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La cruel realidad tras los perros que caminan a dos patas disfrazados como humanos

La cruel realidad tras los perros que caminan a dos patas disfrazados como humanos
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Antropomorfizar siempre es divertido a primera vista: vestir a bichos pequeños, peludos y adorables de tal modo que se asemejen a un ser humano es un placer visual demasiado irresistible. De modo que es habitual toparnos con gatos vestidos de piratas, perros disfrazados de buceadores o conejos ataviados con ropajes de lo más variopintos. Pero como siempre que hablamos de animales y oscuros-caprichos-humanos, lo que se esconde detrás de la risa superficial es más dramático.

Sucedía con las inenarrables torturas a las que se sometía a los adorables loris, y sucede también con el último éxito viral-cuqui que ha arrasado las redes durante las últimas semanas: un perro chiquitín, de pelaje marrón, que camina a dos patas durante largos periodos de tiempo mientras porta disfraces de lo más variados. El perro corretea junto a niños como un pequeño humano y a todos se nos cae la baba.

Lo cual impide que pensemos en las razones por las que un cuadrúpedo, en cuya naturaleza el comportamiento bípedo es antinatural, llega a comportarse de tal modo. Y sucede que pese a que el resultado final sea un viral instantáneo, la clase de vídeo que empuja a compartirse miles y miles de veces por las redes sociales, las razones sean muy crueles: un maltrato físico y psicológico continuado que deriva en perros caminando artificialmente sobre sus cuartos traseros.

Las causas de la popularización del pequeño perro hay que encontrarlas en China. Al parecer y tal y como investigó BuzzFeed, el animal responde al nombre de Smol Bean, al menos en el entorno digital, y su cuenta en Weiboo cuenta con más de 1.800 seguidores. También tiene varias cuentas dedicadas a su figura en Instagram, con distintos éxitos. En ellas, aparece acompañado por otro perro de la misma raza vestidos de todas las formas imaginables.

Weibo

El animal es de natural gracioso. Siempre con su lengua fuera, su figura pequeña y peluda provoca que automáticamente su posición a dos patas resulte tierna. El secreto de su éxito reside en su nula necesidad de ponerse a cuatro patas: camina y camina, incluso llegando a corretear manteniendo un equilibrio perfecto, con sus bracitos colocados en posiciones de lo más extravagantes. "Un niño disfrazado de perro, un perro disfrazado de niño", es un éxito mediático instantáneo.

Ahora bien, de igual modo que sus vídeos se han compartido sin demasiada reflexión aquí y allá, su fama ha permitido que afloren vídeos en los que se ven las causas de su caminar. Maltratos consistentes en un juego casi pavloviano por el cual la utilización de las patas delanteras siempre conlleva un castigo en forma de duros zapatillazos. Los dueños de los perros les causan lesiones y abusan de ellos con tal de que el perro sepa que o anda a dos patas o recibirá una paliza.

Las imágenes anteriores también se han compartido de forma viral, y son la clave del éxito del experimento. Si "¿cómo lo hacen?" es la pregunta que surge inmediatamente después de ver el vídeo, "a base de zapatillazos" es la respuesta. Haya o no maltrato, hay numerosos casos de perros caminando a dos patas y disfrazados de cosas. En diciembre otro pequeño perro ataviado cual niña arrasó en las redes, y ya fuera por vía de la violencia o no, el perro adoptaba una postura evidentemente contra natura.

Parte de la clave de la aberración reside ahí: casi todos los perros son entrenados de un modo u otro para hacer lo que biológicamente les resulta incómodo o dañino. Es sabido que un cuadrúpedo puede experimentar un importante dolor o incomodidad caminando a dos patas, y es el motivo por el que incluso los perros mutilados requieren de ruedines u otros acomodos para mantener su postura cuadrúpeda.

Casos como el de Smol Bean saltan a la plana mediática de tanto en cuanto, y no es en absoluto difícil toparse con vídeos semejantes en YouTube. El récord Guiness ha entregado incluso un récord al perro que más tiempo ha sido capaz de caminar a dos patas. Hay recopilaciones, vídeos seriales dedicados especialmente a un sólo animal, programas de televisión como el de Oprah en el que se exhibe públicamente a mascotas obedientes caminando a dos patas y un largo etcétera.

Todos esos vídeos, aunque no tengan imágenes tan crudas como las que hemos visto más arriba, representan una forma de no sólo explotar sino también maltratar a animales diseñados por naturaleza para caminar a cuatro patas. Y Smol Bean es sólo la punta del iceberg.

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