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¿Cómo está afectando el cambio climático a las especies que viven en la Antártida?

¿Cómo está afectando el cambio climático a las especies que viven en la Antártida?
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Parece innegable que el cambio climático afecta a todos los rincones del planeta. La Antártida no es una excepción. De hecho, es uno de los lugares más afectados por el calentamiento global, tal como se puede comprobar comparando imágenes tomadas por la NASA en los últimos cuarenta años. El cambio en su hábitat ha puesto en peligro de extinción a varias especies animales que habitan el continente.

Pingüino adelaida

El pingüino adelaida (Pygoscelis adeliae) ha vivido en la Antártida durante más de 45.000 años, pero una reciente investigación de la Universidad de Delaware señala al cambio climático como una amenaza para la supervivencia de la especie. Los pingüinos adelaida (junto con el pingüino emperador, la única colonia de su especie en la Antártida) pasa el verano austral en tierra, mientras que en invierno se desplaza a la capa de hielo. En las zonas en que esta ha disminuido debido al cambio climático, se han observado disminuciones en su población cercanas al 80%. En general, WWF cifra la disminución en un 65% en los últimos 25 años, lo que ha provocado que inicien un programa de apadrinamiento de pingüinos adelaida.

Kril

El camarón antártico o kril (Euphausia superba) es un crustáceo de tamaño pequeño que supone el principal alimento de las ballenas, así como de otros animales acuáticos de la Antártida. La reducción de la capa de hielo polar afecta a su etapa de crecimiento, ya que la utilizan para protegerse de sus predadores y encuentran en ella las algas y bacterias de las que se alimentan.

Ballena azul

Aunque la principal amenaza a la existencia de las ballenas azules (Balaenoptera musculus) ha sido históricamente la caza, que redujo su número a entre 5.000 y 12.000 ejemplares, según un informe de 2002, el deshielo polar se une ahora a los peligros que afronta el animal más grande del mundo. La disminución del kril y el incremento de la cantidad de agua dulce en el océano son las dos causas principales.

El rorcual común, el rorcual norteño y la ballena jorobada son otras especies que se encuentran cerca del peligro de extinción en esta zona del planeta.

Foca cangrejera

Pese a su nombre, la foca cangrejera (Lobodon carcinophagus) no se alimenta de cangrejos, que no existen en la Antártida, sino que el 95% de su dieta se basa en el kril, por lo que es otra de las especies que se ven afectadas por su disminución. Además, su lugar de asentamiento y cría es la capa de hielo que rodea el continente. Con la reducción de esta, se colocaría cerca del peligro de extinción, aunque los datos todavía no son alarmantes.

Alcatraz de Abbott

Con una población descendente de 9.000 ejemplares, el alcatraz de Abbott (Papasula abbotti) está amenazado de forma indirecta por el calentamiento global. La explicación está en la hormiga loca amarilla, un insecto que se ha introducido en su hábitat y destruye los nidos, además de alterar todo el equilibrio biológico de las zonas en que habita. El calentamiento global mejora las condiciones para que este tipo de hormiga se multiplique y la situación del alcatraz de Abbott sea cada vez más delicada.

Peces nototenoideos

Los peces nototenoideos son un conjunto de aproximadamente 120 tipos de peces cuya característica principal es su capacidad para sobrevivir a una temperatura inferior al punto de congelación del agua. Para ello, han desarrollado una suerte de anticongelante natural a base de glicoproteínas. Ahora, según las investigaciones del profesor Thomas Near, de la Universidad de Yale, el mismo proceso por el que aprendieron a sobrevivir a temperaturas bajo cero los hace vulnerables al calentamiento del océano.

Albatros

Aunque no está probado que haya relación directa entre el calentamiento global y su posición amenazada, tres especies de albatros están en grave riesgo de desaparición en la Antártida y zonas colindantes. Son el albatros de Amsterdam (Diomedea amsterdamensis), con 130 ejemplares; el albatros real del norte (Diomedea sanfordi), con 20.000; y el albatros de Tristán (Diomedea dabbenena), con 4.700.

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