Aquella vez que la BBC fingió que los fantasmas existían de verdad y causó el caos en todo el país

Aquella vez que la BBC fingió que los fantasmas existían de verdad y causó el caos en todo el país
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Era la noche de Halloween de 1992, y las familias de todo el Reino Unido se apiñaban con entusiasmo alrededor de la televisión. La programación de los sábados por la noche estaba en su apogeo: Gladiators acababa de estrenarse en ITV, Casualty disfrutaba de su séptima temporada y Noel's House Party atraía a 15 millones de espectadores a la semana.

Pero el gran atractivo de esa noche en concreto era Ghostwatch de la BBC, que había sido anunciada en todos lados. Se trataba de una investigación supuestamente "en vivo" sobre la actividad paranormal en una casa familiar en Northolt, al noroeste de Londres. El programa fue una creación del escritor de terror Stephen Volk, quien originalmente lo había concebido como un drama de seis partes, pero a quien la productora Ruth Baumgarten le pidió que creara una historia de 90 minutos para la emisora.

Se anunció como un drama y la BBC les hizo pensar que lo que iban a ver se trataba de un documental en vivo desde la casa "más encantada del Reino Unido". Tan convincente fue esa supuesta investigación sobre la actividad paranormal que llegaron nada menos que unas 30.000 llamadas a la centralita de la BBC en una hora; muchos de los espectadores estaban aterrados, convencidos de que lo que estaban viendo era real, o padres furiosos porque sus hijos habían sufrido ataques de pánico.

Pero en realidad muchos de los 11 millones de espectadores de Ghostwatch fueron engañados por la BBC, que en un trágico caso llevó a un adolescente a quitarse la vida.  Y que causó una histeria masiva y síntomas de estrés postraumático a diversos niños.

En el programa, los espectadores veían cómo en aquella casa Pamela Early y sus dos hijas estaban siendo asustadas por un poltergeist. Se le dijo a la nación que un equipo de investigadores había pasado los últimos 10 meses investigando los misteriosos movimientos de un fantasma llamado Pipes, llamado así porque golpeaba las tuberías.

Ghostwatch.

"Le dije, '¿por qué no lo hacemos como una investigación, una historia de misterio, fingiendo que es una transmisión en vivo desde una casa embrujada?'", recordaba Volk. El guión pasó por numerosas reescrituras ya que los ejecutivos de televisión seguían confundidos por el concepto. El equipo quería ampliar aún más los límites de la realidad. No querían que la protagonizaran actores convencionales: querían personalidades de la televisión familiares y amistosas para dar vida a la historia.

Y la verdad es que no es para nada sorprendente ya que la BBC hizo todo lo posible para asegurar que Ghostwatch parecía un reportaje de noticias creíble, contratando a presentadores muy conocidos y queridos de la época, con Michael Parkinson liderando desde el estudio mientras Sarah Greene se atrevió a pasar la noche con la familia con la esperanza (o no) de poder encontrar pruebas conclusivas de magia en la casa.

La gran mentira

Fue una televisión pionera en muchos sentidos, desde la cámara infrarroja de búsqueda de calor utilizada para "detectar" la actividad fantasmal hasta la pixelación de la cara de un entrevistado. También utilizaron cintas de vídeo, en lugar de la típica película de 16 mm, para que pareciera más casera. Aunque el equipo de producción quería que pareciera realista, poco antes de su retransmisión el programa apareció en la portada de Radio Times, dentro de la cual se explicaba que se trataba de un drama. Pero no todos leen el Radio Times. Y cuando Ghostwatch se emitió a las 21:25, hubo consecuencias que la corporación no había previsto.

En Nottingham, April y Percy Denham estaban sentados para ver el programa junto con sus hijos, Martin, de 18 años, y Gavin, de 14. La pareja recordó cómo su hijo mayor se agitaba durante la retransmisión. "Se acurrucó mientras lo miraba. Le preguntamos si estaba bien, pero parecía hipnotizado", contaba la Sra. Denham en un artículo de BBC.

En el estudio, Parkinson instó a los espectadores a llamar por teléfono con sus propias historias de fantasmas al 081 811 8181, el número estándar para las llamadas telefónicas de la BBC en ese momento, que se usaba en programas como Crimewatch y Going Live! Mientras Greene seguía la "actividad paranormal en la casa", la tensión aumentó y la familia Early se vio sujeta a experiencias cada vez más aterradoras cuando el espíritu de un hombre muerto aparentemente entró en los niños.

Ghostwatch.

Al final del programa, el fantasma había "tomado el control" de las cámaras de televisión. En la casa de Early, se vio llegar a los paramédicos y la policía, y Greene, que estaba tratando de localizar a una de las niñas poseídas, desapareció en la oscuridad. Pero tras bambalinas, el equipo de producción de Ghostwatch celebraba con champagne mientras se transmitía el programa. Más de 30.000 personas habían intentado comunicarse en algún momento durante el programa. ¿Un "éxito"?

El equipo de Ghostwatch estuvo reunido mientras se retransmitía el programa, sin darse cuenta de la reacción que se estaba gestando en todo el país. Muchos de los espectadores eran niños, que habían quedado traumatizados por lo que creían haber presenciado. "Creo que tres mujeres que estaban embarazadas se pusieron de parto esa noche", explicaba Volk. "La gente sentía que la BBC era algo en lo que podían confiar y el programa había destruido esa confianza". Se levantó una ola de ira contra la cadena.

Las terribles consecuencias del programa

Mientras tanto, en los días que siguieron a la transmisión, los Denham notaron un cambio en Martin. Los radiadores de su casa tenían la costumbre de hacer ruido al calentarse y Martin de repente pidió cambiar de dormitorio, aunque nunca explicó por qué. Cinco días después del programa, Martin se suicidó. Una nota en su bolsillo, dirigida a su madre, decía: "Si hay fantasmas, ahora seré uno y siempre estaré contigo como uno". Los Denham se enteraron cuando la policía llegó a sus trabajos.

Ghostwatch

Una revisión judicial por la que lucharon los Denham condujo a una investigación por parte de la Comisión de Normas de Radiodifusión, que concluyó que la cadena tenía "el deber de hacer más que simplemente insinuar el engaño que estaba practicando en la audiencia". En 1994 un informe en British Medical Journal detallaba varios casos de niños que habían presentado síntomas de estrés postraumático a causa del programa.

Ante toda la polémica generada y las repercusiones posteriores, la BBC no tardó en disculparse y nunca lo volvió a retransmitir en la televisión. Permaneció oficialmente inédita hasta que finalmente se lanzó un DVD en 2002 y la cinta ha tenido todo tipo de reivindicaciones en forma de documentales, blogs y hasta una mini-secuela en forma de una historia corta salió a la luz llamado 31/10, en la cual el creador original Stephen Volk visitó el maldito lugar donde empezó todo.

En una entrevista 20 años después del programa, el presentador Parkinson dijo: "En ningún momento pensábamos que estábamos creando algo que sería uno de los programas más recordados de la televisión".

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