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17 fábricas alucinantes: la ruta para conocer las grandes catedrales de la Revolución Industrial
Un mundo fascinante

17 fábricas alucinantes: la ruta para conocer las grandes catedrales de la Revolución Industrial

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El pasado fin de semana el Ayuntamiento de Zaragoza asistió impasible al inicio del derribo de Averly, el último taller-fundición de su clase en España. Desde entonces, la más brilante joya legada por la Revolución Industrial en Aragón es tan sólo un amasijo de piedra y hierros sobre el que se amontonan décadas de historia. Es tan sólo el último ejemplo de cómo aún hoy las autoridades no comprenden el inmenso legado arquitectónico e histórico de las fábricas, las minas o los talleres edificados entre el siglo XIX y el principio del XX.

Averly muere, pero otras tantas perviven a lo largo de España y del resto del mundo. Europa y EEUU, amén de otros puntos primitivamente industrializados del mundo, están repletos de monumentos al ingenio arquitectónico y productivo, de catedrales que, un siglo después, son los máximos representantes del mayor cambio económico que el ser humano ha afrontado desde el Paleolítico. Su conservación y puesta en valor es desigual a lo largo de los países. Aprovechando el verano, hemos recopilado algunos de los más significativos y los hemos repartido a lo largo de una ruta ideal para recorrer en coche.

Europa, de norte a sur por sus fábricas

1. El Puente de Vizcaya, España

La joya del Patrimonio Industrial en la Península Ibérica, y el único monumento de estas características declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El más alto de su clase en su momento, todo un ejemplo de audacia e innovación en la Euskadi industrial del siglo XIX. Une Portugalete y Getxo y se conserva perfectamente. Se puede cruzar sobre el transbordador o andando, por lo alto, con gozosas vistas a la ría de Bilbao y al mar Cantábrico.

2. La estación de Canfranc, España

Abandonada a su suerte tras el fin de al línea ferroviaria que unía Francia y España a través de los Pirineos, Canfranc aún pervive como un monumento al diseño arquitectónico modernista e industrial de principios del siglo XX. De enorme trasiego durante los días de la Guerra Civil, Canfranc hoy lucha por recuperar el esplendor perdido. El edificio de los andenes es impresionante, pero gracias a su total abandono, merece la pena pasear por las antiguas vías y vagones.

Canfranc Imagen: S.G.H.

3. Vapor Aymerich, España

Quizá el más brillante ejemplo de Patrimonio Industrial en Cataluña, cuna de la revolución en España. Ubicada en Terrasa, Vapo Aymerich destaca por su impresionante diseño modernista, tan característico de la región y tan audaz en sus planteamientos y resultados finales. Hoy es el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña y está conservado de forma notable, lo que permite disfrutar tanto de la antigua fábrica textil como de la historia de la industria en la comunidad autónoma. Especialmente reseñable es el uso de la bóveda catalana.

Museu Imagen: Santi.

4. Cité internationale de la Dentelle, Francia

En Calais. Reformado hasta el punto de mimetizarse con la arquitectura del siglo XXI, la Ciudad Internacional del Encaje y la Moda ha producido los tejidos más sofisticados y provocativos de Europa durante centurias. Hoy sirve como museo, pero también como vestigio de la importante industria textil que ocupó a parte de norte de Francia durante los años de su industrialización. El edificio antiguo continúa siendo una maravilla, así como su ampliación.

Dentelle

5. Los muelles de Liverpool, Reino unido

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, los muelles de Liverpool, conocidos oficialmente como Albert Dock, son un vestigio de ladrillo rojo y sobriedad arquitectónica tanto del carácter industrial del norte de Inglaterra como de la vivacidad de su economía internacional durante los años del imperio. Fue la primera estructura británica en ser construida sin madera, tan sólo con ladrillo, argamasa y hierro. Revolucionaria en su momento por su proceso de carga y descarga de los barcos en los muelles y una preciosidad.

Dock Imagen: Holly Hayes.

6. New Lanark, Reino Unido

Ejemplo de la temprana industrialización del Reino Unido, New Lanark, al sur de Glasgow, en Escocia, es hoy Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una maravilla enclavada en el estrecho cauce del río Clyde. New Lanark fue fundada a finales del siglo XVIII. Su principal audacia consistió en aprovechar la fuerza del Clyde para edificar no sólo potentes molinos dedicados a la producción de algodón, sino también una suerte de villa-factoría de carácter socialista utópico que ha sobrevivido al paso del tiempo en forma de museo y hotel.

Lanark Imagen: pringlebck.

7. Los elevadores de Valonia, Bélgica

Son cuatro, están ubicados en el antiguo cinturón industrial de Valonia, cerca de La Louvière, y sirven de transbordadores para barcos mercantes a lo largo del Canal du Centre belga, una conexión acuática artificial entre los ríos Meuse y Scheldt. También son Patrimonio de la Humanidad, gracias tanto a la innovativa solución logística que ofrecieron al comercio interno belga a principios del siglo XX como a sus preciosas estructuras de hierro.

8. Heineken Experience, Países Bajos

Al margen de lo que pensemos sobre la calidad de la cerveza producida por Heineken, el gigante internacional holandés, su antiguo centro de producción pervive como uno de los monumentos industriales más notables de Países Bajos. Está incluido en la esencial Ruta del Patrimonio Industrial Europeo y es particularmente espectacular en su interior, donde el visitante puede deleitarse con los antiguos procedimientos de fermentación de la cerveza.

Heineken Imagen: Maria Eklind.

9. Zeche Zollern, Alemania

Una de las muchas joyas que esconde la Cuenca del Rühr. Zeche Zollern se encuentra en las afueras de Dortmund, a apenas media hora en transporte público, y sirve como extraordinario ejemplo de complejo minero alemán a finales del siglo XIX. Cuenta con un museo en su interior además de con antiguas vías y vagones ferroviarios. Plantado en pleno medio rural, sus altísimos elevadores y sus majestuosas naves y antiguas turbinas y maquinaria la convierten en una de las minas de carbón más bellas y memorables del país.

Zeche Imagen: glockentierchen.

10. Kokerei Zollverein, Alemania

De Dortmund a Essen, donde podemos encontrar el fantasioso, gigantesco y Patrimonio de la Humanidad complejo minero de Zollverein, acaso uno de los puntos clave de la historia industrial de Europa. Además de la mina, la más bonita de mundo (diseñada bajo los cánones Bauhaus) por derecho propio, Essen también conserva de forma estupenda la planta de refinamiento de coque (Kokerei Zollverein), una mastodóntica fábrica repleta de chimeneas de ladrillo, tuberías, piscinas para el enfriamiento y belleza en forma de hierro rojo.

Zollverein Imagen: andygr42.

11. Völklinger Hütte, Alemania

Parecida estampa ofrece la extremadamente industrial, por su carácter oxidado y basado primordialmente en el hierro, Völklinger Hütte, en el a menudo olvidado estado del Sarre. Al contrario que las anteriores, es un majestuoso ejemplo de planta de producción de acero. Fue fundada en 1873, lo que le convierte en una de las catedrales industriales de Alemania más provectas. Hoy es un museo, además de un fetiche para todo fotógrafo amante de la estética industrial.

Hutta Imagen: Tom Močička.

12. Las minas de Wieliczka, Polonia

El ejemplo industrial más antiguo presente en la lista. Las minas de Wieliczka, en el montañoso sur de Polonia, fueron abiertas en una fecha tan temprana como el siglo XIII, y se mantuvieron en funcionamiento durante siete siglos hasta su cierre, por insuficiencias económicos, a finales de la pasada década. Cuentan con varios elementos industriales muy singulares y únicos dentro del paisaje europeo, y se pueden visitar, de forma fascinante, en su rico interior.

Minas Imagen: Xiquinho Silva.

América y la industrialización al otro lado

1. El canal de Rideau, Canadá

El único monumento industrial Patrimonio de la Humanidad que se puede encontrar en el continente americano. El canal de Rideau fue construido a mediados del siglo XIX y une a lo largo de 200 kilómetros las ciudades de Ottawa y Kingston, ambas en Ontario. Su sistema de compuertas es aún hoy un hito de la ingeniería civil en América del Norte. Fue el primero de su tipo en construirse.

Canal Imagen: friscocali.

2. La central hidroeléctrica de Beauharnois, Canadá

Seguimos en Canadá, donde el abanico de patrimonio industrial es muy amplio y muy rico (y está conservado de mejor modo que en Estados Unidos). Y de nuevo, nos vamos al agua: en esta ocasión con la fantástica central hidroeléctrica de Beauharnois, sobre el río San Lorenzo. Sus obras se iniciaron en 1930, cuando Canadá aún no era una nación plenamente independiente del Imperio Británico, y se finalizaron tres décadas después, en 1961. Cuenta con 38 turbinas que generan alrededor de 1.900 megavatios.

Central Imagen: L'ouie Paul.

3. El puente de Quebéc, Canadá

Muy similar al puente Forth de Edimburgo, pero más modesto en sus proporciones. El puente de Quebéc, construido íntegramente con hierro, es particularmente espectacular tanto por su altura como por su extravagante y alucinante forma. Contó con un nacimiento complejo, dado lo atrevido de sus presupuestos, y se derrumbó hasta en dos ocasiones antes de ser abierto de forma definitiva en 1931.

Quebec Imagen: Michel Filion.

4. Carrie Furnace, Estados Unidos

Un exquisito ejemplo de alto horno en el hoy depauperado Rust Bealt. Carrie Furnace es uno de los hitos industriales mejor conservados de Estados Unidos. Localizado en Pennsylvania, abrió sus puertas en 1884, en plena explosión industrial del país, y los cerró un siglo después, cuando la deslocalización acabó con el tejido productivo de los estados del norte. A día de hoy sobrevive sólo una pequeña parte de la antigua y gigantesca fundición, y hay proyectos que buscan protegerlo y convertirlo en parque nacional.

Carrie Imagen: Jonathan Khoo.

5. Los molinos de Paterson, Estados Unidos

Paterson fue uno de los centros industriales más importantes de la costa este de Estados Unidos. Conocida en su momento por su impresionante potencial productivo en el sector textil, hoy el mejor legado industrial de la ciudad son los molinos que rodean sus cataratas. Sobre ellas ideó el mismo Alexander Hamilton un modelo de molinos que generaran energía para el futuro desarrollo manufacturero de la ciudad. Hoy es posible conocer el entorno en el parque parque histórico nacional de Great Falls.

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