Las Big Four son la punta del iceberg: la cultura de las horas extra está en el punto de mira de las inspecciones

Las Big Four son la punta del iceberg: la cultura de las horas extra está en el punto de mira de las inspecciones
19 comentarios

El mundo de las consultorías vive una pesadilla. Hace unos días, Inspección de Trabajo lanzaba una macroredada en las oficinas de las Big Four (Deloitte, PwC, EY y KPMG) en plena noche para realizar un control de horarios y de horas extra no pagadas que realizan los empleados. Funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social irrumpieron en varias plantas desalojándolas y registrando mails y equipos informáticos con tal de tener pistas sobre lo que realmente sucede en esos edificios.

Aunque en realidad es un secreto a voces. Las jornadas maratonianas de muchos bufetes o consultorías como estas llevan años siendo motivo de denuncias por parte de sus empleados, quienes afirman trabajar más de 12 horas. Y estas cuatro son solo la primera pieza de dominó de una cultura empresarial de sobreexplotación que ya empieza a caer.

Al fin llegan las inspecciones. Pese a que en 2019 el Ministerio de Trabajo aprobó una norma que obliga a llevar un registro de la jornada por la cual las empresas deben legalmente llevar un control de las horas que realizan sus empleados y evitar las horas extras no remuneradas, no ha sido hasta este año que se han puesto realmente serios con el asunto. En 2022, el Gobierno ha llevado a cabo soluciones más drásticas que van desde desplegar un algoritmo informático para cuantificar el tiempo trabajado hasta organizar "redadas" en oficinas de empresas que permiten este abuso.

Basta decir que en 2022 se realizaron 32.644 inspecciones para controlar el tiempo de trabajo y se detectaron 11.070 infracciones, más del doble que en 2019, que supusieron 13,7 millones de euros en sanciones.

"Si abren el melón, caemos todos". La reciente macroredada a las Big Four ha caído como un meteorito en el sector de las consultorías y auditorías, así como en los grandes despachos de abogados de España. Son conscientes de que su intensivo modelo de trabajo es "carne de cañón" para Inspección de Trabajo. "Si abren el melón, caemos todos", señalaban desde la sede de una firma internacional en este artículo de El Confidencial.

Muchas de estas empresas creen que la intervención del Ministerio de Trabajo ha sido una manera de enviar un mensaje claro al sector legal y de banca. Y es que, tal y como comentábamos en Magnet con anterioridad, no sólo es una problemática que afecta a los empleados, también se paga menos cotización a la Seguridad Social. Por mucho que aleguen que los altos salarios que ofrecen balanceen esa pérdida.

La tendencia en España. Las horas extras son un mal del sistema laboral español. El 49% de ellas no se remunera. En total, hasta 13 millones de horas que se trabajan al mes en España no son pagadas por las empresas, lo que se traduce en uno de los fraudes laborales más grandes del país.  Según una encuesta de Hays, el 61% de los empleados que teletrabajan hacen horas extra y ni las cobran ni las compensan con festivos.

El mundo de los despachos. No es ajeno para el resto del mundo que los principales despachos pagan bien. De hecho, muy bien. Los sueldos primerizos pueden rozar los 40.000 euros anuales y se aplican revisiones constantes que conllevan a subidas de salario continuas. ¿Y a cambio? El precio a pagar es un desgaste diario, ya que exigen un sobrerendimiento y estar disponible durante toda la jornada. Y eso incluye hacer horas extras: "Que le pregunten a nuestros abogados si quieren empezar a trabajar de nueve a cinco de la tarde, pero cobrando la mitad".

Explotación laboral. Desde hace años, las horas extra sin remunerar y las jornadas de 12 horas o más son motivos de críticas de algunos empleados del sector. "No es un tabú, ni ningún secreto, lo sabe todo el mundo. El horario es de nueve a nueve", explicaban algunos extrabajadores de consultorías en este reportaje de eldiario.es, quienes afirman que las 12 horas están "totalmente normalizadas".

Según apunta en un tuit este extrabajador: "He de decir que mis jornadas eran infumables, no tenía días personales y encima, tenía que hacer favores en los pocos días de vacaciones que me daban que encima era como si ellos me hacían el favor de darme las vacaciones sabes". Otro relata: "Cinco años en Deloitte. El récord fue 35 horas seguidas sin dormir trabajando de un domingo a un lunes. Es el infierno en la tierra con corbatas”.

¿Cuáles son las consecuencias para quien se salta la ley? Desafortunadamente apenas afectan a estas grandes empresas. Las sanciones a sus cuentas podrían ser casi marginales, sobre todo si tenemos en cuenta que en las infracciones graves la multa varía entre los 751€ y 7.500€ y que estas compañías facturaron 2.500 millones de euros en 2021. 

Eso sí, si el Gobierno realmente se pusiera duro, podría contemplar aplicar en estos casos el artículo 311 del Código Penal, que castiga varios delitos contra los trabajadores con penas de prisión de hasta seis años. En concreto: "Los que impongan condiciones ilegales a sus trabajadores mediante su contratación bajo fórmulas ajenas al contrato de trabajo, o las mantengan en contra de requerimiento o sanción administrativa".

Imagen: Flickr (Raul Muñoz)

Temas
Inicio