perros afecta? ¿Tan graves son los petardos?

No se conocen muy bien las razones de por qué algunos perros sí y  otros no sufren con los petardos. Se barajan patrones adquiridos (los  perros de caza, por ejemplo, se acostumbran a los ruidos fuertes por las  detonaciones de las escopetas. Pero también puede estar relacionado con  esa pérdida de oído que comentábamos). Un estudio de la Universidad de Bristol señalaba que aproximadamente la mitad de los perros urbanos sufren  alguno de los síntomas relacionados con las explosiones de petardos.

Y sí, petardos en concreto. Un estudio más amplio de la Universidad de Oslo señalaba que los petardos y los fuegos artificiales son los principales causantes del terror,  por delante de otros ruidos fuertes, los truenos de las tormentas y el  ruido del tráfico. La ASPCA, la principal y más longeva asociación por  los derechos de los animales de Estados Unidos, advierte de que los  petardos y las tormentas provocan cerca del 20% de los casos de animales extraviados.

Varias asociaciones y el PACMA insisten sobre un problema que ni siquiera  debería suceder y que provoca multitud de quejas en las redes sociales, así como avisos de perros extraviados por el pánico. Durante varios años, agrupados bajo el hashtag #noseaspetardo y el grupo de Facebook equivalente.

Salvo eventos culturales autorizados, como los fuegos artificiales de las ferias y fiestas locales, las fallas y demás celebraciones, el uso de petardos en la vía pública está prohibido en todas las ordenanzas municipales que hemos revisado. Pero la moda navideña de tirar petardos sigue ajena a la molestia humana y el sufrimiento animal: sólo en la Nochevieja madrileña, el 15% de todos los  avisos que recibió la Policía Municipal se debieron a petardos. Casi 150 denuncias.

¿Qué puedo hacer si mi perro tiene miedo?

Aunque todavía no hay datos concluyentes, uno de los consejos más  repetidos es mostrar calma y reconfortar al animal. Si el dueño se  muestra estresado o nervioso por el comportamiento del perro, mal  asunto. Peor aún si el perro está solo cuando suenan los petardos,  porque el miedo a los mismos suele estar ligado a otros trastornos de ansiedad y dependencia.

Reducir o camuflar el ruido (bajando las persianas o  subiendo la tele o la música) son algunos de los trucos recomendados  por los expertos. Así como buscar las zonas más tranquilas del hogar. También hay discusión sobre si el uso de una ropa o vendajes compresores surten efecto a la hora de reducir la ansiedad. La evidencia parece indicar que sí, pero no en todos los casos.

Fuera de nuestras fronteras, hay ayuntamientos que llegan más lejos  con la solidaridad con las mascotas. La ciudad de Collechio ha sido de  las primeras en programar "fuegos artificiales silenciosos", con el mensaje consistorial de que es posible disfrutar de la  pirotecnia sin tener que provocar el pánico entre las mascotas de los  demás.

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