Compartir
Publicidad

Cuadros hechos con tus propios recuerdos: este algoritmo transforma la memoria en arte

Cuadros hechos con tus propios recuerdos: este algoritmo transforma la memoria en arte
1 Comentarios
Publicidad
Publicidad

La nostalgia y el recuerdo han sido temas centrales a la historia del arte desde su práctica fundación. No sólo en términos formales, a base de diversos revivals y reinterpretaciones, sino también de forma temática. ¿Pero cómo luce exactamente nuestra memoria? Si entregáramos un pincel a nuestros recuerdos el resultado sería algo parecido a los cuadros de random quark.

La empresa, una startup tecnológica dedicada a fusionar arte, imagen e identidad, tuvo que idear un mecanismo que trasladara la nostalgia y los recuerdos anclados en nuestra cabeza a una imagen, a un lienzo. Lo hizo a petición de Saatchi & Saatchi Wellness, y el resultado fueron una serie de cuadros titulados "El arte del sentimiento" en el que las emociones personales de cada participante convergían en auténticas obras de arte, puro expresionismo abstracto.

¿Cómo lo hicieron? Como explican en Creators, escogieron a varios empleados de Saatchi & Saatchi Wellness y los sentaron en una sala cerrada, hermética, en silencio. Les entregaron un aparato EEG que habrían de ponerse en la cabeza para registrar sus impulsos sensoriales y su actividad neuronal. Y les pidieron que cerraran los ojos durante 30 segundos y que pensaran en varias cuestiones, preguntas relacionadas con su primer hijo, una mala noticia o un recuerdo agrio.

Más tarde, un algoritmo traduciría esta huella personal y emocional de cada uno de los participantes en patrones de dibujo similares al vuelo de las aves, sistematizados pero individuales y originales. A partir de ahí, random quark sólo tuvo que asociar un color a cada rango de emociones (con su consecuente grado de arbitrariedad). El resultado final es impactante: cuadros pintados por las emociones que impulsan nuestros recuerdos y que, además, lucen la mar de bien.

El carácter particular del algoritmo permite que las emociones y los cuadros nunca se repitan. Es decir, si una persona piensa en el día de su boda, lo primero que vendrá a su mente será alegría y amor. Si cuestionada por otro evento de similar temática las emociones que impulsa su memoria son las mismas, alegría y amor, el algoritmo es capaz de dibujar un patrón distinto (aunque relacionado). El hito permite crear un infinito potencial de piezas emocionales pictóricas.

He aquí algunos fantásticos ejemplos:

Cinco "Mi juventud en mi casa natal en España (alegría y amor)".
Cuatro "Propuesta de matrimonio (amor y miedo)".
Tres "Operación de cerebro de mi madre (miedo y disgusto)".
Dos "Descubrir que mi tumor era benigno (amor y sorpresa)".
Uno
Siete
Seis
Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio