El vídeo del Elías Ahuja es sólo la punta del iceberg. Los problemas de los colegios mayores van más allá

El vídeo del Elías Ahuja es sólo la punta del iceberg. Los problemas de los colegios mayores van más allá
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"Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas, sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea, ¡vamos Ahuja!": son los gritos desbocados de un alumno del Colegio Mayor masculino Elías Ahuja de Madrid hacia las estudiantes de otro colegio femenino. Un suceso que ha escalado a un debate político por el mensaje machista que representa y que muestra no sólo la falta educación sexual de muchos jóvenes, sino el silencio tácito que instituciones, centros y alumnos tienen en torno a la tóxica cultura de los colegios mayores y sus novatadas.

Lo primero: ¿Qué ha pasado? Un vídeo que se ha viralizado en TikTok muestra los hechos que tuvieron lugar el domingo por la noche cuando un grupo de jóvenes se asomó a una de las ventanas del centro y uno de ellos empezó a gritar e insultar a las estudiantes del cercano Colegio Mayor Santa Mónica. Tras eso, todas las habitaciones levantaron al unísono las persianas de una de las fachadas del colegio y todos los estudiantes comenzaron a corear cánticos machistas.

Aquí podéis ver el vídeo completo:

La dirección del centro, adscrito a la Universidad Complutense y gestionado por la orden de San Agustín, no ha tardado en condenar los hechos en un comunicado: "Los consideramos incomprensibles e inadmisibles, tanto en la forma como en el fondo. Además de ser contrarios al ideario y valores del centro". De hecho, esa misma noche el director y el vigilante de seguridad acudieron a la zona de las habitaciones, identificaron a varios jóvenes que estaban participando y los expulsó.

Hay varios expulsados más aunque no han detallado el número exacto porque la investigación continúa para identificar a "cualquiera que haya podido proferir cualquier tipo de insulto o falta de respeto". Además, el centro, que ha ofrecido disculpas al colegio de las chicas, el Santa Mónica, obligará a todos sus residentes a participar en conferencias de sensibilización y en voluntariados sociales.

La polémica, como era de esperar, ha salpicado a la esfera política, que ha mostrado su indignación. La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha asegurado en Twitter que "es la muestra más evidente de que hace falta educación sexual y que desde las instituciones dejemos de legitimar discursos machistas que niegan la violencia a las mujeres". Pedro Sánchez ha hecho lo propio y ha destacado que "es especialmente doloroso ver que los protagonistas son personas jóvenes".

Las novatadas, la lacra del sistema educativo

Todo esto nos lleva a las raíces del problema, que tal y como argumentaba en este artículo de opinión de 20 Minutos Borja Terán, no sólo refleja que estamos en pleno 2022 y las agresividades de género, donde la mujer es cosificada, siguen interiorizadas, sino que habla de la toxicidad aún presente en muchos Colegios Mayores de España.

El propio hecho de que la grabación se haya publicado en TikTok evidencia otro síntoma evidente: las novatadas han llegado a las redes sociales. Ahora el bullying no sólo existe en la esfera física, sino también en la digital, lo cual supone una doble condena para quien lo sufre.

Una práctica arraigada en la sociedad universitaria. Lo que nació como una forma de integrar a los estudiantes ha terminado por convertirse en el titular de cientos de medios porque a veces el precio de esa integración es demasiado alto. Recordemos que hace unos años el vídeo viral de la agresión en el colegio mayor Diego de Covarrubias de Madrid ya puso el debate sobre la mesa y contamos la polémica en Magnet.

Las justificaciones y el silencio en torno a las novatadas es especialmente más escandaloso cuando se dan situaciones de violencia. Sobre todo desde el lado de las administraciones, que es clave: se normaliza como lo que hay, como un fenómeno inevitable. Y pone de relieve la necesidad de que las instituciones académicas muestren su intolerancia desde el principio y respalden a los estudiantes temerosos de hablar.

Y es que para comprobar cómo de normalizada está esta cultura en el mundo de las universidades, sólo hace falta ver la respuesta del colegio femenino al que supuestamente iban dirigidos los insultos de los alumnos del Elías Ahuja: "Nos gustaría expresar nuestro apoyo. A pesar de la gravedad de sus palabras, se trata de una tradición entre colegios mayores".

La lucha lleva tiempo librándose. En 2013, la Asociación de Colegios Mayores publicó la guia Novatadas No para combatir esta lacra, donde se hace hincapié en que "el maltrato, el acoso, el sometimiento gratuito, la humillación, la vejación… nunca pueden estar justificados, y menos aún por diversión o en aras de una malentendida integración" y que estas actividades no deben tener cabida en las universidades. Novatadas que, en realidad, son denunciables, según el portal Noticias Jurídicas, tanto por la vía administrativa (Vicerrectorado de Estudiantes) como por la judicial.

De hecho, este iba a ser el primer año escolar en el que las novatadas estén prohibidas por ley. La ley de convivencia universitaria, que terminó por aprobarse en febrero, recoge en su artículo 11 que las novatadas son faltas muy graves. Y estipula sanciones y expulsiones de entre dos meses a tres años de la universidad a quien las realice u oblige a alguien a hacerlas, además de constar en su expediente académico.

Sin embargo y desgraciadamente, tal y como hemos visto recientemente, aún hay un largo camino para erradicarlas por completo.

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