Barcelona ha recuperado una antigua tecnología para combatir los incendios forestales: las cabras

Barcelona ha recuperado una antigua tecnología para combatir los incendios forestales: las cabras
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Si algo funciona, ¿por qué tocarlo? Tras dar vueltas a cómo afrontar el complicado reto de la conservación de los montes y atajar el riesgo de los incendios forestales, sobre todo en las zonas más próximas a las ciudades, las autoridades barcelonesas han llegado a la conclusión de que lo mejor es recuperar las estrategias que ya iban bien en tiempos de nuestros tatarabuelos.

Hace ya algunos meses, en abril, el Ayuntamiento de Barcelona activó un experimento tan tradicional como rompedor: echar mano de 130 ovejas, 80 cabras y otros tantos corderos para que mantengan a raya el sotobosque del Parque Natural de Collserola y, de esa forma, reducir el riesgo de incendios.

La prueba piloto —presentada por el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia— planteaba recuperar el pastoreo controlado de trashumancia estacional para que el ganado mantenga limpio el monte. La idea era que, bocado a bocado, pisotón a pisotón, los animales abriesen zonas libres de maleza que pudiesen servir incluso como cortafuegos.

Ya entonces se advertía que cada año el Collserola registra medio centenar de incendios, una lacra —alertaba el Ayuntamiento— que verá incrementado su riesgo con el cambio climático.

"Recuperamos lo que estaba desapareciendo"

La experiencia piloto concluyó el mes pasado. Y ha ido lo suficientemente bien —precisaba ayer un reportaje publicado en The Guardian— para que haya ya planes para ampliarla con nuevos rebaños o incluso, llegado el caso, extenderla a otras zonas verdes de la Ciudad Condal.

“No estamos inventando nada nuevo. Lo que hacemos es recuperar algo que ya existía y que estaba desapareciendo”, explica al diario británico Guillem Canaleta, de Fundación Pau Costa, que acumula ya experiencia con iniciativas similares desde hace años en la provincia de Girona.

En la propio Collserola ya pastaban varios rebaños en otros municipios y fórmulas similares se aplican a cientos o incluso miles de kilómetros de Cataluña. En Andalucía, por ejemplo, se recurre al ganado desde hace décadas para que ataje la maleza de llanuras y valles. La iniciativa engloba ya a miles de animales y permite un ahorro notable en las labores de desbroce del terreno.

Más allá de España, en California, la Columbia Británica o Portugal, se ha echado mano también de ganado para reducir el riesgo de los incendios forestales. Además de mantener limpios los bosques, los rebaños ofrecen otras ventajas: fertilizan, dispersan semillas e incluso alejan a los jabalíes. En cierto modo también dejan una lectura educativa al acercar los rebaños a las ciudades.

El punto de partida es siempre el mismo: recuperar una vieja tradición que permite combatir el riesgo de incendios, incrementado a menudo por la combinación de sequía, cambio climático y éxodo rural. Como señala Julia Rouet-Leduc, de la Universidad de Leipzig, a The Guardian, la clave, eso sí, pasa por la combinación con otros métodos, lo que incluye el desbrozado y quema controlada.

Imagen de portada | Xavier von Erlach (Unsplash)

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