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El timelapse del descanso de la SuperBowl: así se monta y desmonta un escenario en pocos minutos

El timelapse del descanso de la SuperBowl: así se monta y desmonta un escenario en pocos minutos
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¿Cómo lo hacen?

La pregunta surge cada vez que los profanos espectadores se ponen delante de la pantalla para ver el único partido que les interesa del fútbol americano: la SuperBowl, el gran espectáculo de fuegos de artificio y deporte que encandila a millones de espectadores cada año. Al margen del partido, inteligible para la mayor parte de personas frente a él, lo más interesante es el espectáculo del descanso, un ejercicio de pura maravilla pop.

Y todo un logro organizativo. Al terminar el descanso, centenares de trabajadores, cuando los anuncios se están emitiendo, montan a toda velocidad un escenario gigantesco (con diversos motivos ornamentales o paisajes de fondo) acompañado de un notable público y todo un juego de efectos especiales, luces y sonido. Lo hacen en pocos minutos. El concierto dura otros pocos. Y lo quitan en otros pocos. Una locura.

Ahora, gracias a este timelapse del descanso del partido disputado la pasada madrugada, es posible tener cierta consciencia de lo que sucede tras el telón. Veinte minutos para ejecutar otra coreografía paralela a la del artista invitado en cuestión (este año, Lady Gaga), que vista a toda velocidad y reducia en un minuto y medio, resulta vertiginosa. Como hormigas obreras (lo parecen, a juzgar por la distancia) colaborando en modo mente-colmena.

¿Y cuánto cuesta la broma? Pues, pese a lo que pueda parecer, no demasiado: los artistas, pese a considerarse estrellas mundiales con ventas multimillonarias, no cobran. Habitualmente, el precio oscila entre los 600.000 dólares y los 10 millones en costes de producción del espectáculo, según se explica en Forbes, pero la cifra podría dispararse si Beyoncé o Bruno Mars hubieran exigido su consecuente caché.

¿Por qué no lo hacen? Por la visbilidad (yup, el halftime show es como una redacción de periódico de provincias, todo lleno de becarios por amor al arte). Con más de 100 millones de espectadores en todo el mundo casi más pendientes de lo que suceda en el descanso que del partido en sí, las ventas de todos los artistas participantes en el sarao suben (mucho). Así que un pedacito de historia pop estadounidense y más ventas siempre salen a cuenta.

Aquí el del año pasado:

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